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2012-10-13

Actualidades urgentes: Sherlock Holmes y el Dr. Brande

1.- EL REGRESO DEL DR. BRANDE
Hay gentes, ya conocen el dicho, que si no existieran habría que inventarlas. Ni me acuerdo ya de las décadas que lleva Paco Arellano investigando y difundiendo la más oscura ciencia ficción, los genuinos relatos pulp, las más recónditas fantasías españolas. La mayoría de ustedes frecuentarán, supongo, la Biblioteca del Laberinto desde la que Arellano edita hace años un catálogo de clásicos esquivos, inéditos, obligatorios.  

Un auténtico connoisseur que visita las fuentes más exquistas y  que de ellas se trae joyas con las que nadie se habría atrevido a soñar, de aquellas que espantan a cualquier mercader de libros de los que gustan vender a peso, contará siempre con la devoción de perpetuos curiosos como nosotros. Quien se ha atrevido a sacar en fascículos reediciones de desquiciados folletines franceses con sus ilustraciones originales de 1889, como Los desterrados de la Tierra; deliciosos álbumes gráficos como el seminal La guerra del siglo XX, del grandísimo Albert Robida; o canónicas ediciones del Harry Dickson original, había de emprender un día u otro el rescate de la más interesante historieta de ciencia ficción española de los cuarenta: El descubrimiento del Dr. Brande.
 
De esta serie de tres tebeos ya les hablé hace tiempo AQUÍ, así que no sean gandules y vayan ahora mismo a consultarlo, que no querrán que este anciano trabaje dos veces. Ciencia ficción plenamente adulta, muy lejos de la space opera a lo Flash Gordon entonces tan en boga; adaptación inconfesa, según explica la minuciosa introducción de El Nictálope, de la novela de Ray Cummings Tarrano el conquistador, conocida en España en los años treinta por la edición de Novelas y Cuentos.
Una edición hecha con mimo y respeto, como debe ser, a partir de una limpieza a fondo de los tebeos originales, impresos en tan cochambrosas condiciones -en plena Guerra Mundial con papel y tinta racionados- que dificultan la visión de los dibujos de Aguado, tan hermosamente art decó. Clásico rescatado al que debieran prestar la atención que merece: no todos los días resucita una pieza magna de nuestro pasado fantástico, tan remoto y desconocido...
(ISBN: 978-84-92492-61-9. bibliotecalaberinto@yahoo.es )


2.- LA RATA GIGANTE DE SUMATRA

 Don Alberto López Aroca ha demostrado ser conspicuo holmesiano y escritor de raza. Aún me dura el buen sabor de boca de sus Espectros conjurados de estirpe peruchiana, volumen delicioso abundante en temas de los que por aquí interesan: los avatares de una imaginada editorial de pulps de los años treinta, la reunión en Salamanca del profesor Challenger y el doctor Van Helsing o la suerte corrida por ilustres folletinistas en la turbulenta Madrid en guerra.   
A Sherlock Holmes lo  ha abordado varias veces en deliciosos pastiches de inequívoco sabor victoriano: en forma de ensayo en su Sherlock Holmes y lo Outré, o como novela en Sherlock Holmes y los zombies de  Camford, un muy recomendable pulp de hoy en día incluso para quienes como yo desconfían por sistema tanto de la palabra zombie como de las resurrecciones del maestro de Baker Street.  


López Aroca se ha propuesto ahora averiguar acerca de la Rata Gigante de Sumatra, aquella criatura a la que el Dr. Watson aludiera en un relato del Canon. Y para ello ha abierto una suscripción por internet (tanto él como ustedes lo llaman con una palabreja en inglés que no logro retener) que asegure la llegada del volumen a los interesados. Yo, desde luego, ya me he suscrito, que el término me huele a folletín de los que se arrojaban por bajo de la puerta.  
Él se lo contará mejor que yo si son ustedes cabales y siguen este enlace:
http://www.lanzanos.com/proyectos/charlie-marlow-y-la-rata-gigante-de-sumatra/
Iniciativas a contra corriente, como a mí me gusta. Causas, de las pocas, por las que todavía merece la pena apostar...

