2009-04-13

A gozar con Megatón!

LA COLECCIÓN MEGATÓN

Vaya, me he dicho: no está bien que castigues tanto a la juventud que te lee con cosas tan arcaicas todo el tiempo. Anda, que no son tan malos: pónles algo actual, de ahora, dinámico como ellos... y ahí tienen la colección de tebeos Megatón, rabiosamente modernos!

Los publicó la editorial Ferma en 1966, aunque el material interior es todo extranjero excepto en el primer número, ese extraño trompetista de jazz del espacio que crease el pulpero Alan Comet. Historietas inglesas de una ciencia ficción como nunca se había visto por aquí, con paradojas temporales, astronautas que encuentran en otro planeta a sus bisabuelos que les invitan a tomar el té, o seres extraterrestres de sangre fría empeñados en cocer la Tierra para calentarse un poco.

Luego aparecerán Buck Rogers, de la mano de George Tuska, o el insufrible comic book Drift Marlo, SF "realista" sin alienígenas ni cosas raras de las que nos gustan.

Las portadas deliciosamente pulp son del dibujante J. Chacopino, un titán español de la ilustración durante los sesenta y setenta cuyos trabajos se vendían en todo el mundo. Más tarde serían aprovechadas para presentar otras colecciones del género, según la cochambrosa costumbre de la editora barcelonesa. Otro día, si estas les gustan, les enseño más...

2009-04-09

Niñas de Semana Santa

CARNE PARA VIERNES SANTO

Como quiera que vienen días de abstinencia y mortificación, les dejo unas cuantas imágenes y textos piadosos para que reflexionen durante este período festivo-penitencial.

El devocionario que he elegido para ustedes es un librito español de los años veinte debido a la piadosa pluma del castísimo don Valentín de la Villa, y está consagrado a glosar la vida y milagros de las vírgenes Beatas Carolina y Manola, las Niñas del Bar.

Sus contundentes y devotas ilustraciones, anónimas, las dedico humildemente y sin acritud a todos esos señores que tanto gustan de vestir faldas, alzacuellos o capirotes, muy en especial este año a las Cofradías y Hermandades del Santísimo Lazo Blanco que se disponen a tomar las calles.

2009-04-06

Just imagine

JUST IMAGINE
Director: David Butler. Con El Brendel, Maureen O´Sullivan, John Garrick, Marjorie White. USA, 1930

Nueva York, 1980: los coches han sido sustituídos por avionetas individuales que navegan entre altísimos rascacielos, con policías flotantes controlando los semáforos; las personas tienen números en vez de nombres; los guisos han mutado en píldoras reconcentradas; y hasta los bebés se encargan a través de una máquina expendedora que a cambio de unas monedas fabrica uno para los papás impacientes...







Así se pinta en 1930 el panorama que ha de venir cincuenta años más tarde. En esta sociedad futura, por lo demás parecida a la de ahora, cada habitante de la ciudad dispone de un elegante apartamento art-decó hasta que se casa; los matrimonios son concertados por el Estado, y los científicos se mueven entre la estética del acero y la chispa eléctrica, ensoberbecidos por el poder que la máquina les otorga.
Tanto que sin motivo aparente deciden resucitar a un infeliz muerto en 1930, sólo para demostrarse a sí mismos -todos hombres de bata blanca, mujeres ni una- que son capaces de hacerlo. Así vuelve a la vida, desatendido por quienes lo animan de nuevo, el cómico de vodevil El Brendel en un laboratorio fantástico aprovechado más tarde en multitud de seriales. Hasta el cohete en que acaba embarcando es el mismo con el que más tarde Flash Gordon y el Doctor Zarkov se irán a Mongo.


A la improvisada resurrección del comicastro se sigue una trama algo tontorrona de amores, celos y rivalidades, teñida de un humor desdentado de puro añejo y salpicada tanto por insulsas canciones como por espectaculares numeros de baile de coreografía asombrosa. Un viaje a Marte constituye el grueso de la acción.








Acompañando a dos amigos que entre otras cosas le han enseñado a consumir las pastillas de licor concentrado a las que Brendel ha tomado exagerada afición, el cómico viaja al Planeta Rojo en la primera expedición terrícola a ese mundo. Sin escafandras ni aparatos raros, pronto son recibidos entre cavernas estilizadas y grupos de hermosas marcianas en bikini por la Reina de Marte, una señora gesticulante ataviada con un traje de plata y latón.
Un marciano mariquita -tratado con toda naturalidad y hasta respeto, que el código Hays no se ha impuesto aún en Hollywood- danzarinas entre ídolos gigantes, personas disfrazadas de simio, trogloditas con garrote y damas generosas con el látigo completan el despliegue de maravillas extraterrestres que los protagonistas contemplan antes de regresar a la Tierra como héroes.
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Nosotros, los espectadores, gozaremos muchas más. Un espectáculo visual enorme, a la altura de los clásicos más conocidos; un ritmo que no decae nunca -lástima de argumento inane-; un despliegue de decorados, vestuarios y puesta en escena dignas de una superproducción... absolutamente obligada tanto para los cinéfagos que se precien como para todo aquel que desee saber a ciencia cierta qué nos depara el cercano futuro. ¡¡No se la pierdan, nietucos!!

