2008-12-08

Roberto Alcázar vs. los Gorilas Asesinos

ROBERTO ALCÁZAR vs. LOS GORILAS ASESINOS
A la carga vuelvo con ese filón inagotable de imágenes y situaciones bizarras que es la colección facturada por Eduardo Vañó entre 1940 y 1975. Que si envidian ustedes sanamente a los mexicanos por poseer su propio Santo, consuélense pensando que por estos pagos tenemos a Alcázar, harto más maltratado aún que el ahora popular Enmascarado de Plata. Y sin embargo, sus méritos son casi los mismos.

Vean sino sus buenas relaciones con ese animal real devenido icono del fantástico: nuestro antropide favorito, el gorila.

Habitante junto al encapuchado, el sabio loco y el gángster del mundo loco de estos tebeos, a menudo es objeto de perrerías por parte de sus compañeros: que si le trasplantan cerebros humanos, que si lo guardan en una jaula para zurrar a los enemigos, que si lo envían a matar a este o aquel... Menos mal que de vez en cuando alguien se acuerda de sacarlo a tomar unas cañitas...No sólo en la urbe se enfrentan el detective español y su ayudante con los siniestros simios. A lo largo y ancho de este mundo los encuentran, sea como habituales compinches de los hechiceros africanos al acecho de inocentes paseantes, sea en grupo y armados de cachiporras; gigantes como Pimbo o incluso amistosos anfitriones en su propia tierra.

Aliado de chinos malvados, motorista, objeto de la zoofilia de un gangster, alborozado espectador de la somanta que Roberto propina a un travesti: las mil caras del universo alcazariano vistas por un mono. Una cumbre estética del siglo XX.

2008-12-03

El Super Loco

EL SUPER LOCO
Director: Juan José Segura. Con Carlos Villarías, Leopoldo Ortín, Aurorita Campuzano, Emilio Fernández. México, 1936

Nada menos que todo un pionero del fantástico mexicano sale hoy a la palestra en el Desván. Repleto de situaciones terroríficas y diálogos incesantes.... bien que sea cierto que no se oyen más que sinsentidos, además con fuerte acento del Distrito Federal.

Carlos Villarías, el Drácula de la versión hispana de 1931, interpreta al licenciado Dyenis, que pone continuamente miradas lugosianas para dejar bien claro que es un doctor de lo más loco. Tiene, además, ochenta años y aparenta unos cuarenta (dicen), gracias a sus saberes médicos, y guarda en un calabozo calcadito de los de la Universal lo que tanto él como su ayudante hindú (el más tarde director de cine Emilio "Indio" Fernández, con turbante negro) llaman “El Monstruo”, que no es más que un pobre paleto rugiente, alto, flaco y poco agraciado, a quien se ha vestido con unos harapos sin molestarse en maquillarle o aplicarle siquiera unos miserables dientes postizos.

El humor mala pata lo aporta, en medio de la pareja de novios de rigor amenazada por los deseos libidinosos del sucio científico, el comicastro Leopoldo Ortín en el papel del compadre Sóstenes, un gorrón que no hace más que darle al trínguilis todo el día. Por pura casualidad el amante del frasco acaba con el Monstruo cuando éste, sin que se sepa muy bien porqué, escapa y la emprende con el Doctor Dyenis, que además, también sin venir a cuento de nada, recupera de golpe su verdadero aspecto de octogenario cascado.

¿Han entendido ustedes algo? Pues al director Juan José Segura tampoco debió importarle comprender gran cosa, porque dirige con más desidia que acierto esta cinta que anticipa los posteriores desvaríos charros, de estética austera y narrada a borbotones. Fuerte tufillo a rancio, pero fantástico bizarro al fin y al cabo, alimento algo grosero al paladar pero que bien digerido no deja de resultar nutritivo.

2008-11-28

La ciudad submarina

LA CIUDAD SUBMARINA

Al sacar el otro día los tebeos del Doctor Brande, me acordé de esta serie de novelas "de 48 grandes páginas con un total de más de 60.000 letras" que ilustró también el prolífico, olvidado y muy reivindicable Víctor Aguado.

La ciudad submarina es obra del francés Jean Bonnery; la publica en España editorial Iberia, en siete entregas semanales durante agosto y septiembre de 1929.

Cuenta las peripecias de un grupo de pasajeros de un transatlántico secuestrados en plena travesía y transportados presos hasta una ciudad bajo el océano, construida en 1880 y regida en la actualidad por el ambicioso japonés Yakawwa. Un millonario, una jovencita, un héroe joven y noble, arrastrados hacia una trama de aires apocalípticos.

Una novela donde salen chinos piratas que viven debajo del agua... ¿cómo no va a tener el máximo interés?

