2008-09-17

El Señor del Fuego

Se acerca el invierno, creo, la estación que más me gusta porque hace juego con mis níveos cabellos y mi provecta edad, y las etiquetas y nuevas secciones de este desván Desván florecen abundantes como pimpollos.
Hoy ha brotado una nueva, ya lo ven, CAVERNÍCOLAS ESPAÑOLES
será su nombre, y glosará hazañas y vidas de cuantos hombres prehistóricos hayan asomado a nuestros tebeos y pulps. Que no son muchos, pero sí los suficientes.
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Inaugura sección esta novela corta de Manuel Vallvé, publicada en la Biblioteca Oro de editorial Molino en 1943. Breve relato claramente inspirado en J. H. Rosny, el gran precursor del género que no tardará en asomar por estos pagos. El argumento narra las peripecias de Neb el cavernícola, más espabilado que el resto de su tribu y responsable de encontrar, como por casualidad, la manera de hacer fuego. ¿A que les recuerda la de La conquista del fuego de los escritores franceses antes citados? Si hasta salen enanos de los pantanos, como en aquella obra seminal...
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Mención aparte merecen las ilustraciones de Alejandro Coll, en la gran tradición catalana que inaugurase brillantemente Junceda y que tantos talentos dio durante el siglo XX. Habitual de Molino, pintor, portadista, dibujante todo terreno que cumple extraordinariamente con su cometido. Vean qué magníficos trogloditas, qué colosales cachiporras, qué sentido de la composición, qué maestría al plasmar la fauna prehistórica.
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Pronto traeré más de nuestros ilustres antepasados. Purk, el Hombre de piedra, Ug, el troglodita, Naoh, Nam y Gau... familiares salvajes y queridos. A todos se los voy a presentar durante este año. Un poco de paciencia y no falten a su cita con el Desván.

2008-09-15

Bloodlust

BLOODLUST
Director: Ralph Brooks. Con Wilton Graff, Robert Reed, June Kenney, Walter Brooke. USA, 1959.

¡Viva el cine bubble gum, nietecitos, el que se puede degustar intrascendente y feliz en un ratillo como un chicle de fresa! Perfecta muestra es este filme que les traigo hoy, teenager, con su pizca de tontorroneo y sus gotas de extravagancia asomando por todas partes.

Verán, la cosa va de dos parejas de jovenzuelos embarcados en el bote de un capitán borrachete, que en un descuido les deja en una isla pretendidamente desierta que no sale en los mapas, claro está. Allí, como en el relato seminal The most dangerous game de Richard Connell, en el que está basada la película, encontrarán a un señor millonario que entretiene sus ocios cazando personas, de verdad, no solo metafóricamente como suelen hacer los ricos en el mundo real.

Conocerán todos ustedes, por su bien lo espero, la versión que en los treinta se rodase de este cuento, El malvado Zaroff, con Joel McCrea como protagonista. Cine del envuelto en las gloriosas sombras de la época y que en todo caso contaba con muchos más medios que este, con una selva con trampas, cataratas, abismos y todo, cuando aquí hemos de conformarnos con un jardín de juguete sin perros de presa ni alarde alguno.

Qué le vamos a hacer. A cambio, no falta desenfado, ni soltura narrativa, ni buena fotografía, ni animales disecados, ni un montón de toques pre-gore que van de un sicario malo disuelto en ácido a un señor rellenando cabezas humanas con trapos, muertas metidas en urnas o la crucifixión avant la lettre del malvado cazador al final del metraje. Ni un museo de cadáveres que han pasado por mano de taxidermista, ni dos muchachas ingenuamente sexys, ni héroes tontorrones, ni villano grandioso en su composición actoral.

Así que a conformarse, que al menos uno es feliz durante los cincuenta y tantos minutos que dura. Eso sí, puretas del fantástico, críticos sesudos y aficionados serios, absténganse, que este es cine sólo para almas cándidas como la mía. Y a mucha honra, qué diantres!

