2009-11-11

Un diamante de color negro

"DIAMANTE NEGRO"

Hace años que, empecinado como estoy en desasnarles, he tomado sobre mis hombros la tarea de descubrirles la verdadera historia del cómic español, muy diferente de aquella que les han contado.
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Albergo en este sentido grandioso proyecto que pronto será realidad palpable. Mientras tanto, unas gotas aquí, otras allá, les enseño algunas de las cosas que se hicieron durante los cuarenta años de despotismo católico-militar.
El último hito en este sentido es un SUPER MEGA COLOSAL ARTÍCULO sobre los TEBEOS DE MIEDO ESPAÑOLES, elaborado por quien les habla y publicado en el último nº de la revista Mondo Brutto.
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Es un dossier largo como día sin pan, un tamaño excesivo para este Desván. Cómprense la revista, cojones, que la letra no muerde y no tienen más que pedirla pinchando AQUÍ o dirigirse a su librería contracultural habitual. Allí viene todo, TODO lo que usted quería saber sobre el tebeo de terror viejuno e ibérico. No falta detalle.
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Se habla largo y tendido de esta colección de los primeros años cuarenta, Diamante Negro, facturada por el estudio madrileño de esclavos de López Rubio, compuesto por aprendices de dibujantes que trabajaron mucho y cobraron muy poco. Víctor de la Fuente, White, Alfredo Ibarra o Jano, el cartelista de cine, entre otros.
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Mirada apasionada sobre el cine fantástico la que proyecta la serie, cross over imposibles entre Fu Manchú y el Hombre Invisible, Drácula y Jaime el Invencible, o el Cobra, el justiciero enmascarado del serial El misterioso Doctor Satán, luchando contra la bella Fah Lo Sue, maestra de la tenebrosa secta Si-Fan.
Alardes de ingenuidad y devoción folletinesca con que los niños se alimentaron, y muy a gusto, entre pan de maíz, luz de petromax, cine de jornadas y sucedáneos de chocolate.

2009-11-09

Misterios de magia negra / El beso de ultratumba

Los Programas Dobles del Abuelito presentan
ESPECIAL GÓTICO AZTECA

MISTERIOS DE LA MAGIA NEGRA
Director: Miguel María Delgado. Con Nadia Haro Oliva, Carlos Riquelme, Aldo Monti, Angelines Fernández. México, 1958

EL BESO DE ULTRATUMBA
Director: Carlos Toussaint. Con Ana Bertha Lepe, Sergio Jurado, Enrique Lucero. México, 1963.

Sabrán ustedes por viejos, y si no yo se lo corroboro, que la fuerza del prejuicio es muy superior en todos los casos a la de la razón. Adora el ser humano aferrarse a convicciones no demostradas, certidumbres en las que -por tontas que sean- encuentra siempre consuelo. "Cría-te la fama y échate a dormir", que dice el refrán.

Viene esto a cuento de la tremenda injusticia que suele cometerse con el fantástico facturado por México, que muchos de ustedes tachan sistemáticamente de bufo, grotesco y de broma, como si todo fuese igual, y como si la patria de Santo y los luchadores enmascarados no fuese capaz sino de producir cine subdesarrolla-do, del que les da mucha risa cuando lo ven entre sus amigotes. Risa, por lo demás, engreída, irrespetuosa y reveladora ¡ay! de sus propias carencias como cinéfagos.

Pues no, no todo el mad mex es cutrecine apto para la carcajada de los señoritos del primer mundo. Existe una tradición gótica azteca que nada tiene que envidiar a la británica de Hammer, y que continúa y desarrolla los modos gloriosos del ciclo clásico de la Universal en cerca de medio centenar de títulos de genuino miedo. Colosal error y signo de ignorancia es tomarlo a chufla. Y para muestra, el programa doble que echaron ayer en la Noche Temática del Canal Desván.
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Dos perlas en blanco y negro, excelsamente fotografiadas, atmosféricas y opresivas como está mandado. Empezó la sesión con Misterios de la Magia Negra, una historia de brujería dirigida por Miguel María Delgado, solvente profesional responsable de unas cuantas películas de Cantinflas.
Un sabio calvo, con blanca perilla y gafas, experto en cosas extrañas y antiguas, acude a solazarse una noche al teatro y allí cree encontrar en el escenario a una bruja del siglo XV realizando magia en directo. Números de dominio mental que incluyen la crucifixión en vivo de su ayudante, una especie de gnomo grimoso medio alopécico. Sortilegios malignos, desenterramientos y crímenes a distancia se sucederán después.
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Horror de cripta, telaraña y catacumba, muestra canónica del Gótico Azteca que exagera hasta el extremo la iconografía del cine norteamericano de décadas anteriores. Juegos de sombras, ídolos, interiores polvorientos, bruja con lechuza, calaveras, diálogos grandilocuentes y altares sacrificiales, muchachas en peligro, hechizos y muertos vivientes: todo abunda en profusión deliciosa, eficazmente dosificada y muy lejos del ridículo por el que alegremente toman ustedes toda la filmografía mad mex.

