Hay gentes, ya conocen el dicho, que si no existieran habría que inventarlas. Ni me acuerdo ya de las décadas que lleva Paco Arellano investigando y difundiendo la más oscura ciencia ficción, los genuinos relatos pulp, las más recónditas fantasías españolas. La mayoría de ustedes frecuentarán, supongo, la Biblioteca del Laberinto desde la que Arellano edita hace años un catálogo de clásicos esquivos, inéditos, obligatorios.
Un auténtico connoisseur que visita las fuentes más exquistas y que de ellas se trae joyas con las que nadie se habría atrevido a soñar, de aquellas que espantan a cualquier mercader de libros de los que gustan vender a peso, contará siempre con la devoción de perpetuos curiosos como nosotros. Quien se ha atrevido a sacar en fascículos reediciones de desquiciados folletines franceses con sus ilustraciones originales de 1889, como Los desterrados de la Tierra; deliciosos álbumes gráficos como el seminal La guerra del siglo XX, del grandísimo Albert Robida; o canónicas ediciones del Harry Dickson original, había de emprender un día u otro el rescate de la más interesante historieta de ciencia ficción española de los cuarenta: El descubrimiento del Dr. Brande.
Una edición hecha con mimo y respeto, como debe ser, a partir de una limpieza a fondo de los tebeos originales, impresos en tan cochambrosas condiciones -en plena Guerra Mundial con papel y tinta racionados- que dificultan la visión de los dibujos de Aguado, tan hermosamente art decó. Clásico rescatado al que debieran prestar la atención que merece: no todos los días resucita una pieza magna de nuestro pasado fantástico, tan remoto y desconocido...
(ISBN: 978-84-92492-61-9. bibliotecalaberinto@yahoo.es )
2.- LA RATA GIGANTE DE SUMATRA
Don Alberto López Aroca ha demostrado ser conspicuo holmesiano y escritor de raza. Aún me dura el buen sabor de boca de sus Espectros conjurados de estirpe peruchiana, volumen delicioso abundante en temas de los que por aquí interesan: los avatares de una imaginada editorial de pulps de los años treinta, la reunión en Salamanca del profesor Challenger y el doctor Van Helsing o la suerte corrida por ilustres folletinistas en la turbulenta Madrid en guerra.
A Sherlock Holmes lo ha abordado varias veces en deliciosos pastiches de inequívoco sabor victoriano: en forma de ensayo en su Sherlock Holmes y lo Outré, o como novela en Sherlock Holmes y los zombies de Camford, un muy recomendable pulp de hoy en día incluso para quienes como yo desconfían por sistema tanto de la palabra zombie como de las resurrecciones del maestro de Baker Street.
López Aroca se ha propuesto ahora averiguar acerca de la Rata Gigante de Sumatra, aquella criatura a la que el Dr. Watson aludiera en un relato del Canon. Y para ello ha abierto una suscripción por internet (tanto él como ustedes lo llaman con una palabreja en inglés que no logro retener) que asegure la llegada del volumen a los interesados. Yo, desde luego, ya me he suscrito, que el término me huele a folletín de los que se arrojaban por bajo de la puerta.
Él se lo contará mejor que yo si son ustedes cabales y siguen este enlace:
http://www.lanzanos.com/proyectos/charlie-marlow-y-la-rata-gigante-de-sumatra/Iniciativas a contra corriente, como a mí me gusta. Causas, de las pocas, por las que todavía merece la pena apostar...








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