2008-09-12

Fantástico DDT

Me he dado cuenta de que este blogo ha sido hasta ahora la mar de serio y grave, siempre hablando de cosas trascendentes e historias realistas: se acabó. Vayan unas gotas de humor, no va ser todo sufrir, que a partir de ahora inauguran una etiqueta más:
LA RISA FLOJA
dedicado, claro está, a los tebeos y otros artefactos destinados a provocar la carcajada, siempre referidos al fantástico, género de géneros cautivador de corazones.

Qué más justo que empezar por una selección de portadas de los autores de Bruguera, mejor dicho, de una serie de genios del Arte con mayúsculas como son Manuel Vázquez, José Peñarroya, Jorge Bernet (el papá del de Torpedo, sí), Roberto Segura y Guillermo Cifré. Nada menos.

Vean qué elegancia de trazo, qué uso del color, qué expresividad sin límites, qué línea más precisa, qué composiciones, qué fondos. Quedarán pasmados.
De temas reconocerán ustedes las referencias fílmicas y literarias, de El Hombre y el Monstruo (1931) a 20.000 leguas de viaje submarino (1954), El alimento de los dioses, Destination Moon (1950) o The amazing colossal man (1957). Mad doctors, dinosaurios y gorilas con dientes grandes: lo que más pueda gustar en esta casa.

(Los títulos son de varios semanarios de editorial Bruguera, todos publicados entre 1954 y 1964. Los autores, de arriba hacia abajo, son: Bernet, Segura, Peñarroya, Vázquez, Peñarroya, Vázquez, Cifré, Bernet, Koke, Vázquez, Peñarroya, Vázquez).

2008-09-09

2000Maníacos

¡Ahí va, la leche! ¡Pues no me he enterado de que el verano se acaba dentro de nada! ¡Y yo sin indicarles la única noticia digna de mención que se ha producido durante la canícula...!

¡¡¡QUE HA SALIDO EL 2000MANIACOS Especial Viejuno!!!
Sí, nietucos, por fin apareció un nuevo ejemplar del decano de los fanzines europeos: el 2000Maníacos, inextinguible depósito de sabiduría y diversión en el que me honro en colaborar; lugar de nacimiento de este Desván, desde el que con desvelos infinitos procuro cada tanto contribuir a desasnarles un poco.
Especial viejuno, con un contenido que, con el respeto debido, poco tiene que envidiar al añorado Terror Fantastic, clásico entre clásicos. De quitar el hipo, vean, vean!!
Van a saber de películas ignoradas, desde Las aventuras extraordinarísimas de Saturnino Farandola (1916) a los delirios del cine soviético; desde los magnos payasos crueles de El que recibe las bofetadas (1924) a los devaneos de don Pedro Lorre con Las manos de Orlac (1935); de las travesuras de René Clair a un superinforme sobre The Three Stooges... Y más de TREINTA películas del gran Lugosi desmenuzadas paso a paso, un atracón de cine extremo sin más límite que la imaginación...


Podrán leer entrevistas exclusivas con Bela Lugosi, el santo primero de todo santoral; con Víctor Mora, el creador de El Capitán Trueno; con Corey Feldman, sabrosa carne de moderna serie B. Aprender sobre los tebeos de horror de ahora, o sea, el Vampus, el Rufus y el Dossier Negro; repasar lecciones atrasadas, sobre Blaxplotation, por ejemplo; reír a lo grande con la acostumbrada Página de la Risa... en fin, pasar un magnífico rato y acrecentar su bagaje sobre los temas que interesan de verdad a personas de fuste como Vdes.

Siete euros nada más vale todo este conocimiento y muchísimo más aún que ahora mismo no me acuerdo, así que no tienen ya ninguna excusa para mandarle un email pidiéndoselo por correo a
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¡Venga, venga, que ya están tardandooooooo!!!!

