2010-12-10

Un tarzánido suramericano

ARANDÚ EL PRÍNCIPE DE LA SELVA

Aunque el alimento preferido de este anciano son las gachas de papel viejo nacional al aceite de oliva español, no por ello se desdeñan manjares foráneos que de vez en cuando hay que traerles para que los conozcan. De entre ellos, tocan hoy viñetas con jalapeños, con todo el atractivo y fuerte sabor de cuanto viene de México.
Encontré estos y otros ejemplares de Arandú, el Príncipe de la Selva en un rincón polvoriento del Desván, provienen si mal no recuerdo de una librería de viejo baleárica. A saber cómo llegarían desde América hasta allí.
Fue creador del personaje Armando Couto, escritor nacido en Cuba y autor de numerosos seriales radiofónicos de aventuras. También Arandú nació en la radio, no sé si en Venezuela, Colombia o México; espero que si hay algún nietuco de aquellas tierras pueda aportar más información, que bien se lo agradecería...
Ignoro el nombre del dibujante; la colección, enormemente popular, consta de 273 números (según explican AQUÍ) producidos en México y distribuidos en Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Chile de 1970 a 1977. Portadas altamente bizarras que ocultan argumentos delirantes desarrollados con parsimonia a través de cientos de páginas.

La selva de Arandú es tan extraña como adictiva; sus habitantes, aparte de algunos indígenas suramericanos, son doctores locos, sádicos de varia clase y condición, fabricantes de monstruos, mujeres atadas con muy poca ropa, bestias de toda laya, cuanto sea grotesco, crudo, descomunal.
Tebeo popular hecho con respeto por el lector, bien narrado y altamente extravagante, según la tradición que inaugurase el modélico Kalimán.
Vean qué portadas y díganme si no mueren por leer las aventuras de Arandú contra Simón el Verde, ese repeinado que persigue muchachas con un látigo, gobierna ejércitos de monstruos y quiere sacarle los ojos a una señorita en paños menores. O por saber qué hará el malvado Lobo de Tikoa con la dama en bikini que permanece de rodillas a su lado...

Estética excesiva, delirante, rabiosa. De la que grita con sus colores desde el kiosco. Con sus modales toscos y verdaderos, lejos de otras pretensiones, quién osaría pedir más...



Más cubiertas de Arandú pinchando AQUÍ

2010-12-06

La Señora Muerte

LA SEÑORA MUERTE
Director: Jaime Salvador. Con John Carradine, Regina Torné, Elsa Cárdenas, Víctor Junco, Isela Vegas. México, 1969.
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Le cupo el mismo destino, y aún peor. Como tantas estrellas de terror de primera hornada, Lugosi a la cabeza, el delgado John Carradine fue veterano del circuito de las productoras pobres de la era clásica; así lo testimonian sus papeles en cintas tan humildes y divertidas como Revenge of the zombies (1943), Return of the Ape Man (1944) o The face of marble (1946). Cuando envejece, su figura se hace más enjuta, el rostro se afila y llena de arrugas transformándose en faz caricaturesca, poco apta para ser lucida en producciones de primera fila.
Siguiendo el camino emprendido por otras viejas glorias como Boris Karloff o Lon Chaney Jr., el Flaco de Oro da con sus huesos en México, donde al igual que los anteriores es acogido como leyenda del celuloide. Del más enloquecido, eso sí...

La industria azteca le hace repetir sus roles de terror una y otra vez, en realizaciones muy pobres donde retoma a su viejo Conde Drácula o frecuenta la compañía de luchadores enmascarados. Durante 1969 rueda varios títulos sin parar, los desatinos Las vampiras y Pacto diabólico anteceden pocos meses a esta historia que traigo hoy al Desván, morosa y desquiciada. En La señora Muerte, como pasa en sus otros filmes del mismo año, el papel de Carradine es tan breve como estelar. E inolvidable, cabe añadir. Y escorado, qué le vamos a hacer, hacia lo cómico.

