FRANKENSTEIN MEETS THE SPACE MONSTERDirector: Robert Gaffney. Con Marilyn Hanold, Robert Reilly, James Karen, Nancy Marshall. USA, 1965.
Vaya por delante la defensa de la verdad: aquí no sale ningún Frankenstein,
ni doctor ni criatura; todo lo más, un androide llamado Frank Saunders, persona como usted y como yo pero más tieso y envarado, sin nada que delate su condición mecánica. ¡Menudo chasco! Menos mal que el prometido Monstruo del Espacio asoma aunque sea al final, porque si no...
Tras un comienzo con lucecitas y formas abstractas digno de cualquier vanguardia informalista, aparece el interior de una nave sideral (como una sala de estar de paredes metálicas, más o menos) tripulada por algunos astronautas con escafandra;
una Princesa del Espacio de explosivas formas, con tocado egipcio, tules, cara de mala y medias de colores; y una suerte de gnomo algo afeminado, calvo, con las orejas en punta y camisa de lentejuelas negras.

Cine gloriosamente descerebrado, hecho a partir de un montón de stock-shots de astronautas y de unos disfraces como de fiesta de Halloween que no dejan de aportar desenfado y sano cachondeo.
Aunque increíblemente a veces parece que intente tomarse en serio a sí misma, su extrema torpeza a todos los niveles se encarga enseguida de desmentir semejante pretensión.
Previsible y zoquete hasta lo bufo, proporciona al menos muchos momentos hilarantes. Lo malo es que un chiste de setenta y cuatro minutos no deja de hacerse un poco largo...
una Princesa del Espacio de explosivas formas, con tocado egipcio, tules, cara de mala y medias de colores; y una suerte de gnomo algo afeminado, calvo, con las orejas en punta y camisa de lentejuelas negras.Son los Invasores, que aparte de dedicarse a reventar cuanto cohete lanzan los americanos, han venido a la Tierra para cumplir una de sus naturales funciones, raptar chicas en bikini.
Han de repoblar su planeta que tras una guerra atómica ha quedado para el arrastre. El androide Frank, derribado del cohete que tripulaba, es descubierto en tierra por los marcianos, que le tuestan el rostro y le descolocan los circuitos dejándole medio lelo.
Han de repoblar su planeta que tras una guerra atómica ha quedado para el arrastre. El androide Frank, derribado del cohete que tripulaba, es descubierto en tierra por los marcianos, que le tuestan el rostro y le descolocan los circuitos dejándole medio lelo. 
Convertido así en monstruo se inclina por hacer lo que es propio de su especie: deambular dando tumbos y matar a cuantos se crucen en su camino.
Así hasta que tras un rato interminable libere a las chicas y se enfrente con la Reinona del Espacio...
Así hasta que tras un rato interminable libere a las chicas y se enfrente con la Reinona del Espacio... Cine gloriosamente descerebrado, hecho a partir de un montón de stock-shots de astronautas y de unos disfraces como de fiesta de Halloween que no dejan de aportar desenfado y sano cachondeo.
Aunque increíblemente a veces parece que intente tomarse en serio a sí misma, su extrema torpeza a todos los niveles se encarga enseguida de desmentir semejante pretensión.
Previsible y zoquete hasta lo bufo, proporciona al menos muchos momentos hilarantes. Lo malo es que un chiste de setenta y cuatro minutos no deja de hacerse un poco largo...
