2012-09-12

Especial Monarcas Extravagantes


Los añorados Programas Dobles del Abuelito presentan:
ESPECIAL MONARQUÍAS RARAS

Que todas las monarquías acaban por ser la mar de raras, cuando no cosa peor, es asunto conocido. La serie Z bien que lo supo desde un principio, y desplegó el más extravagante conjunto de reyes y Reinas que la mente humana pueda concebir. Para muestra un botón, o mejor dos, estos que les traigo hoy para que se entretengan...
QUEEN KONG
Director: Frank Agrama. Con Robin Askwith, Rula Lenska, Valerie Leon, Carol Drinkwater. Color, Inglaterra/ Rep. Federal Alemania/ Italia/ Francia (¡todos pusieron pasta!), 1976  
Un conjunto de muy buen ver de feministas en shorts fleta un barco para rodar una película en Skull Island, no sin antes haberse traído metido en un saco al galán del filme, rubiasco pelilargo y tontilón llamado Ray Fay. Dirige la expedición una maitresse dominante provista de fusta, entre números musicales de vodevil, montones de piernas, plantas que pellizcan traseros, danzas picantes y risibles dinosaurios de goma.
 Porque en la isla encuentran, por descontado, a una tribu de espectaculares modelos en bikini que custodian el hogar de Queen Kong. La mona gigante, con tetitas y felpudo, viene a encapricharse rápidamente del único varón rubio y heterosexual que ha visto en su simiesca existencia. De ahí a su captura y exhibición pública en Londres no hay más que un paso, cabe imaginárselo.
Comedia underground desternillante y chiquitesca más fresca que una lechuga, que se ríe hasta hartarse de Dino de Laurentis y su King Kong pijo a base de chicas guapas, chistes inteligentes, diálogos increíbles -incluyendo algunos “Unga-batunga-munga-bongo para hablar con las amazonas- y un humor a caballo entre John Waters y Benny Hill capaz de alegrar el día a la más depresiva de las criaturas. Siempre que se deje acunar a gusto por la total falta de vergüenza, claro está...

QUEEN OF OUTER SPACE
Director: Edward Bernds. Con Zsa Zsa Gabor, Eric Fleming, Dave Willock, Laurie Mitchell, Lisa Davis. Color, USA, 1958
Que el espacio está poblado por monstruos de ojos saltones y chicas guapas parcamente ataviadas es una verdad incontrovertible de la que las películas se han cansado de dejar testimonio. Tanto, por lo menos, como de mostrar que siempre es la monarquía absoluta el sistema elegido para gobernarse por esta caterva de alienígenas en braguitas: así quedó patente en Cat women of the Moon, Missile to the Moon, Voyage to the Prehistoric Planet y otros documentales científicos de comprobada solvencia. 
Que a la imponente Zsa Zsa Gabor, Miss Hungría 1936, le sobra tronío para encabezar la lista de Monarcas Siderales, no creo que nadie lo ponga en cuestión. No lo hizo ninguno de sus nueve maridos -entre los que se encontraban Jack Ryan, el inventor de la Barbie, o el gran George Sanders-, ni por supuesto de sus amantes, desde Kemal Ataturk a Richard Burton, el presidente Nixon o Sean Connery.
Quien lo dude, que vea este clásico de la ciencia ficción de saldo, descerebrada y multicolor. Es muy parecido a cualquier otro de la serie: astronautas llegan a un planeta habitado por pin-ups en minifalda, combaten con arácnidos de goma y regresan emparejados a la Tierra, pero la sola presencia de doña Zsa Zsa ejerciendo como Reina de una estilizada Popilandia Galáctica le convierte en algo especial. O sea, lo mismo de siempre pero con más glamour. Lo que en cine como este no es poco decir... 

2012-04-11

Stalin en el Espacio

KOSMICHESKIY REYS
Director: Vasili Zhuravlyov. Con Sergei Komarov, K. Moskalenko,Vassili Gaponenko.U.R.S.S., 1936