De complemento pusieron El beso de ultratumba, un cuento moral de terror psicológico, un poco como Luz que agoniza, de Cukor, llevada al paroxismo y con elementos sobrenaturales.

Aquí, un sinvergüenza engatusa a una niña rica para dar el braguetazo y vivir sin dar golpe. La cosa le sale mal, pues ya contraídas las nupcias, la novia resulta estar arruinada y valer únicamente la cantidad que estipula su seguro de vida.

El canalla lleva a la atribulada moza a vivir en un caserón en ruinas, tratándola a coces y haciéndola trabajar como una esclava. Para mayor abundamiento, le proporciona cada susto de perder el aliento, hasta dejarla medio loca. Ella todo lo acepta con atontada resignación...

La vieja casa de campo hace las veces de castillo en sombras, espacio muy bien manejado que acentúa el carácter gótico de una historia cruel. Veinte minutos finales modélicos de miedo puro y duro, contados con montaje preciso y acertadísimos encuadres, culminan, espectro incluido, esta fábula de antaño, narrada como al amor de la lumbre.

2009-11-05

Las alegres muchachas del Can Can

SPANISH PIN-UPS

Pin Ups del 1958 español, chicas recatadas con la falda por debajo de la rodilla, justo el punto tolerado por los sicarios censores del Tirano. Y aún así, logran respirar sexo, tal es la habilidad de sus artífices.
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CAN CAN la publicó Bruguera, jugando en el límite de lo permitido -muy, pero que muy poco- con la cosa picante y sexy, en un país pacato por decreto.

Sus portadas lucían bellas mozas, vestidas a la última moda. Su sensualidad se adivina más que se percibe, en un juego que tiene mucho de perverso...

Hala, miren que ricamente muerden la sandía, le ofrecen una manzana, pellizcan la castaña, se turban con el arte moderno o contemplan desengañadas la antaño potente manguera. Mujeres de hoy que van en Vespa, tocan la trompeta y toman combinados en bares de moda...
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Amas de casa aparentemente ingenuas, secretarias, estudiantes entregadas al dulce juego de la seducción. Desfilan de la mano de Bosch Penalva, de Carlos Freixas, de Antonio P. Carrillo y José Luis Macías. Creadores de belleza todavía no marchita, con más de cincuenta años a cuestas.

2009-11-02

Tres prodigios olvidados

Las fronteras de la literatura popular son anchas, y van harto más allá de lo que es el genuino pulp americano. Un material este particularmente problemático en la posguerra española, mal visto por la censura, por lo que los editores deben recurrir a explorar otras tierras donde obtener presas que satisfagan una demanda que hoy envidiamos sin paliativos. Buen ejemplo son estos tres títulos fantásticos de la colección de Hispano-Americana La Novela Quincenal, correspondientes al malhadado año de 1941.

El primero, La redoma mágica, es obra ese señor calvo que fuma un puro cuyo retrato figura algo más abajo, F. Anstey. Escritor satírico victoriano, colaborador del Punch, la revista decana del humor británico, en esta novela cuenta y se burla de un joven que tiene la fortuna de convertirse en amo de un Genio de las Mil y Una Noches.
Pese a que el djinn le colma de riquezas, convierte en palacio su modesto apartamento, transforma en burro a su suegro y hasta le fabrica odaliscas a medida, todas loquitas por él, la desgracia acompaña cada una de las acciones del desdichado poseedor de la redoma.
Tres veces fue la historia llevada al cine con su título original, The brass bottle: en 1914, 1923 y 1964, esta vez con Tony Randall, el actor camaleónico que facturase mis queridas Siete caras del Doctor Lao. Yo no he podido ver ninguna de las versiones, si alguno de ustedes lo ha hecho, haga el favor de contarnos su experiencia.

La segunda que les traigo es muestra canónica de ortodoxia pulp. Una acelerada historia de mad doctor, con cadáveres ambulantes, coches que andan solos, siniestros laboratorios y mujeres en peligro.
Sumamente disfrutable, Lugosi o George Zucco no hubiesen desdeñado llevarla a la pantalla. Lástima que a nadie se le ocurrió.
Y el tercero: nada menos que don Arturo Conan Doyle, la más Grande Persona con Bigote de todos los tiempos. Es este Misterio de Cloomber magnífica muestra de su narrar, relato empapado de enigmas inquietantes, aventura de tintes sobrenaturales, maldiciones exóticas y misterios de magia negra. Un Doyle de los grandes, de los que están pidiendo a gritos reedición.
Todas las cubiertas de esta colección, lo mismo que las ilustraciones interiores, son obra de Antonio Cobos, un artista agudo y fino capaz de componer imágenes congeladas de las que desde el kiosco gritan al público. Si quieren ver todas las portadas de esta serie simpar, pinchen aquí y por arte de birlibirloque aparecerán en el Kiosco virtual del señor Don Jorge. Un lugar, no lo duden, de lo más recomendable...