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2012-11-12

Galería de Terror Pulp

LAS FRONTERAS DEL MIEDO

Poco se prodiga en el pulp de por estos lares el relato de terror. Salvo honrosas excepciones, apenas se le dedican colecciones, al revés de lo que sucedía en América en los gloriosos años treinta y cuarenta. Aquí ni le gustaba un pimiento a la censura, siempre desconfiada hacia lo fantástico, ni a los editores, temerosos precisamente de incurrir en las iras de ésta.
Que el público no lo apreciase es asunto más dudoso, viendo cuánto se acercaban a él algunos títulos que no pertenecían al género...

El policial, prolífico como pocos en el pulp hispano, bordea en nuemrosas ocasiones el género de miedo. Por lo menos, gusta de jugar con su iconografía, y si lo hace tan a menudo es de suponer que fuera porque el lector sabía agradecerlo.
Vean qué maravillosa muestra traigo de lo que les digo. Un Hombre Simio Gigante, que aparece en la novela de Stanislas Steeman, toma rasgos licantrópicos de la mano del portadista Femenía Jr.; Sidney Horler, pálido imitador de los delirios goticistas de Edgar Wallace, suele traer a colación falsos vampiros, monstruos, castillos encantados; lo mismo que el absolutamente desconocido George Buenchico y sus encapuchados de opereta.
Harina de otro costal éste genuino cien por cien, es la edición del clásico de terror y gangsters Arde, bruja, arde del que hace infinidad ya les hablé AQUÍ.

Tan queridos décadas más tarde, los psicópatas no contaban entonces como ahora con la preferencia del público. En El paraíso del monstruo, uno de ellos se pone al servicio de un químico que se hace rico extrayendo los distintos fluídos de cadáveres humanos y comerciando al mayor con ellos; asunto distinto del que ocupa al asesino de Austin Warren: cualquiera que se vista de arlequín para acuchillar a la gente es sin duda alguna un temible perturbado...
Tanto por lo menos como el bilioso sujeto de Los crímenes de Deck, asesino de mujeres en la mejor tradición del género, turbio y demente como está mandado...


La ciencia es lugar común en una literatura saturada, por fortuna, de sabios locos y chiflados profesores. El erlenmeyer y la probeta como símbolos de amenaza mortal, como bien ejemplefica la hermosa cubierta de El laboratorio de los crímenes; lo mismo que la jeringa, que en manos de un señor de bata blanca y prominente dentadura como el Doctor Funk no puede significar más que la muerte.
No otra cosa es la que ocupa a los científicos que sintetizan el Óxido Verde. ¿Por qué sino iban a trabajar ornados con tan espléndidas máscaras de gas?


Lo exótico es sinónimo de desconocido, y esto, como ocurría con la ciencia, no puede presagiar nada bueno. Las razas amarillas, cobrizas, negras, no tienen en la cabeza más que la perdición del hombre blanco. Bien lo sabe el émulo de Fu Manchú que aparece en Los jugadores de Mah Jong, o el hechicero de un islote polinesio que desde su exilio planifica y ejecuta los crímenes que firma por medio mundo con una pequeña Calavera de Oro.
Y qué decir de una máscara con semejantes dientes y ojos: nadie en su sano juicio querría junto a él a semejante adefesio: siniestro ha de ser su propósito, sin duda, que la religiones extrañas no son sino cultos diabólicos disfrazados. Como el que lleva a Sexton Blake a la Isla del Horror, a enfrentarse con sacerdotisas que gustan de la serpiente como animal de compañía y de zombies medio muertos medio vivos como servidores ideales, de los que nunca rechistan...

 




Una estética sugerente a más no poder que hace reflexionar sobre el atractivo de lo feo, el gusto de las masas, la iconografía de un género impostando a otro, la fecundidad de los autores de pulp, el trasvase entre distintos medios, la fuerza expresiva de unos dibujantes en los que hasta la falta de habilidad constituye virtud, las fronteras del kitsch, las raíces del mal gusto, los miedos de Occidente y diez mil temas más nacidos al socaire de estas portadas, contundentes como puñetazos, hipnóticas como pocas, perfectas como resumen del convulso y bello siglo XX...