Y es que el pobre parece tomarse a chufla a su personaje, un sabio loco y asesino de señoras, con ayudante jorobado y laboratorio en cripta, que podría interpretar con los ojos cerrados. O atiborrado de tequila, como sospecho, mientras se le escapa la risa y gesticula sin ton ni son. Es historia de mujer obligada a matar para conservar su belleza, víctima de los malvados designios de Carradine.

Un argumento calcado de la gótica -y excelente- La bruja (1954), aunque como Jaime Salvador no es el hábil Chano Urueta, esta Señora Muerte resulta harto más estomagante, con su look chillón y recargado, su torpe remedo de los modos del giallo y una exasperante lentitud narrativa. Sólo las guasas del descreído John alegran semejante debacle. Mal sabía entonces que todavía le quedaba descender a los infiernos del cine filipino, donde aún habría de llegar a añorar estos días locos vividos en Méjico...

2010-12-02

El sueño de África

De todas las tierras del pulp África es mi territorio preferido. Dadme un salacot, dos rifles, tres fieras, pigmeos, elefantes, un hechicero, dos civilizaciones perdidas, alguna reina de la jungla y un par de gorilas, y haréis de mí un hombre feliz. Geografía de papel y celuloide, magnífica mentira que espanta cualquier deseo de contraste empírico con la realidad. Entre el sueño y lo vivo, elijan siempre y sin dudar el sueño.
Para guiarse en esta jungla onírica, vengan hoy algunos títulos escogidos casi al azar. Novelas que van de correctas a excelentes, sobradas todas por suerte de vigor narrativo, imaginación y sentido exótico. Acomodado en sus páginas, el tópico demuestra su eficacia y su buena salud. Relatos de género de los que no cabe esperar la corrección política de nuestros tiempos actuales...
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Dos portadas black pride para la misma novela de John Buchan, primer barón de Tweedsmuir, en torno a la rebelión contra el poder colonial orquestada por un mesías negro amparado por un amuleto sagrado bajo el que se unen todas las tribus. Pese al triunfo obligado del blanco la sombra del escepticismo futuro asoma ya entre sus líneas...
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Todo lo contrario de lo que ocurre en el África alegremente dispuesta como paraíso cinegético para el sportman ocioso recreada por el escritor americano Stewart E. White. Una ciudad perdida regida por soberana de raza blanca adorna una trama algo premiosa para quienes amamos la inmediatez directa del pulp.


Antes de crear al comisario Maigret, mucho antes de ser ascendido por la crítica al parnaso de los escritores serios, don Georges Sim(enon) publicó cientos de pulps de aventuras, muchas de ellas localizadas en el territorio soñado. Ante los pasmados ojos del lector despliega como nadie visiones poderosas acuñadas en los mejores lugares comunes del género, de la estampida de fieras al ataque de tribus hostiles, la sed en el desierto o la traición de los indígenas. Relatos que van directamente a la vena y están pidiendo a gritos urgente reedición.
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Contrabandistas de marfil, ataques fluviales, elefantes enfurecidos, bandidos, todo contado de primera mano por el señor W. R. Foran, cazador de cocodrilos, leopardos y rinocerontes, primer jefe de la policía de Kenia y habitante del país durante buena parte de su muy ajetreada vida.

Recorriendo junglas inexploradas, un joven apuesto y sin un duro da con la Balsa de Oro, el lugar donde desde hace generaciones una estirpe de tiránicos sacerdotes arroja cacharros de oro macizo para calmar al demonio que habita las aguas. Esclavos negros ciegos trabajan encadenados en sus minas. Austin Freeman, el creador del detective victoriano Doctor Thorndyke, abandona el policial para sumergirse en una historia frenética rica en grandes momentos en la mejor tradición del África misteriosa y disparatada.


El Caballero Enrique Rider Haggard no trabajó folletín ni pulp, como tampoco hiciese R. M. Ballantyne, autor del clásico La isla de coral; sus mundos están sin embargo anclados en los mismos parajes que los de cualquier cultivador del género. Y es que clasificaciones y categorías se revelan en estos asuntos cada vez más imprecisas...



