2011-06-20

El primer Weird Western español

ARIZONA JIM CONTRA LOS SERES DE OTROS MUNDOSSí, nietucos: contra todo pronóstico, uno de los más primitivos Weird Western (Oeste fanta-extravagante, para entendernos, aunque quede mejor decirlo en inglés) no es norteamericano, como cabría suponer, sino presuntamente español. Se llama Arizona Jim, más conocido como El Sheriff; elusivo como pocos pese a su enorme éxito popular, apenas hay datos sobre sus autores. Comenzaron a publicarse los episodios de El Sheriff en 1929 por parte de la casa Prensa Moderna, en formato a caballo entre el clásico pulp y el folletín, mantenido hasta 1932 con más de ciento cincuenta números aparecidos. La editorial Fénix recogió el testigo hasta 1934, lanzando de nuevo más de un centenar de fascículos. Cuando Arizona Jim fue muerto por sus creadores, sus aventuras fueron seguidas por las de Pete, su ayudante chino, quien prolongó la existencia de ese Oeste folletinesco y desquiciado tan característico como irrepetible. En la posguerra la madrileña Tesoro retomó al personaje, con éxito menor y cubiertas del mediocre Adolfo López Rubio. Y hasta tebeos llegó a haber de Arizona Jim, ilustrados por J. Martí hacia 1958, lejos del carácter original del héroe... Las imágenes que hoy les traigo (casi todas procedentes de todocoleccion.net, que por el desván pocos ejemplares hay) corresponden a las series de anteguerra, de autor, ay, lamentablemente desconocido. El ilustrador, magnífico como pueden apreciar, es según señala el Maestro Cuadrado, Juan José Pedraza Blanco, dibujante de tebeos y colaborador del semanario de 1928 Macaco, entre otros. Nada se sabe sin embargo del escritor, algo hoy muy difícil de averiguar... En el Olimpo debe descansar el espíritu del anónimo escritor de El Sheriff. No menos merece, desde luego, un hombre capaz de enfrentar cow-boys con dinosaurios, meter mozas en cajas de caudales, hacer aparecer en el Oeste castillos con fantasmas, poblar Arizona de doctores locos con Fu Manchú a la cabeza y hasta traer a los marcianos a combatir contra los revólveres del Sheriff. Un héroe hoy desconocido y sin embargo inmortal...

2011-06-14

Los cuentos de la abuelita

CUENTOS DE TERROR

Fantasmas, seres de ultratumba, demonios. Antes del advenimiento de estos tiempos de peluche en que vivimos, los cuentos servían, además de para distraer, para hacer pasar buenas raciones de miedo a los niños. Que se fueran preparando para lo que se iban a encontrar ahí afuera...
Engaños, voracidad, traición. Entes metafóricos con cuernos, dientes podridos o risas huecas aparecían obligatorios en cualquier cuento que se preciase, dispuestos a romper una paz siempre precaria e inestable. Como en la vida misma. Los creadores de esta colección de 1949, Cuentos de la Abuelita, no hacen sino continuar una tradición que solo la corrección política más inane ha podido romper. La del mundo como catálogo de horrores y amenazas, lugar inhóspito en el que no hay sitio para el débil; algo quedaba aún en estos relatos del primigenio desvalimineto del hombre primitivo enfrentado a un mundo que no comprende ni domina.





La naturaleza como fuente de terrores: bosque de tiniebla, misterio y amenaza

Interludio fantástico: insólita adaptación del crepuscular Oro del Rhin wagneriano...

Quien no paga sus deudas no tiene derecho a nada, ni a su libertad siquiera. Ayer la bruja, hoy la entidad financiera...



Horrores demaiado cercanos, no por conocidos menos temibles: humillación, hambre, daño, envidias...

La colección fue publicada por Toray, pródigo sello editorial durante el pasado siglo. Los dibujos, prodigios de sinceridad, sencillez y expresividad, corresponden a Rosa Galcerán, Antonio Ayné y María Pascual. Testimonio hoy de mundos olvidados y de horrores que no porque hoy se oculten dejan de acechar en todo momento...

2011-06-07

Captive Wild Woman

Nuestra envidiada sección Cine Primate se honra en presentar
CAPTIVE WILD WOMAN
Director: Edward Dmytryk. Con John Carradine, Acquanetta, Evelyn Ankers, Milburn Stone. USA, 1943

