2009-03-14

ROCK-ROBOT

Nuestra clásica sección
Grandes Personas con Bigote presenta hoy a...
Juan Martínez Osete
Dedicated to my young grandson Karswell, master of The horrors of it all

Aborrecido por los puretas, que desconocen su prolífica obra, denostado por los que sólo ven en él al mediocre continuador del El Capitán Trueno, Juan Martínez Osete es un currante del tebeo. Lo que ahora se dice un artesano, para quedar mejor.

Se despachó él solito unos cuantos miles de páginas distribuidas en casi treinta colecciones de aventuras. Y demostró con creces la sinceridad de su estilo, ingenuo y entregado a la causa del género. Portadista brillante para quien quiera ver más allá de un concepto realista y académico del dibujo, facturó grandes tebeos pobres entre 1947 y 1965.

Ya les iré enseñando. Hagan boca hoy con este superhéroe con nombre de grupo de tecno pop de los ochenta, insólito en el panorama español. Lo dibujó Osete en 1957 para quien fuese su más asiduo editor, el catalán Tomás Marco.

Díganme si pueden resistirse a estos desvergonzados colores, a esos logotipos cambiantes, a la superfuerza con que Rock-Robot coge leopardos por el rabo, agarra chinos de tres en tres o vigila el rodaje de una de nuestras adoradas películas de terror. Hala, no me lo nieguen: Osete es uno de los grandes dibujantes pop españoles. Y si no saben apreciarlo, ustedes se lo pierden, gaznápiros!

2009-03-11

Apocalipsis españoles

Se acaba el mundo, señores. O mejor dicho, se acabó en los sesenta, como testimonian las imágenes que para su solaz e instrucción traigo hoy. Un tema nada usual en los tebeos, cuando uno se pone a buscar. Con esta crisis, parece que nos va a tocar correr...
De arriba hacia abajo:
La Tierra del futuro. Juan Boix. Serie de novelas gráficas de editorial Galaor, 1970
Colección Megatón nº 3. Autor desconocido. Editorial Ferma, 1966
Colección Robot 76 nº 3. Jordi Nabau. Novelas gráficas de ediciones Toray, 1967
Lilian, azafata del aire. Enric Badía Romero. Cuadernos de editorial I.M.D.E., 1961

2009-03-08

El gorila blanco

Cine Primate presenta...
WHITE PONGO
Director: Sam Newfield. Con Richard Fraser, Maris Wrixon, Lionel Royce, Milton Kibbee. USA, 1945
Dedicado a mi nietecito Manolín del 2000Maníacos

¡Bowanga! ¡Nabongaa! ¡Wild Wongoooo! ¡¡WHITE PONGO!! Ay, cómo pico el anzuelo cada vez que por canal Desván echan uno cualquiera de estos eufónicos títulos (existen todos, que no me los invento), aún a sabiendas de lo plúmbeas que suelen ser tales realizaciones...!

Pero a ver quien es el guapo que se resiste a la llamada de África, the dark continent, lugar mítico donde no ha pisado el hombre blanco, compuesto de jardines con estanques, montañas de stock shots de animales, extras de color emplumados, salacots de guardarropía y bungalows de bambú. Y encima en esta ocasión la cosa va de gorilas, y sólo por eso aquí está el Abuelito dispuesto a tragársela enterita.

Cine primate prototípico, del que sólo se anima cuando asoman simios por la pantalla facturado por PRC, uno de los estudios pobres de Hollywood, y dirigido por el stajanovista Sam Newfield, un titán capaz de despacharse tres largometrajes cada semana. Claro que tampoco hay que ser muy exigentes con el resultado...

Un grupo de exploradores pretende encontrar un gorila albino al que alegremente toma por el Eslabón Perdido; para ello monta un safari y tras inacabables caminatas entre plantas acaba por dar con él. El gorila, lascivo como todos los de su especie, se encapricha de la chica que acompaña la expedición, y la rapta dando lugar a las únicas escenas que valen la pena. Sobre todo cuando otro primate negro ose discutirle la propiedad de la hembra...

Sólo el goce atávico que produce ver a un individuo vestido de gorila saltando, gruñendo y matando negros a golpes y mordiscos justifica la existencia de títulos tan precarios como este. Toda la iconografía de la selva al servicio de una historia inane, contada con desidia a base de largos planos de paseos sin rumbo determinado e interminables diálogos a cámara fija. Vaya usted a saber por qué, pero aún así yo a estas películas les tengo mucho respeto.

2009-03-04

La conquista del fuego

Nuestra irregular serie
CAVERNÍCOLAS ESPAÑOLES presenta
LA CONQUISTA DEL FUEGO
Pásmense, nietucos, ante la hermosura y verosimilitud fantástica de la prehistoria del grandísimo dibujante Serra Massana. Vean qué fauna, qué variada clase de trogloditas, qué de garrotazos, qué recreación del mundo virgen. Gloria pura.