Índice
- Uno en tres. Portada de Femenía Jr. Col. La novela aventura, años treinta;
- El Monstruo de Grammont. Potadista desconocido. Col. Aventuras, 1941;
- El castillo del terror. Portada de A. López Rubio. Col. Aventuras, 1940;
- El hombre de la media cara. Portadista desconocido. Col. Diamante Amarillo, 1942;
- Arde, bruja, arde. Portada de Armengol Terrés. Biblioteca Oro, 1935;
- El paraíso del monstruo. Portadista de firma ilegible. Col. La novela aventura, 1940;
- Asesinos a bordo. Portada de Femenía Jr. Col. La novela aventura, 1939;
- Los crímenes de Deck. Portada de López Reiz. Biblioteca Aventura, 1940;
- Noches de crímenes. Portada de Mijan. Ediciones Aries, años cincuenta;
El laboratorio de los crímenes. Portada de Femenía Jr. Col. La novela aventura, 1939;
El misterioso doctor Funk. Portada de Cobos. Col. La novela quincenal, 1941;
- El óxido verde. Portada de D. Nadal. Col. Amarilla, años cuarenta;
- Los ojos de la máscara. Portada de Pedro. Col. La novela aventura, 1935;
- Las calaveras de oro. Portada de Adolfo López Rubio. Col. Aventuras, 1940;
- Los jugadores de mah-jong. Portada de A. López Rubio. Col. Diamante amarillo, 1942;
- La isla del horror. Portadista desconocido. Col. La novela aventura - Serie Sexton Blake, 1934.
 

2012-11-01

Los fieles difuntos del Marqués de Serafín

El Día de Difuntos El Desván del Abuelito se honra en añadir a su colección de GRANDES PERSONAS CON BIGOTE al eximio, ilustre y olvidado 
MARQUÉS DE SERAFÍN

Confío que quede aún alguien que recuerde a don Serafín Rojo Caamaño, humorista gráfico carne de La Codorniz, pilar anómalo del semanario para niños Jaimito, rey de bohemios, autoproclamado aristócrata tronado, pintor de cuadros y de atracciones de feria, trotamundos, libertino y currante, amigo de juergas, francachelas, caldos añejos, señoritas de mal vivir y de todo cuanto representa la vida con mayúsculas, anarquista epicúreo cuando le dejaban, Goya de andar por casa, Gutiérrez Solana del papel impreso...



Prolífico a la fuerza, su trazo expresionista y desgarbado cruza cuarenta años de vida española asomando por todos los rincones. Varios libros recogieron parte de su inquieta actividad, entre ellos este que, por cuestiones de fecha, es hoy más apropiado, consagrado todo él a glosar una vida de Ultratumba descreída y cachonda: no renuncia el Marqués a su carnalidad gozosa ni aún reducido a mondo esqueleto. ¿Por qué se ríen las calaveras? es su título, editado por Barral en julio de 1976, con capítulos tan sugerentes como "Esqueletoteca paranoica", "Funerales, sepelios y otros desvelos" o "Crónica necrosemiótica".  

Un Más Allá de trazo grueso, de profundos negros, de honda estirpe hispana, donde Eros y un Tanatos que tanto no parece campan a sus anchas entre ataúdes, exhuberantes mozas, muertos que van a orinar y vivos que semejan sombras, donde cielo e infierno han sido cambiados por una eterna añoranza, la del placer en este mundo, única verdad a nuestro alcance. Risas un punto amargas, escépticas las de estos simpares difuntos. Hijas de una sabiduría que todos hemos de alcanzar...  

2012-10-01

Manolo Prieto en los Otros Mundos


NOVELAS Y CUENTOS FANTÁSTICOS
A tales alturas ya conocerán ustedes la longeva colección Novelas y Cuentos, de las que tantas veces les he hablado (pinchen AQUÍ), difusora como pocas de la literatura a precios al alcance de todos los bolsillos. Letra apretada, doble o triple columna, papel poroso amarillento como pocos y excelsas cubiertas a cargo, las más de las veces, del inmortal Manolo Prieto. Como todas las que traigo al Desván hoy, realizadas entre 1940 y 1950 y poco.
De todo ilustró Prieto; nuestra preferencia nos lleva una vez más al Fantástico, género ampliamente visitado por el artista. En Marte estuvo varias veces, casi siempre de la mano de Edgar Rice Burroughs. Como en estas dos novelas, representantes de sus dos estilos pictóricos: el sabio realismo y el genio de geométricas síntesis.
Es Atlántida relato futurista en el que el continente perdido reflota en nuestros días, o mejor, en los de Hans Dominick, escritor alemán de entreguerras. Mucho éxito tuvieron entonces sus utopías, disitopías y ucronías.
No se dejen engañar por la gigantesca araña, ni por el nombre que firma este Mundo monstruoso. Debo a Galderich y Leblansky saber que tras el inexistente M. Laguna se oculta, sin saberlo ni él mismo, el estadounidense Murray Leinster, de cuya novela The mad planet (1921) es traducción esta, publicada hacia 1939-40.
Hay que ver cuanto gustaba en la posguerra española don Edgar Wallace. Amante de goticismos y heterodoxias, frisan muchas de sus novelas los turbios ambientes del terror. Como este inmejorable gorila perplejo ante una guillotina a punto de ponerse en marcha. Imagen extraña y poderosa como pocas...
Wallace hizo escuela, como puede apreciarse por este Misterio de High Eldersham, en el que los habitantes de un pacífico pueblo inglés celebran en la noche ritos precristianos y cultos cuasi satánicos. Encapuchados, como debe ser, frente al todopoderoso Macho Cabrío.
Plantas carnívoras acechan en La isla de los desaparecidos, celosas guardianas de uno de tantos tesoros como ocultan los archipélagos del pulp. Así dejó constancia el desconocido J. Hulick, escritor agradable y poco original de quien nada he podido averiguar...
Un Leroux con sabios locos, profecías de muerte y toneladas de humor negro y finísima ironía. Cualquiera que haya leído antes al autor de El fantasma de la Ópera sabe que con él la diversión inteligente y la extravagancia más sincera están siempre aseguradas. Un título este Sillón trágico recientemente reeditado que nadie debiera perderse.
Francés como Leroux es Pierre Loti, el autor de esta Novela de un niño de portada prodigiosa: el mundo abalanzándose sobre el indefenso Yo que somos todos nosotros, siempre temerosos de ser engullidos.
Para terminar, algunos clásicos españoles. Sean gigantes, demonios y monstruos de nuestro imaginario medieval; falsos fantasmas del siempre realista don Pío, o socarronerías tristes de las que tan bien bordaba don Wenceslao, todas cuentan con un valor añadido. El que un artista como Prieto les otorga, pródigo y generoso desde los soportes más modestos...