No son los americanos quienes ganaron la carrera espacial, por más que así lo informe una y otra vez la historia: los primeros en pisar la Luna fueron los soviéticos en 1946, según cuenta con detalle una película muda rodada diez años antes. No debe extrañar que en fecha tan avanzada sigan estrenándose filmes silentes, pues es hecho habitual en países alejados de la industria de Hollywood como el Japón o la Unión Soviética.
Se produce este Viaje cósmico (Kosmicheskiy reys) en 1936, en plena era del terror estalinista; dirigido por Vasili Zhuravlyov es un canto lleno de fe en el futuro, oda a la estética de la viga y el acero iluminada por una alegría y un desparpajo insólitos en las circunstancias en que se rueda.
Aunque se subtitula “Una novela fantástica” es ciencia ficción posibilista que aparenta atenerse a la lógica y a especulaciones basadas en posibilidades tecnológicas. El Realismo Soviético es por entonces tendencia propiciada por las instancias oficiales, a las que cualquiera se enfrenta; sin embargo con tales mimbres construye Zhuravlyov un artefacto plagado de buen humor y sentido de la maravilla, perdurable y muy a reivindicar.
En un colosal hangar vanguardista, de líneas puras y arquitectura racional, albergan los científicos soviéticos dos estilizados cohetes sitos sobre gigantescos andamios. Su destino es una vez más nuestro satélite; tras una serie de peripecias que incluyen tímido enfrentamiento con los criterios de un comisario político, parte la nave bautizada “Iósif Stalin” rumbo al espacio tripulada por un viejo profesor de luegas barbas, como corresponde a su calidad de sabio, una intrépida joven y su hermanito, pionero rojo uniformado con pañuelo al cuello e inamovibles convicciones.
Trufado de aventura es este Viaje cósmico un espectáculo visual de primer orden, con minuciosas maquetas que recrean a la perfección tanto la ciudad del futuro, estilizada y colosal, como los artilugios técnicos con el cohete a la cabeza, o una Luna de simas y cavernas donde los tres aventureros evolucionan ataviados de escafandras art decó, llenas de bombonas y tubos de goma. Impecablemente fotografiada e iluminada, es un gozo ver a los viajeros experimentar la ingravidez o ponerse a dar brincos de roca en roca lunar, tanto en persona como en forma de muñecos animados por el siempre fascinante stop motion.
De acción incesante, ágil y entretenida, lo único que se echa en falta en esta soviética Selene es alguna criatura extraterrestre, que ya se sabe cuánto animan con su sola presencia cualquier filme de ciencia ficción. Por realista que pretenda aparentar ser, como es el caso...  

2012-02-13

¡¡El regalo del Futuro para disfrutar HOY MISMO!!

                                                            

Todos los años por estas fechas se lo digo y este no va a ser excepción: Cinefanía (http://www.cinefania.com/) , que todos ustedes debieran conocer, es la página en castellano más rica y completa de cine fantástico y loco que existe en el universo. Un servidor se honra en colaborar mes a mes en su boletín internaútico.

Pues bien, de la mano de su mentor el erudito bonaerense Darío Lavia, Cinefanía publica cada año un Libro de Oro, repleto de artículos inéditos de los que nos gustan a nosotros.

Recordarán los más avispados entregas anteriores, dedicadas al cine criminal y al cine de miedo en general. Sin ir más lejos, se lo dije AQUÍ y AQUÍ. Repasen si quieren y lo verán!!
Este año el volumen, un auténtico dechado de erudición y divertimento, se dedica nada menos que al cine de Ciencia Ficción, el futuro, el espacio, los platillos volantes, las pin ups de las galaxias y las máquinas parlantes. ¡¡Una gozada!!

Y no quieran saber el sumario, que es de quitar el hipo: informes exhaustivos sobre el Weird Western; otro acerca de los filmes mexicanos del género, con charros que tripulan aeronaves; un Diccionario de términos completísimo que no se lo salta un torero; un repaso a la historia de la SF de la mano de los más reputados críticos, adictos y vividores en general que seleccionan sus películas favoritas; la crónica del cine polaco del espacio, que no se crean que es poco ni malo sino todo lo contrario... ¡¡y un artículo megalítico de quien les habla, en torno a los filmes mudos de ciencia ficción, paseo delirante más allá de las conocidas calles de Metrópolis!!

¿Qué tengo que hacer para obtener tan bonito regalo? ¿Me va a costar mucho, con lo mal que está la cosa?... se estarán preguntando todos ustedes...
¡¡¡Pues como toda la cultura buena de verdad, está hecha por gente de lo más altruista, y es GRATIS TOTAL!!

No tienen más que pinchar este enlace: www.cinefania.com/book y seguir las sencillas instrucciones para descargar en sus domicilios tamaño dispendio de sabiduría. ¡Háganlo, lean y piensen, demonios, que para eso nos esforzamos los que en torno a Cinefanía militamos y padecemos! ¡¡NO SE ARREPENTIRÁN!!  