2008-11-26

Doctor Brande

EL DESCUBRIMIENTO DEL DOCTOR BRANDE

Tres tebeítos nada más, es cierto, y aún así este inconcluso Descubrimiento del Doctor Brande se convierte en pequeña obra maestra (secreta, además, que pocos la conocen) de la historieta fantástica española.

La ilustró felizmente Víctor Aguado en unos tiempos muy malos, cuando andaba el Tío Paco muy flamenco compadreando con sus colegas Benito y Adolfo a costa de las desdichadas poblaciones europeas. Era 1942 y parecía que la cosa del totalitarismo fascista iba a durar siempre. Los estados raciales puros en los que se divide la humanidad, que aparecen en esta serie, son claro eco de lo que estoy diciendo.

El autor del guión lo desconozco; acaso esté basado, díganmelo ustedes si lo saben, en la novela de Ray Cummings Tarrano el Conquistador, que había publicado en España unos años antes la colección Novelas y Cuentos. Es historia pausada y apocalíptica, en las antípodas de la space opera.

Don Víctor, ilustrador catalán, prolífico portadista de folletines y pulps, apenas incursionó en la historieta: lástima grande, a la vista de esta serie. Estética y concepto muy cercanos a los de La vida futura (1936), la película de Korda diseñada por el inmortal William Cameron Menzies. Miren si no qué maravillas arquitectónicas, tan inusuales en el medio, deja caer Aguado por entre las viñetas.

Ciencia ficción pionera y hermosa, que desmiente una vez más la mala fama con la que todavía intentan los ignorantes mancillar a los tebeos de la posguerra.

2008-11-24

Gorilla at large

Cine Primate presenta...
GORILLA AT LARGE
Director: Harmon Jones. Con Cameron Mitchel, Anne Bancroft, Lee J. Cobb, Raymond Burr. USA, 1954

¡Acérquense, damas y caballeros, abandonen todo temor y todo respeto! ¡Atrévanse a penetrar en la Feria de Raymond Burr, donde verán cara a cara a Goliath, el gorila más grande del mundo, asesino de más de mil hombres antes de ser capturado en las selvas vírgenes de África!

¡Aprovechen la oportunidad de contemplar uno de los últimos filmes que juegan toda su suerte al efecto que causa un hombre disfrazado de simio gigante, genuino ejemplo de cine primate, todo un whodunit estructurado en torno a la presencia del gorila entre la troupe de artistas circenses! ¡Podrán ver a la bellísima Anne Bancroft manipulando a su antojo vidas y haciendas de los hombres que le rodean, mientras cada noche se juega el tipo balanceándose en el trapecio por encima de su enamorado Goliath! ¡La mujer y la bestia, juntos una vez más!





¡Gocen de una trama convencional y a la vez loca, con asesino disfrazado de gorila como en The Ape de Boris Karloff! Interpretada además por los más grandes actores a su disposición: Lee J. Cobb haciendo de arquetípico policía, de los que llevan sombrero, fuman puros y ponen los pies sobre la mesa del despacho; Raymond Burr, Cameron Mitchel y Anne Bancroft, un triángulo explosivo que da vértigo; un bisoño Lee Marvin ejerciendo de poli tontorrón y engreído...




¡No deben perderse grandes secuencias, capaces por sí solas de animar y hasta salvar lo que pudo ser película corriente y olvidable, si no fuere por la presencia magnífica de Goliath!

¡¡VERÁN... como el simio escapa de su jaula desatando su furia salvaje!
... como deambula sin control entre las atracciones de la feria, haciendo aspavientos entre caballitos y laberintos de espejos!
... como muestra su pasmo y desconcierto ante una orquesta de chimpancés mecánicos!!

¡No lo piensen más y disfruten de una buena fotografía, de los colorines siempre agradecidos del circo, de un ritmo ejemplar y un hermoso guión previsible y prototípico! ¡Cine sin más pretensiones que la de dejar pasar el rato! ¡Quién quiere más!

2008-11-21

Perfidias orientales

EL TIGRE DEL TIBET

Repasa que repasa las cositas del Desván, me he encontrado este pulp (como se dice ahora) que publicase la casa Hymsa en 1936, escrito por Gerald Burrard e ilustrado, con colorida portada, por L. García.

Perfecto ejemplo del ensamblaje que une eternamente género y violencia, aquello que toca nuestros instintos primarios y que los cultivadores de lo popular han sabido siempre explotar sabiamente.

Y más cuando andan de por medio chinos y otras razas exóticas, aptas para volcar desde/sobre ellas todas nuestras sádicas fantasías. Empalamientos, cosa rara de ver, que los de Holocausto caníbal no inventaron nada; tiros en la cabeza, puñales en el corazón -entonces los lamas no tenían tan buena fama como ahora-, chinos volando por los aires y carnes que se abren bajo la mordedura del látigo.

La sangre derramada y el placer de la lectura. Muchas veces volveré sobre este tema. ¡¡Estén atentos, que hay morbos viejos para rato!!!