Los PROGRAMAS DOBLES del Abuelito presentan
ESPECIAL PEPLUM FANTÁSTICO
ROMA CONTRA ROMA
Director: Giuseppe Vari. Con Ettore Manni, Suzy Andersen, John Drew Barrymore, Ida Gralli. Italia, 1964
Dedicado a mi nietecito Ordel, del enciclopédico Cine de Medianoche
Mucha simpatía le tengo al peplum;
seguramente más de la que merece a juzgar por los resultados que estas producciones de espada y sandalia suelen exhibir. En devoción se torna lo mío, además, cuando asoma lo mitológico o lo fantástico por la esquina: así, hasta me declaro amigo íntimo de Maciste, Hércules, Ursus, Sansón y cuantos colosos tuviesen a bien prestar su físico a las modestas creaciones de un cine italiano de adorable purpurina y cartón piedra.

Así que cuando vi que en la sala de abajo del Desván ponían un Especial Peplum Fantástico no me lo pensé dos veces y armado de gaseosa y bolsa de pipas, allá que acudí el primero para pasmo de la chiquillería.
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Con estas de romanos pasa como con las de Corman y Cía: no hay que fiarse de las hermosas promesas que nos hacen los carteles publicitarios. El dibujo es muy sufrido y suele ir muy por delante del presupuesto. He leído, y así lo avala el título norteamericano, que
Roma contra Roma, la que echaron al apagarse las luces, era la primera incursión de los zombies en el cine europeo. Una verdad a medias nada más.

Es una buena cinta de acción, en la que lo de menos es lo artificioso y algo moroso de sus planteamientos: esto es espectáculo e intrascendencia, y cuenta más el que nos enseñen bonitas cuevas con ídolos que echan rayos mágicos por el ojo para hipnotizar doncellas, que la mayor o menor coherencia narrativa desplegada o la originalidad de una trama de romanos buenos y sacerdotes nigromantes más vista que el
TBO. Y la verdad, el despliegue visual es generoso, pródigo en luces de colores y templos dorados, como debe ser.
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Hay brujerías y ejércitos de fantasmas, los mismos romanos caídos en combate que atacan a sus compañeros. Sólo la transparencia y el estar virados en azul distingue a vivos de muertos, en iconografía muy lejana a la clásica de zombies. Algo de magia, de la cinematógrafica, se echa en falta para llevar adelante un argumento repleto de posibilidades. Ay, si el señor Bava hubiese estado por medio... aún así, una cinta realmente curiosa y entretenida.
MACISTE E LA REGINA DI SAMARDirector: Giacomo Gentilomo. Con Alan Steel, Jany Clair, Anna María Polani, Nando Tamberlani. Italia/Francia, 1964

Después del descanso pusieron una de Maciste,
Maciste e la regina di Samar (en España,
Maciste contra los fantasmas, y en USA,
Hercules against the Moon Men).
Peplum fantástico puro, con una partida de seres extraterrestres afincados en las cercanías de un reino imaginario al que exigen sacrificios humanos en tributo, con la complicidad de la perversa soberana de turno.

Un par de romances, alguna traición, muchos bíceps, tríceps y cuadríceps, una hermana rubia buena y otra morena mala, mamporros y piruetas a granel, un ogro peludo con colmillos, hombres forzudos, damas turgentes, torturas, trampas y subterráneos. Como para quejarse de semejante menú.
Y encima nos enteramos de que los extraterrestres vienen de la Luna, y que si quieren tanta sangre de doncella es para resucitar a su Reina Selena, que está como muerta en una urna hasta que se produzca no sé qué gaitas de conjunción cósmico-astral.

Menos mal que Maciste ha de impedirlo a palo limpio, por muchos hombres de roca viviente que se le pongan por medio. Un delirio de los que tanto gustan en este Desván,
al que sólo le falta un pelín más de soltura y atmósfera para rozar el cielo.