2011-11-29

Actualidades urgentes - 2: GOLFIÑO


Hace tiempo ya que estoy convencido de que todo esto de las categorías de lectura por tramos de edades no es otra cosa que un intento de censura; no en vano el tema lo introdujo legalmente el órgano encargado de administrarla en tiempos del Tío Paco con aquello que muchos recordarán de "Revista infantil", "Revista para los jóvenes", "Revista juvenil femenina", etc. Nuestro tiempos, amparados en la hipocresía de lo políticamente correcto, perpetúan el sistema bien que de modo menos expreso. Yo prefiero con mucho la libertad de escoger sin trabas, vergüenzas ni etiquetas. 

Ya lo dije AQUÍ cuando hablé de Pumby: uno de los peligros que conlleva tal actitud es la de menospreciar alegremente la obra de quienes pensamos trabajan para públicos infantiles: como si lo que en realidad existiesen fueran otra cosa que novelas, historietas, películas... bien o mal contados.
Viene a cuanto tal disquisición de un tebeo de ahora, que saben es materia en la que no suelo abundar a no ser que como en este caso estime imprescindible su difusión al tratarse de un producto muy afín a los de antaño, resultado de innúmeras lecturas y devociones que el autor deglute, reelabora y devuelve con mimo a la actualidad con voz propia, sin escudarse en socorridos revivals u homenajes.  

Se llama Golfiño y los Invasores y es obra de don Fausto Isorna publicada por primera vez en 2003 como se hacía antes, a ritmo de media o una página a la semana en el que fuera último de los grandes semanarios juveniles editados por estos lares, el gallego Golfiño. Lástima que con la cosa esta del paraíso políglota del que hoy disfrutamos su difusión apenas sobrepasase el Telón de Grelos; lástima, digo, porque fue cabecera semanal dirigida con el mismo espíritu, ánimo y calidad de cualquiera de los grandes tebeos europeos de los 50 y 60, incluyendo el inmarcesible Chicos español de unas décadas antes.

Golfiño fue el personaje emblema de la revista; su primera peripecia larga, este enfrentamiento con alienígenas en las calles de Compostela que quedó interrumpida cuando cerró el semanario en su entrega ochenta y nueve. Se presenta ahora debidamente concluido; su guión, de tono marcadamente juvenil para los eternos Inquisidores del Ocio, supone un regreso hoy muy raro de ver hacia las espléndidas raíces de la historieta, buceando Fausto gustoso entre tipos y lugares comunes de la comedia y la ciencia ficción para jugar con ellos el juego eterno del Género ante el ojo agradecido del lector.
 Sabe el señor Isorna como pocos mover a sus personajes, que parecen saltar de viñeta en viñeta movidos por un ritmo endiablado fruto tanto de su dibujo suelto y funcional como de un argumento que no da respiro, un Todo narrativo  como hacía décadas que uno no se echaba a la cara. Un tebeo orgulloso de ser tal,  rara avis capaz de devolver un placer casi olvidado y siempre añorado: el de perder entre sus viñetas la conciencia propia y dejarse llevar por la acción sin pensar, ingenua y gozosamente, como sucedía antes, en una vida anterior tal vez, hace muchííííísimo tiempo... 

2011-11-09

Pamplinas en el Purgatorio

EL MODERNO BARBA AZUL
Director: Jaime Salvador. Con Buster Keaton, Ángel Garasa, Virginia Serret, Fernando Soto. México, 1946