2009-04-03

Dinosaurios victorianos

LOS CROMOS DEL PROFESOR SUMMERLEE
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Todos ustedes recordarán la expedición que el Profesor Challenger realizó hasta la meseta sudamericana que la fantasía del cronista Conan Doyle bautizó como El Mundo Perdido. Así mismo, recordarán la presencia entre los viajeros del docto y escéptico Profesor Summerlee, delegado de la Sociedad Geográfica.

Tengo en mi mano, y a ustedes se las enseño, las fotografías que éste ha ido remitiendo a la sede de la Sociedad durante este tiempo. Vean qué dinosaurio crestudo, qué encantadora megamerluza varada en las riberas, qué grácil lagarto saltarín, qué placidez mesozoica la de la vida en la charca. Y que melancolía insospechada en tales bestias, tal cual la capta la cámara de tan distinguido sabio.

Menos mal que una marca de cigarrillos británica ha decidido divulgar este sensacional hallazgo en forma de cromos. Que si tenemos que esperar para conocerlos a que los difundan en suelo patrio, aviados estamos...

2009-04-01

The son of Tarzan

THE SON OF TARZAN
Director: Harry Revier. Con Kamuela C. Searle, P. Dempsey Tabler, Manilla Martan. USA, 1920

No puedo remediarlo: como buen urbanita del siglo XX que soy me fascina la criatura elemental que Burroughs acuñase en sus novelas, arquetipo del todopoderoso hombre blanco en libertad, racista y violento y bla, bla, bla, bla que añaden los críticos materialistas históricos que a mí particularmente se me dan una higa. En otras palabras, que en esta casa se quiere mucho a Tarzán. Casi tanto como a las películas de miedo, que ya es decir.

Claro que el pobre más maltratado no puede estar por el celuloide. Y es que las películas clásicas, las que ustedes conocen con Johnny Weissmuller, no están mal y mantienen indudable encanto, pero convierten al Señor de la Jungla en un burgués bien acomodado en su choza arborícola. Y pelín retrasado, que no es capaz de aprender a hablar bien en más de doce títulos, tiempo de sobras para cualquiera.

No tienen épica ni conciben la aventura como gran espectáculo, como sí hacen los desafueros literarios del señor Burroughs. Traicionan el alma del personaje y construyen otro que más se parece a uno de tantos imitadores del modelo original. La excepción, como ya señalé aquí, son las producciones del período silente.

Como este magnífico serial recién rescatado, fiel letra por letra a la novela, filmado sólo un par de años después de que ésta apareciese. Una fórmula que garantiza casi del todo un buen resultado, que bien sabía Burroughs lo que el espectador viene buscando: exotismo, emoción, mentiras y escapismo de primer orden.

Que aquí se encuentra a raudales. Sabrán que este Hijo... es casi un remake de la primera historia del personaje; la protagoniza Korak, vástago de Tarzán que llevado por su instinto selvático abandona la mansión de los Greystoke (aquí nombrados Greystone, vaya usted a saber por qué) en Londres para largarse a las junglas africanas a educarse en taparrabos de la mano del encantador Akut, hombre vestido de gorila de los que tanta empatía me provocan. Pronto se hará con una moza, Meriem, niña blanca secuestrada por un vengativo jeque árabe, y con ella formará pareja arbórea en gozoso libertinaje.


Una plasmación de la acción sobresaliente, con piruetas, elefantes y leones como debe ser; un sentido del ritmo equilibrado, gracias al que todo sucede coherentemen-te a pesar de lo absurdo de sus planteamientos; unas interpretaciones sin tacha, tanto la de los personajes infantiles que protagonizan los primeros episodios como las del musculado Korak adulto; una trama disparatada que asumimos como creíble, en la que no falta el imprescindible melodrama; una cámara inquieta que ensaya movimientos insólitos para año tan temprano como 1920; una fotografía espléndida que retrata la selva a la perfección y que está pidiendo a gritos una restauración como dios manda... escenarios naturales, tribus de negros hostiles, árabes recalcitrantes, malvados a barullo. Raptos y persecuciones como en todo serial que se precie, que velocidad e inmediatez son las leyes del género.

Quince episodios, en fin, sin desperdicio, festín de auténtico cine pulp para paladares capaces de saborear platos de sabores intensos y genuinos como este.