2008-09-06

Dr. Renault´s secret

CINE PRIMATE presenta
EL SECRETO DEL DOCTOR RENAULT
Director: Harry Lachman. Con J. Carrol Naish, George Zucco, Lynne Roberts, John Shepperd. USA, 1942

Uno de los mejores títulos del cine primate de todos los tiempos toca hoy; su recientísma reedición en impecables condiciones vale como excusa para volver sobre un filme someramente abordado en una antigua entrada del Desván.
Joya secreta, vaya por delante, perla metafísica del fantástico de los cuarenta infravalorada por los lechuguinos de siempre por su carácter de serie B, y eso a pesar de que una producción barata de una major como la Fox es siempre superior en medios y profesionalidad a cualquiera de los estudios pobres Monogram o PRC... en fin, dejémoslo, ellos se lo pierden.


Película tanto de actores como de atmósfera, que se eleva al Olimpo gracias a la intervención de J. Carrol Naish como Noel, el hombre simio creado por el Dr. Renault a partir de un gorila de Borneo, y de George Zucco, el divino calvo, que compone aquí su más sabroso papel de sabio loco. Comparte mucho con Frankenstein, ya que como en aquella el peso del relato recae en la relación que se establece entre creador y criatura, expresada en esta ocasión con unos tintes teológicos evidentes y turbadores.

Naish, condenado sin elegirlo a la tortura de la existencia consciente por un dios malvado e incomprensible, evidencia en cada uno de sus gestos grotescos el patetismo de su condición y de la nuestra; como los seres que crease Moreau en su isla sólo puede afirmarse a sí mismo destruyendo a quien le dio la vida. Nada tiene que envidiar su rica interpretación, cargada de matices, a la de Karloff como Monstruo de Frankenstein. Imaginen qué sublime.


Zucco, demiurgo sin sentimientos como los dioses de verdad, intenta guiar tiránicamente la patética existencia de su remedo humano a latigazos si es preciso. Todo en medio de una puesta en escena sobresaliente, en la que no faltan mansión siniestra, paneles secretos, laboratorio subterráneo, mazmorra, alambiques y pipetas, noche, niebla y telarañas: la parafernalia del género al completo.
Escenografía perfectamente fotografiada, en la tradición de la escultura de sombras que conforma las mejores imágenes del fantástico amado; una narración bien hilvanada, si acaso perjudicada por las premuras que impone su escaso metraje; un argumento maravilloso dado a múltiples lecturas y unos actores de quitar el hipo. Emoción pura, poesía en movimiento, oscura y absurda como la carne palpitante misma.

2008-09-04

El Misterioso X

LA INDISCUTIBLE MAJESTAD DE MANUEL GAGO

Un justiciero urbano enmascarado, como dios manda, con curioso disfraz y alas voladoras arrebatadas a un vampiro del aire. Versión de La Sombra, de Maxwell Grant, de tintes más absurdos y extravagantes. Afortunadamente.

Universo netamente folletinesco recreado en momentos en que tal iconografía declinaba ya frente a modelos más modernos, tomados del contemporáneo cine negro americano.

Es 1950 y Manuel Gago crea al personaje para su propia empresa editorial, intentando rentabilizar su inmenso talento hasta entonces monopolizado hasta el vampirismo por los editores de Valenciana.

No tuvo demasiado éxito comercial; un verdadera lástima porque no faltan, como ven, enfrentamientos con robots, estatuas que cobran vida, sabios locos, mujeres fatales, sectas de encapuchados y misterio y acción a raudales.

Penúltimo avatar de la imaginación folletinesca, pequeña obrita maestra del tebeo que se inyectaba directamente a vena; tintas que son emoción pura, dura e imborrable.

2008-09-02

Demonios españoles

Dos demonios como dos Españas: uno, el del cachondeo y los bigotes, que viene a hacer burla en irreverente convivencia con los hombres;
otro, el apaleado, siempre recibiendo coscorrones del poder, encarnado aquí por la briosa Virgen del Garrote.

Ambos vinieron a verme en esta reciente escapada estival. A la Virgen del Garrote, venerada en Sahagún y en Puebla (México), la encontré en el mallorquín monasterio de San Salvador. Más expresiva y sugerente no puede ser.

El diablo cuchufleta, ateote y zumbón convive conmigo hace tiempo. Esta muestra suya que hoy les enseño es de un divertido cuento de los llamados picantes, de autores desconocidos, publicado en años traviesos y republicanos.