Hablaba hace poco, a cuenta de la intervención del venerable José Cotten en la chiripitiflaútica cinta italiana de horror y sexo Lady Frankenstein, del exilio de grandes actores norteamericanos en filmografías de países remotos donde recalaban en sus horas bajas. Decadencia para unos, que lo consideran un demérito en sus carreras; agradecido refugio contra la indigencia para otros, que saben ver en tales peripecias el sentido homenaje a los grandes de los públicos de otros lares.
San Bela Lugosi, relegado a filmes de ínfimo presupuesto y bagaje artístico en manos del chiflado Ed Wood; el Flaco de Oro Juan Carradine paseando su físico caquéxico entre locuras mejicanas y horrores filipinos; el inmarcesible Boris Karloff obedeciendo las órdenes de de extraviados directores de más allá del Río Grande; el mismo Cotten doblado al japonés entre submarinos de juguete y túnicas de purpurina bajo la batuta de Inoshiro Honda... y aquel a quien traigo aquí, nada menos que el señor Cara de Palo, don Buster Keaton, figura capital venerada por todos los historiadores ortodoxos del cine que también frecuentó tan particulares purgatorios.
Tras conocer sus días de gloria en el mudo, don Buster atravesaba en los años cuarenta pésimos momentos. Divorciado, amigo del frasco hasta límites insostenibles, vetado por el magnate de la Metro Louis B. Mayer con quien estaba peleado a muerte, inquilino periódico de clínicas mentales y centros de desintoxicación, a tales alturas nadie daba por él un duro. Bueno, nadie no, que sus vecinos del sur, siempre sabios y generosos, lo contrataron para que trabajase en México donde aún se confiaba en su chispa y en su genio. Y allá que acudió Pamplinas -como se le conocía en ámbitos castellanoparlantes- satisfecho de encontrarse en nuevos platós por más que careciesen del lujo y el glamour de los que antaño frecuentara.
Como imitando su peripecia vital, interpreta en El moderno Barba Azul a un naúfrago llegado a las costas yucatecas, desvalido, pobretón, perdido en un mundo que no es el suyo. Es soldado del Pacífico que acabada la Guerra Mundial se entrega a los mexicanos tomándolos por japoneses; para corresponder, éstos le confunden con Barba Azul, el asesino de mujeres, y lo encierran en el calabozo. Buster apenas habla, como corresponde a su calidad de estrella silente; junto a otro desharrapado como él, se le acaba ofreciendo la posibilidad de canjear la pena de cárcel por un viaje suicida a la Luna que organiza el barbado Profesor Benítez. Su pillo y aprovechado compañero de celda, siempre dispuesto a abusar del ensimismado Buster, está interpretado por el cómico español Ángel Garasa, actor huído de la incivil Guerra del 36 y acompañante de Cantinflas en buena parte de sus comedias.
A bordo de un cohete de cartón parten ambos, acompañados por la vistosa sobrina del sabio inventor, para aterrizar en un campo vecino que alegremente toman por la Luna. Deshechadas sus escafandras astronaúticas, los viajeros visten cómodas túnicas con estrellas y cucuruchos de hechicero, atavíos característicos de los selenitas como todos sabemos.
Es El moderno Barba Azul deslavazado entremés cómico a mayor gloria de Pamplinas, quien borda una vez más al personaje taciturno y fatalista que a base de mímica, abulia y cabriolas intenta conservar su dignidad frente a un destino siempre hostil. Ritmo cansino, como a trompicones; sucesión de gags apenas hilvanados por un débil entramado argumental; un México tópico de alguaciles bigotudos con pistola y lozanas lupitas; y aún así, qué quieren, es inevitable estimarla, como a la otra producción mex de don Buster, El colmillo de Buda (1949): ambas comparten el sabor envenenado de la derrota, ese regusto fuerte a mojama seca que ningún cinéfago cabal es capaz de rechazar...

2011-11-04

Roberto Alcázar contra los Seres de Otros Mundos

ROBERTO ALCÁZAR CONTRA LOS SERES DE OTROS MUNDOS
 ¡¡Vuelve por estos pagos Roberto Alcázar, el más grande héroe del trash español!! ¡Regresa nada menos que a bordo de un platillo volante, dispuesto a ajustar las cuentas a cuanto invasor alienígena ose acercarse por nuestro mundo! Porque, nietucos, una vez más se lo he de decir: desconfíen de las sandeces que al respecto les han contado, Roberto gusta más de zurrar marcianos, doctores locos o chinos malvados que ninguna otra clase de villanos. ¡Nada de politiquerías idiotas que cual sambenito le han querido endiñar: Puro POP en viñetas, alegre y contagioso como pocos!



 Para muestra un botón: trogloditas y astronautas, viajes al espacio exterior, seres de cristal flotando en el éter, hombres de Marte de los de antes de la Guerra, marcianos entre esquimales, robots con faldas y venusinos varios: ¿Quién da más?


 



 Llegadas las navidades, Roberto y Pedrín acostumbran visitar Otros Mundos, como en 1972, que se fueron hasta el Planeta de los Simios; el resto del año, menos exigentes, se limitan a poner el ojo morado a cuanto hombre verde se arrime por aquí. ¡Garrotazo y tentetieso! ¡Faltaría más...!

Las imágenes de hoy son obra de Eduardo Vañó, el creador de la serie, y de sus hijos Eduardo y Vicente. Todas las publicó la vampiresca editora Valenciana entre 1950 y 1973. ¡¡Viva Roberto Alcázar!! ¡¡Vivan los marcianos verdes y los robots asesinos!! ¡¡Vivan los selenitas enanos y los cohetes de cartón!! ¡¡Y a la mierda con los cenizos que no sepan ver tanta gloria bizarra, nietucoooos...!!