¡¡La Mujer Gorila, señores!! ¡Hoy es día de fiesta en esta casa, que nos visita la más egregia dama del Panteón Monstruoso de la Universal. Menospreciados por muchos -que la ignorancia es, como saben, atrevida- en el Desván se adoran todos y cada uno de los tres locos títulos que protagonizó, siempre en los más estrictos márgenes de la serie B: este de hoy, Jungle Woman (1944) y Jungle Captive (1945), de los que pronto les contaré. A ver qué día se les honra con una edición moderna y cuidada, en un cofrecillo como está mandado...
Dirige esta seminal entrega don Eduardo Dmytryk, en clima más aséptico de lo acostumbrado, sin castillos ni telarañas, y es que la Mujer Gorila es el único monstruo clásico que no surge de las tinieblas del gótico, sino del limpio laboratorio que ejemplifica la mudanza de los mitos hacia territorios más pulp que románticos. El género está ya perfectamente codificado y con sus elementos se juega a placer.
Y qué elementos. Un doctor loco, claro está, encarnado por el Flaco de Oro John Carradine, aficionado a manipular fluidos y glándulas -esos dispositivos orgánicos misteriosos a los que el común de los mortales atribuimos en nuestra ignorancia toda clase de milagrerías- con el objeto tanto de curar la acromegalia (igual que el endocrinólogo demente J. Carrol Naish en The Monster Maker), como de crear una raza de superhombres con las que dominar el mundo. Atildado y pulcro, rico por una vez, no ejerce en solitario cubil sino en una elegante clínica de la que es propietario. Por motivos no muy claros en vez de supercriaturas acaba fabricándose, a partir de una gorila, el cerebro de una enfermera y los fluidos glandulares de una paciente, a una espectacular mujer que le obedece en todo y carece de pensamiento propio.
Y que encarna adecuadamente una debutante Acquanetta, estrella del cine genérico, metáfora de lo sexual y del instinto y como tal maltratada por un industria cuya mentalidad última la desea y la teme. Cómprense sino su biografía en el Mondo Brutto nº 41, que allá me despaché a gusto con cuanto atañe a tan singular artista. Brilla en sus escasas apariciones como Cheelah, la Mujer Gorila a caballo entre lo humano y lo simiesco; cuando esto último predomina es Ray "Crash" Corrigan quien con su encantador disfraz de primate da vida al personaje. A ella, muda y animal, se contrapone Evelyn Ankers, compañera habitual de los monstruos de la Universal, civilizada y comedida novia del domador y empresario circense responsable de la captura del gorila allá en África. Filme también de circo, sin asomo del mundo torturado y lleno de freaks de las ferias del cine mudo, pulcro escenario que da pie a numerosoas secuencias donde el especialista Clyde Beatty dobla frente a las fieras al actor que interpreta el papel de galán.
Dominada por incontenible deseo carnal, como corresponde a su triple naturaleza de mujer, animal y mestiza, Paula Dupree (que tal es el nombre de la Mujer Gorila) muta en bestia asesina cuando cualquier otra hembra se aproxima al cazador que la capturase en la jungla, dueño de su corazón elemental y sumiso. El resto del tiempo, condicionada por un papel que le niega el uso de la palabra, se limita a abrir mucho los ojos, posar en pantaloncitos cortos y permanecer impasible, como si bastante tuviera con aguantarse los impulsos y en tal tarea agotase todas sus fuerzas.
Cuento desaforado y febril no por previsible menos fascinante, que expone prístinamente mecanismos y motivos de la más genuina serie B, la facturada por estudios grandes con presupuestos pequeños. E inaugura, aunque sea modestamente, una nueva era donde el miedo va a alojarse en entornos cotidianos, bien que entre ellos se incluyan parafernalia de quirófano y maquillajes extraordinarios. Menos mal, pues ¿qué sería de nosotros sin la acostumbrada ración de rostros hirsutos y colmillos monstruosos?

2011-06-02

El Salvaje acecha

LA CAVERNA RACIAL

Desde el fondo de la caverna racial sita en el meollo del cerebro europeo acecha el salvaje, el Otro, presto a saltar sobre nosotros desatando atávicos horrores. Lo dijo don Juan Pablo Sartre con aquello de El Infierno es el Otro, y lo ejemplifican en metáfora sublime cuantos indígenas de instintos desatados vigilan amenazantes la incursión del blanco en sus territorios. Y es que nunca fue el Otro tan Otro como cuando se hizo de opuesto color y atavío desvergonzado, como escupiendo sobre nuestras convenciones y nuestros confortables corsés. (Arriba, emboscada traicionera de la amenaza negra plasmada en un Sexton Blake de 1935; W. Robert Foran, el escritor comisario de policía de Kenya, alerta de las asechanzas del omnipresente Tam Tam, lenguaje vetado a los portadores de salacott, con una imagen de Longoria) Su perfidia y primitivismo le hacen familiar de los animales más ponzoñosos... (Don Luiggi Motta, el infatigable admirador de Salgari, vuelve en este Novelas y Cuentos a la patria del turbante y los estranguladores) Desconfiad de quienes lucen plumas y cuernos, más propios de las bestias... (Colección La Novela Aventura, primeros años cuarenta. Portada de Carlos) Cachiporra en mano, aguardando a sus presas... (Don Emilio Salgari, una vez más, piedra angular en todos estos asuntos... Novelas y Cuentos, portada de autor desconocido) Junglas habitadas por razas perdidas, custodios de las riquezas que han de alimentarnos... (Novelas y Cuentos, portada de autor desconocido) ¡Carga lo animal! ¡Alerta, blanquitos! (Pulp de la serie Black Boy, del español Díaz Gómez. Portada de Lozano Olivares)IInstinto fente a razón. Por medio, el fuego... (Novela del ilustre folletinista francés Jean de la Hire, portada de autor desconocido...¿tal vez Manolo Prieto?)