Una pequeña contribución española: Ébano de José Mallorquí, muy en la tradición novelesca del diecinueve, relato de negreros y amores desdichados lleno de fuerza que se lee la mar de a gusto, y un número del héroe hispano Yuma, genuina criatura pulp habitante de la colección de Molino Hombres audaces.

(Con estas imágenes de Bocquet, Lozano Olivares, J. Blasco, Domingo Margenat, García Navarro, Riera Rojas y otros artistas no identificados, les dejo por hoy, que me voy de safari por el Desván a ver lo que cazo... )

2010-11-29

Tres actualidades urgentes

...Una vez al año se prodiga últimamente; no es demasiado, como comprenderán... La publicación decana del fandom europeo, el depósito más rico en cine curioso, raro, desquiciado; la fuente de risa e instrucción -que no tienen ambas por qué estar reñidas- más grande que se factura en la península ibérica; aquella en la que este Desván vió la luz; la misma que más de veinte años después sigue empeñada en desasnarles e intentar abrir sus mentes... ¡¡¡HA SALIDO EL 2000MANÍACOS, CON UNA PORTADA DE QUITAR EL HIPO, así que no sé qué es lo que esperan para pedirlo a pipoelpayasoborracho@yahoo.es!!!

Un número especial Programas Dobles (que ahora les dicen grinjause o no sé qué palabreja tarantontaina), de aquellos de los que todo cinéfago se ha amamantado en su tierna infancia; con entrevistas a glorias del cine nacional (Piquer Simón, Antonio Ozores, Silvia Tortosa o la Cantudo, habituales del reestreno preferente) y extranjero, con un Umberto Lenzi o un Juan Waters, no por conocidos menos respetables, revisando toda su carrera ante los enviados especiales del Maníacos... Con un increíble informe acerca del cine más oscuro y degenerado de la hispana transición, algo capaz de poner los pelos de punta a cargo del erudito Ordel, factótum de Cine de Medianoche; o un repaso a los mejores programas dobles estrenados en los años veinte, treinta, cuarenta y cincuenta que suscribe el autor de estas líneas...
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MOTIVOS MÁS QUE SOBRADOS PARA HACERSE CON ÉL SIN EXCUSAS NI PRETEXTOS. ¡¡No descuiden su educación!! ¡¡Mucha falta han de hacerles en la vida los conocimientos maníacos al completo!! ¡¡Corran YA a por el último fanzineeeeee...!!
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Para gustar de otros manjares literarios aparentemente opuestos a estos cinematográficos, pero más semejantes de lo que a primera vista parece, pinchen ahora mismo AQUÍ y podrán hacerse con la preciosa edición en pdf de la deliciosa novela corta "Merceditas, la hija del indiano" pergeñada por el Maestro Francisco Espinosa "Sap" del imprescindible blogo La vida con esta gente. Don Sap ha creado una heroína que nada tiene que envidiar a las de los ilustres Luis de Val, Ortega y Frías o Pérez y Pérez, recreando al dedillo para gozo de quienes apreciamos los sabores intensos del pasado una historia rica en ironía, sutil y estremecedora. Y con ilustraciones, como las ediciones de antaño que tanto se añoran en esta casa... Mimbres viejunos que conforman exquisito bocado literario, entretenido y conmovedor como debe ser... Amantes del folletín, lectores curiosos, degustadores de perlas de ocultos matices, perversos contempladores de los sufrimientos del alma femenina... NO SE LA PIERDAN, que además es gratis!!
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La última de las conminaciones que hoy les hago se refiere a uno de los personajes preferidos de este anciano, luz y guía en sus momentos difíciles, bien que no sepa muy bien a qué puerto han de conducirle sus enseñanzas. Me refiero al mago Aleister Crowley, el Hermano Perdurabo, Príncipe Chioah Khan, Laird de Boleskine, Logos del Eón de Horus y no sé cuantas cosas más a cual más fascinante y digna de admiración. Don Jesús Palacios ha coordinado un volumen grueso y lleno de enjundia sobre la relación establecida entre el admirable señor Crowley (1875-1947) y el séptimo arte, editado por la Semana de Cine Fantástico de Donosti y que puede pedirse AQUÍ... Artículos profundos, que les ayudarán a comprender la obra confusa del Maestro Therion y hasta les enseñarán a ver el cine de otros modos y maneras... El Frater Preteritus est Clavis, que no es otro sino el nombre mágico de este Abuelito que les habla, contribuye al libro desvelando en obligado artículo las preferencias cinematográficas de Aquel que se hizo llamar la Bestia 666... Un documento de Alto Interés para el adepto y el Estudiante de lo Oculto, donde aprenderá a desvelar las claves iniciáticas de filmes como Il fauno (Febo Mari, 1917), Dornröschen (Paul Leni, 1917), Le Golem (Julien Duvivier, 1936), La Luz de Asia (Franz Osten, 1925) o El Mago de Oz (Victor Fleming, 1936). Todo un festín de conocimiento y sabiduría que sólo los muy necios se atreverían a despreciar. Desdeñen esa inadecuada portada con demonios de pega y sumérjanse en su contenido, como hacen los espíritus cabales de verdad...

