BILLY THE KID vs. DRACULA Director: William Beaudine. Con John Carradine, Chuck Courtney, Melinda Plowman, Olive Carey, Virginia Christine. USA, 1966.
Con bigote y perilla, vestido de negro, chistera,
puños de encaje y chalina roja, Drácula viaja por el Oeste a bordo de una diligencia. Y no hay por qué extrañarse, ya los vampiros frecuentaron tal escenario antes en las muy notables Curse of the Undead (Edward Dein, 1959) y El pueblo fantasma (Alfredo B. Crevenna, 1965), así que nada tiene de raro que su mismísimo Rey se haya acercado por tales parajes, y más ahora, que por lo visto en este filme es capaz de pasear bajo la luz del sol como si tal cosa. .png)
Con bigote y perilla, vestido de negro, chistera,
puños de encaje y chalina roja, Drácula viaja por el Oeste a bordo de una diligencia. Y no hay por qué extrañarse, ya los vampiros frecuentaron tal escenario antes en las muy notables Curse of the Undead (Edward Dein, 1959) y El pueblo fantasma (Alfredo B. Crevenna, 1965), así que nada tiene de raro que su mismísimo Rey se haya acercado por tales parajes, y más ahora, que por lo visto en este filme es capaz de pasear bajo la luz del sol como si tal cosa. .png)
Entre mordisco a rubias teutónicas y mordisco a morenas apaches, el conde se encapricha de la foto de una muchacha, ingeniándoselas para hacerse pasar por su tío y yendo a vivir con ella al rancho que posee.
La moza resulta ser nada menos que la novia de Billy el Niño, que trabaja en la hacienda como capataz: el enfrentamiento con el pistolero está servido.
La moza resulta ser nada menos que la novia de Billy el Niño, que trabaja en la hacienda como capataz: el enfrentamiento con el pistolero está servido.Y no se demora mucho William Beaudine en resolverlo.
Director que conoce sus años de gloria en el mudo, realizando superproducciones con estrellas como Mary Pickford, Beaudine no tarda en descender hasta los purgatorios de la serie B donde se instala cómodo durante años facturando películas humildes de modos perfectamente clásicos, como estas alegres incursiones en el Far West sobrenatural que firma en 1966.
Que no dejan de ser, en el fondo, continuación de los denostados cócteles de monstruos de la Universal que tanto le gustaban a Paul Naschy... y a mí.
Director que conoce sus años de gloria en el mudo, realizando superproducciones con estrellas como Mary Pickford, Beaudine no tarda en descender hasta los purgatorios de la serie B donde se instala cómodo durante años facturando películas humildes de modos perfectamente clásicos, como estas alegres incursiones en el Far West sobrenatural que firma en 1966.
Que no dejan de ser, en el fondo, continuación de los denostados cócteles de monstruos de la Universal que tanto le gustaban a Paul Naschy... y a mí.-------------
Carradine trabaja en serio, componiendo un Drácula más cotidiano que el de Lugosi o Lee, pero exento de grandeza,
felizmente lejos todavía del zarrapastroso conde que sólo tres años más tarde interpreta en la mexicana Las Vampiras (1969). El relato avanza fluido sin dejar de interesar, de lugar común en lugar común, tanto en su aspecto de western como de película fantástica.
felizmente lejos todavía del zarrapastroso conde que sólo tres años más tarde interpreta en la mexicana Las Vampiras (1969). El relato avanza fluido sin dejar de interesar, de lugar común en lugar común, tanto en su aspecto de western como de película fantástica. .png)
No faltan tiroteos, ataques de indios, murciélagos de goma o muertas con marcas en el cuello, y es que este Billy the Kid vs. Dracula, más allá de su sensacional título y por previsible que sea, resulta honrada serie B y nada mediocre cuento de vampiros.
.png)

.png)
.png)
.png)
.png)
.png)
























.png)
.png)
.png)
.png)
.png)





.png)

.png)
.png)
.png)