Discípulo de Joan Junceda, el Rey de los Ilustradores Catalanes, corresponden estas evocaciones cavernícolas a la edición de 1923 de la seminal novela de J. H. Rosny La conquista del fuego, la misma que inspiró el filme francés de los ochenta tan justamente recordado. La publicó I.G. Seix y Barral Hnos. convirtiendo al libro en objeto preciosamente iluminado y concebido, desde la tela de sus cubiertas a la perfecta integración de las imágenes entre el texto.
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A mí, qué quieren, estos hombres primitivos de pelo en pecho y tranca colosal me conmueven hasta las entrañas mismas. Y me los creo más que cualquier trocito de hueso diminuto, que es lo único que nos enseñan los tacaños científicos.

2009-03-02

Roma contra Roma / Maciste contra los fantasmas

Los PROGRAMAS DOBLES del Abuelito presentan
ESPECIAL PEPLUM FANTÁSTICO

ROMA CONTRA ROMA
Director: Giuseppe Vari. Con Ettore Manni, Suzy Andersen, John Drew Barrymore, Ida Gralli. Italia, 1964
Dedicado a mi nietecito Ordel, del enciclopédico Cine de Medianoche

Mucha simpatía le tengo al peplum; seguramente más de la que merece a juzgar por los resultados que estas producciones de espada y sandalia suelen exhibir. En devoción se torna lo mío, además, cuando asoma lo mitológico o lo fantástico por la esquina: así, hasta me declaro amigo íntimo de Maciste, Hércules, Ursus, Sansón y cuantos colosos tuviesen a bien prestar su físico a las modestas creaciones de un cine italiano de adorable purpurina y cartón piedra.


Así que cuando vi que en la sala de abajo del Desván ponían un Especial Peplum Fantástico no me lo pensé dos veces y armado de gaseosa y bolsa de pipas, allá que acudí el primero para pasmo de la chiquillería.

Con estas de romanos pasa como con las de Corman y Cía: no hay que fiarse de las hermosas promesas que nos hacen los carteles publicitarios. El dibujo es muy sufrido y suele ir muy por delante del presupuesto. He leído, y así lo avala el título norteamericano, que Roma contra Roma, la que echaron al apagarse las luces, era la primera incursión de los zombies en el cine europeo. Una verdad a medias nada más.

Es una buena cinta de acción, en la que lo de menos es lo artificioso y algo moroso de sus planteamientos: esto es espectáculo e intrascendencia, y cuenta más el que nos enseñen bonitas cuevas con ídolos que echan rayos mágicos por el ojo para hipnotizar doncellas, que la mayor o menor coherencia narrativa desplegada o la originalidad de una trama de romanos buenos y sacerdotes nigromantes más vista que el TBO. Y la verdad, el despliegue visual es generoso, pródigo en luces de colores y templos dorados, como debe ser.


Hay brujerías y ejércitos de fantasmas, los mismos romanos caídos en combate que atacan a sus compañeros. Sólo la transparencia y el estar virados en azul distingue a vivos de muertos, en iconografía muy lejana a la clásica de zombies. Algo de magia, de la cinematógrafica, se echa en falta para llevar adelante un argumento repleto de posibilidades. Ay, si el señor Bava hubiese estado por medio... aún así, una cinta realmente curiosa y entretenida.

MACISTE E LA REGINA DI SAMAR
Director: Giacomo Gentilomo. Con Alan Steel, Jany Clair, Anna María Polani, Nando Tamberlani. Italia/Francia, 1964
Después del descanso pusieron una de Maciste, Maciste e la regina di Samar (en España, Maciste contra los fantasmas, y en USA, Hercules against the Moon Men). Peplum fantástico puro, con una partida de seres extraterrestres afincados en las cercanías de un reino imaginario al que exigen sacrificios humanos en tributo, con la complicidad de la perversa soberana de turno.

Un par de romances, alguna traición, muchos bíceps, tríceps y cuadríceps, una hermana rubia buena y otra morena mala, mamporros y piruetas a granel, un ogro peludo con colmillos, hombres forzudos, damas turgentes, torturas, trampas y subterráneos. Como para quejarse de semejante menú.

Y encima nos enteramos de que los extraterrestres vienen de la Luna, y que si quieren tanta sangre de doncella es para resucitar a su Reina Selena, que está como muerta en una urna hasta que se produzca no sé qué gaitas de conjunción cósmico-astral. Menos mal que Maciste ha de impedirlo a palo limpio, por muchos hombres de roca viviente que se le pongan por medio. Un delirio de los que tanto gustan en este Desván, al que sólo le falta un pelín más de soltura y atmósfera para rozar el cielo.