2010-11-26

Yog, the Space Amoeba


GEZORA, GANIME, KAMEBA:KESSEN! NANKAI DO DAIKAIJU
Director: Inoshiro Honda. Con Akira Kubo, Atsuko Takahashi, Yukiko Kobayashi, Kenji Sahara. Japón, 1970.

Pocas cosas hay en el mundo capaces de fijar hipnóticamente mi atención de manera tan firme como un monstruo gigante japonés, grotesco y bautizado, que la cosa del nombre tiene su importancia, entregado a una de sus habituales orgías de destrucción. Que son catárticos, dicen los expertos. Y muy, muy bellos, añado en mi cándida ignorancia. Y eso que el kaiju es género moderno, en colores casi siempre, y muy identificado con la estética gloriosa del pop sesentero. Pero qué quieren, detrás de nombres como Godzilla, Guilala, Ebirah o Dogora cree uno adivinar una secreta y fascinante fuente de subterránea poesía. Y lo mejor es que en más de una ocasión, las películas así lo confirman...

Es el caso de este título de hoy, realizado cuando el género ya se desliza hacia la autoparodia y la infantilización más absoluta, y ojo que infantil ha sido siempre, pero no tan tontorrón y abyecto como en los setenta torna. No en vano dirige Inoshiro Honda, el creador primigenio de la estirpe de todos los Godzillas, esta especie de canto de cisne hoy olvidado.
Una suerte de masa de lentejuelas espaciales se introducen en una cápsula sideral exploratoria haciéndola retornar a la Tierra, cerca de una paradisíaca isla tropical. Por su influjo, aparece al poco una gigantesca sepia anfibia -uno de los bichos más bizarros del ya de por sí bizarrísimo bestiario pop nipón- aficionada a merendarse a la gente y hacer tropelías. Es gratificante espectáculo para los sentidos verla evolucionar por la selva, destrozando cabañas y poblados, antes de que la consabida expedición científica se encargue de atajarla.

Clasicismo y ortodoxia -conceptos que cuando se filma Yog aún caben en tan singular cine- presiden la canónica realización. Honda quiere contar una tragedia, un cuento de terror, no de risa como muchos de ustedes entenderían a la vista de las aberrantes criaturas que pueblan el metraje. Harina de otro costal es saber si tales pretensiones son posibles ante un público encallecido por el consumo previo de toda clase de monstruos y para quien estos filmes constituyen ya lenguaje propio sujeto a pautas y reglas.
Como es habitual en Honda, la gradación dramática es impecable, encaminada a proporcionar espectaculares apariciones de las criaturas -ese megacangrejoide surgiendo de las aguas-, con secuencias impecablemente resueltas. La ameba espacial -no otra cosa es la masa de lentejuelas- posee sucesivamente a un calamar, una especie de centolla, un hombre y una tortuga de armado caparazón. Y es que de nada carece este más que recomendable entretenimiento, último kaiju clásico, gloria superpop que incurre en todas las virtudes comunes del género, invasores alienígenas, explosión volcánica y combate entre bicharracos gigantes incluidos...