Siempre por estos pagos a cuestas con los dos diablos, ay.

2008-09-01

The ape

THE APE
Director: William Nigh. Con Boris Karloff, Maris Wrixon, Henry Hall, Ray "Crash" Corrigan. USA, 1940.
Todo, todo lo tiene este filme humilde y magnífico para ingresar directamente en el Olimpo del Desván: es de 1940, gran cosecha; está producido por la Monogram, esa fábrica de cine pobre que fuera refugio de todas las luminarias del cine de miedo apartadas por la gran industria, de Lugosi el grande a Lionel Atwill; el guión, casi sin pies ni cabeza, es del devoto Curt Siodmak, el mismo de El Hombre Lobo, de El cerebro de Donovan, de Curucú la bestia del Amazonas y de tantas otras glorias bizarras y añejas; y para colmo el protagonista es San Boris Karloff, que como siempre proporciona una auténtica lección sobre el arte de interpretar con la mayor dignidad los papeles más inverosímiles. Y salen escenas de circo, y un gorila suelto en una ciudad del Medio Oeste paseando, haciendo aspavientos y cepillándose malvados de cuando en cuando.

La cosa va de un mad doctor bueno, rechazado por sus colegas científicos, empeñado en hacer experimentos en su casa -en la que habita solitario junto a un ama de llaves vieja y muda, como es de rigor-, y obsesionado por los misterios del fluído espinal, que debe ser algo la mar de apasionante dado el interés que parece despertar en esta clase de discípulos de Esculapio. Al pobre hombre, al que hasta los niños apedrean, se le ha metido en la cabeza curar a una vecinita suya paralítica, la única del pueblo que ni le teme ni le hace chufla. Lo malo es que para conseguirlo debe extraer el dichoso líquido de seres humanos recién muertos, un poco difícil de conseguir, la verdad. Mas estamos en el reino de la genuina serie B y la solución ha de venir por los caminos más insólitos.


El buen doctor tiene la fortuna de ser atacado en su laboratorio por un gorila escapado de un circo ambulante, al que quita de en medio en un abrir y cerrar de ojos metiéndole una inyección letal. Nada más sencillo ya: despelleja al simio, se hace un traje con su piel y así vestido se dedica a matar gente para extraerles el fluído que la enferma necesita, echándole las culpas al mono fugitivo! Un argumento francamente extravagante que para gozo del fan respeta canónicamente todos y cada uno de los lugares comunes del género, como habrán podido darse cuenta.

El gorila lo interpreta Ray "Crash" Corrigan, un actor de westerns y películas de acción (es el protagonista del fantástico serial Undersea Kingdom, que todos ustedes deberían conocer) que durante más de veinte años compaginó su carrera como secundario con el uso de un disfraz de primate que le reportó pingües dividendos y le llevó directamente al estrellato bizarro. Corrigan nunca hace una interpretacíon naturalista, sino que se mueve mucho, ruge sin cesar y se bambolea muy al gusto del espectador, que cree estar viendo en acción un auténtico monstruo sanguinario. Y es que estéticamente pocas cosas hay que provoquen tan hermosa fascinación como ver a un señor vestido de simio, máxime cuando se pasea entre laboratorios y probetas en blanco y negro.

La verdad es que en este The ape todo aparece más cuidado que en las producciones habituales de la casa; aunque el equipo de rodaje sea el mismo se diría que la presencia de Karloff hace que haya un mayor esmero en todos los sentidos: ritmo y montaje impecables, fotografía con inquietudes y hasta banda sonora adecuada y bien conjugada, algo muy raro en las películas de la Monogram. Incluso hay momentos ejemplarmente filmados, como el del primer asesinato de Karloff recitando un siniestro monólogo frente a su víctima o el impactante asalto del monstruo a la casa del médico, irrumpiendo a través de los cristales de una ventana.
En fin, nietales, la Santísima Trinidad: mono de mentiras, Boris Karloff y un guión loco a no poder más. ¿Qué hacen ahí que no la están buscando ya?