2012-09-17

Bolsilibros & Jorobados


ACTUALIDADES URGENTES
¡Menuda forma de empezar el Otoño, que hasta se creería uno en la bendita tierra de Jauja, como si el orden natural y la razón hubiesen vuelto a reinar por estos, por otra parte, desdichados lares...! Tres publicaciones, tres, que más allá de la indiferencia de la mayoría, patentizan el esfuerzo que gentes imprescindibles realizan desde el rigor y el entusiasmo, como debe ser,  por recuperar tantas y tantas glorias pasadas de esas a las que lo Oficial acostumbra no hacer ni caso... ¡¡Y las tres en clara sintonía con los afanes y gustos de este Desván!! Se las voy a enumerar por dos motivos: para que se enteren de su aparición, que sabido es que las esencias valiosas vienen en frascos pequeños, y para que se rasquen sus menguados bolsillos y las compren, o las roben, o las pidan prestadas y no las devuelvan. ¡Vean vean! 
 

El primero: un volumen sorprendente y completo, editado en sintonía con el Festival de Cine Z Peor Imposible que el incombustible Jesús Parrado lleva a cabo en Gijón desde hace un porrón de años. Bolsilibro & Cinema Bis es su título, y explora las relaciones de dos medios muy queridos en esta casa: el cine europeo de género y el pulp, incluyendo en éste nuestro querido folletín.  De Fantomas a El Coyote, de los krimis de Edgar Wallace a las germanas adaptaciones de Karl May, de Rocambole a Silver Kane, de Salgari a Fu Manchú nada queda en el tintero. Un recorrido exhaustivo y la mar de ameno, que no en vano corre a cargo de ilustres plumas como las de Javier G. Romero, don Pedro Porcel, Adrián Sánchez (del maravilloso blogo Esbilla Cinematográfica Popular) o Pablo Herranz, entre otros. Una iniciativa única en el mundo. ¡¡Y que sólo por doce eurines puede adquirirse en www.vtpeditorial.com!!
 

El segundo hace ya algún tiempo que está en el mercado, pero entre que ya saben ustedes que las fechas en el Desván son cosa muy relativa, y que un día por otro, todo es querer sacarlo y no acordarse, pues se lo digo ahora: una edición canónica, ejemplar, absoluta, de la obra magna de Edgar Neville La Torre de los Siete Jorobados. Y no es sólo que la película haya sido exquisitamente restaurada en imagen y sonido, sino que le acompaña un libro de cerca de doscientas páginas hermosamente diseñado,  coordinado por don Santiago Aguilar, especialista nº 1 en la obra nevilliana, repleto de textos que exploran hasta el más mínimo detalle cuanto pueda atañer al filme, a la novela de Emilio Carrere en que está basado, a sus intérpretes y responsables y hasta a la insólita relación que los Siete Jorobados mantuvieron con nuestro paladín del trash Roberto Alcázar. Una muestra de cómo deberían ser todas las ediciones y ay, casi nunca son.   





Recién salidita del horno está la tercera de las novedades que quería reseñarles: una antología de textos, la primera que se publica nunca, de don José Santugini, que aunque a priori no les diga nada, es el escritor responsable, entre otros, del guión de obras maestras del cine hispano como Carne de horca o La Torre de los Siete Jorobados. De buen humor consta de relatos y apuntes de orquestas caníbales, fantasmas, ratas de hotel, magos y seres extraordinarios que desde su muy personal óptica traen ecos de Gómez de la Serna, el epicúreo gallego Julio Camba o don Wenceslao Fernández Flórez. Un esfuerzo sin igual a cargo de nuevo del eximio Santiago Aguilar, guardián y custodio de matritenses olvidados, que la editorial Pepitas de Calabaza acaba de colocar en el mercado. ¡Hala, a culturizarse!