2008-01-25

THE CALL OF CTHULHU

THE CALL OF CTHULHU
Dir: AndrewLeman. Guión y prod: Sean Branney y Andrew Leman. INT: Matt Foyer, Ralph Lucas, Chad Fifer, Susan Zucker . USA, 2005

¡Atención, que por una vez el Abuelito habla de una película del año 2005, nada menos! Cine actual hecho por jóvenes de los que uno creía que no quedaban. Muda y en blanco y negro como mandan los cánones. La cosa es seria, ya ven; así que fuera bromas y sepan de dónde sale semejante obra maestra. La Howard Philips Lovecraft Historical Society es un grupo de avispados fans americanos que se dedican a difundir y explotar el universo loco del maestro de Providence. Su primera producción es esta, cuarenta y siete minutos filmados al estilo y modo de 1926. Los responsables, Andrew Leman y Sean Branney; el pretexto para actuar así, la fecha de publicación del relato de Lovecraft La llamada de Cthulhu, el mismo 1926.
Mas no se trata de parodia o académico ejercicio de estilo. La fotografía es en blanco y negro desvanecido, y los intertítulos reproducen literalmente el relato original con toda su fantasmagoría y pomposidad pulp; los efectos especiales se ciñen casi por completo a técnicas de antaño, transparencias, stop motion y juegos de luces. La forma de 1926 parece respetada, pero la planificación, el montaje y la estructura narrativa son de ahora mismo; no filigrana mareante sino aprovechamiento de cuanto se conoce en 2005 y no puede ser obviado; sabia creación de atmósferas e impecable puesta en escena. Al obligarse a seguir pautas de 1926 se recrea fielmente la imaginación de un señor de la época, nutrida con las mismas referencias visuales y temáticas sugeridas, del expresionismo tipo Caligari al cubismo popular; del rudo estilo Weird Tales al del serial mudo y el folletín prodigioso. El resultado es la mejor adaptación posible de un texto lovecraftiano, construido con las mismas esencias estéticas que pudo concebir el autor cuando lo escribía.

Con mano maestra se manejan en escena más de cincuenta personajes y hasta diez escenarios que abarcan de la ciudad olvidada de Ry´leh a los rituales satánicos oficiados en las marismas de New Orleans, pasando por el mar incógnito donde naufragan las goletas y reina la abominable figura de Cthulhu, pulposo en todos los sentidos y más grande que una montaña. La historia, compleja y considerada inadapatable, se desarrolla en cinco tiempos diferentes, ejemplarmente enlazados con episodios de título delicioso: El Horror de Arcilla, El informe del Inspector Moran y La locura que vino del mar. Aventura, terror, baratura, espectacularidad, genio y sabiduría cinematográfica a raudales. Apunten para su culto los nombres de Leman y Branney, inmersos ya en su siguiente producción, The shadow over Insmouth, esta vez a la manera de 1934.