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2012-10-21

Superhombres Ibéricos: El Duende

 
Grandes Personas con Bigote, nuestra más veterana sección, presenta a don
JESÚS SERRANO
                                                                                                                                                                 
Es más que posible que el nombre de Jesús Serrano les diga así de buenas a primeras más bien poco, y sin embargo, cuántos de ustedes no habrán quedado alguna vez absortos ante sus obras. Fue don Jesús el ilustrador de gran parte de los cromos que la prolífica Editorial Maga editase en los sesenta y setenta, ventana al universo donde en chillones colorines se mostraban sus infinitas facetas.
Dibujante realista, esforzado autodidacta y cocinero antes que fraile, previamente a su consagración al cromo se responsabilizó de algunos seriales de aventuras. Y no de los más desdeñables, desde luego. Oriundo de Larache y residente en Valencia, sus historietas son contadas. Las más importantes las facturó para Maga cuando el formato cuaderno comenzaba lento declive.
Entre ellas mi favorita es sin duda esta saga de 1961, El Duende, superhombre ibérico donde los haya, tenido por inmortal por sus enemigos, habitante solitario de un castillo tenebroso, poseedor de una máquina capaz de curar al instante cualquier herida y de un chaleco antibalas que le permite reírse de cuanta pistola y metralleta se cruce en su camino. Su estirpe es la del genuino superhombre, tanto al menos como lo permiten las hispánicas viñetas. 



Y es que todo superhéroe ibérico parece serlo un poco a medias, mucho más en deuda con cuanto personaje pulp ha sido que con sus empijamados colegas americanos. Como confirmándolo, combate El Duende con saña durante más de la mitad de su vida a un émulo de Fu Manchú llamado Chug Lang, que en la mejor tradición del género proclama a voces cada dos por tres su voluntad de convertirse en el amo del mundo. Un pirata de ultratumba, un submarino atómico terrorista y un falso rajá que pretende el trono del Preste Juan completan el grupo de sus enemigos.






Festín de colorines contado a ritmo endiablado, asoman por la serie yetis en calzoncillos, yogis con poderes, pulpos gigantes, momias redivivas, mujeres en peligro y otros delirios pop de los que tanto se aman en esta casa. Serrano plasma hábilmente el aire frenético y un tanto enloquecido que el tema requiere, lejos, eso sí, de la espectacular modernidad de los genuinos personajes made in USA. Hijo del subdesarrollo como nosotros mismos, ¿cómo no iba El Duende a gozar de un lugar privilegiado entre nuestros amores de a peseta?

2012-05-21

Superhombres Ibéricos: Águila Negra

Nuestra siempre imitada y nunca igualada sección SUPERHOMBRES IBÉRICOS se complace en presentar a
ÁGUILA NEGRA  el justiciero
Harto, más que harto y requeteharto estoy de proclamarlo a los cuatro vientos: la historia del tebeo español no es la que les han venido contando durante años...
Para muestra el botón que viene hoy al Desván, una serie concebida y editada en plena posguerra, en 1948, procedente de los talleres gráficos de editorial Bruguera y con un tema y una imagen que rebosan modernidad por los cuatro costados. Miguel Ripoll Guadayol, uno de los más olvidados genios de nuestra historieta, fue su creador gráfico. Firmaba Ripoll G.; dueño de trazo sintético e inquieto, su obra se dispersa en publicaciones como Florita, la revista de las niñas y jovencitas, o El Coyote, también semanario editado por Germán Plaza donde tuvo que vérselas con otro superhombre de andar por casa, Kay y el Lagarto Humano. Otro día se lo enseñaré.







Don Rafael González, el Hombre para Todo de Bruguera, el guionista sombrío y tenebroso que crease los horrores del Inspector Dan, ideó este proyecto. Serie breve, que el país no estaba para soñar con superhéroes, mitología demasiado ajena y optimista para tiempos miserables como aquellos.
Escapa Águila Negra a todos los tópicos, con ese dibujo tan lejano a las tendencias realistas que entonces imperaban y ese argumento loco, tan devoto de cuanto fuese la América soñada como inalcanzable paraíso.





Nadie sabe de dónde sale este Justiciero Volador, quién es ni a qué se dedica. Un enemigo poderoso en la estela de Fu Manchú lo combate con el objetivo de conquistar erl mundo, como mandan los instintos de su pérfida raza. Por medio, acción, mamporros e iconografía gótica a mansalva: torturas, monstruos, mundos subterráneos, encapuchados, hasta una soberana reina de un ejército de muertos vivientes. Disfruten descubriéndolo quienes no lo conociesen, que no tengo duda ha de ser agradable sorpresa para todos...


2010-12-21

El Capitán Sol

Nuestra siempre imitada y jamás igualada sección
SUPERHOMBRES IBÉRICOS presenta hoy a...
EL CAPITÁN SOL

Entérense de una vez, ignaros nietucos: la historia de los tebeos en España apenas tiene que ver con la que los críticos oficiales les han contado. Lejos de ser un compendio de errores franquistas y viñetas de ínfimos presupuestos estéticos, está hecha en verdad de felices hallazgos, gloriosas imágenes, argumentos enloquecidos, criaturas de lo más bizarro parangonables con cualesquiera facturadas entonces en otros países.

Para muestra un botón, y muy temprano, que de año tan infausto como 1948 es el personaje de hoy: El Capitán Sol, un héroe situado entre el Capitán América y El Hombre Enmascarado, creado por el genio del prolífico escritor Federico Amorós y la línea contundente de don José Grau. Publicó Grafidea los diez cuadernos que componen su historia; cuenta suya es ahora apreciar las tremendas portadas, con sus composiciones insólitas, su espectacularidad, su uso inusual de la rotulación, sus mil detalles disparados como puñetazos directos a la retina del lector.

No es pródiga nuestra historieta en superhéroes, pero haberlos, haylos. Aunque tengan que ver las más de las veces más con Batman, el hombre normal sobradamente preparado, que con Superman y sus poderes extraterrícolas. Es el caso de este Capitán Sol, Hijo del Sol y de la Luna, vengador de Oriente, combatiente en su breve existencia contra ofídicas mujeres, árabes locos, chinos mandarines y tiranos de reinos subterráneos y olvidados.



No le acompañó la fortuna, y eso que era hijo del guionista más comercial de los años cuarenta (Amorós es responsable del éxito colosal de El Jinete Fantasma, y tal vez el escritor de tebeos con mayor sentido de lo fantástico de su época), y de un José Grau aquí especialmente inspirado. Nunca la calidad, ya saben, fue sinónimo de éxito, que así de ingratos somos los humanos.

Y si quieren saber más de este tema fascinante que hasta ahora les habían escamoteado, acuérdense de pedirle al Hombre Gordo Vestido de Rojo que Baja por las Chimeneas estos días mi sinpar librote "Tragados por el abismo - La historieta de aventuras en España", donde podrán enterarse en detalle de cuanto concierne tanto a este como otros muchísimos personajes extraordinarios, por fin rescatados del olvido... Y no lo digo yo solo, miren como el sapientísimo Ausencio se pronuncia AQUÍ, en su inmortal BLOG AUSENTE...

2010-09-17

Superhombres españoles: Batman

Arriba, primeras tiras de Bob Kane, 1943. Abajo, la "adaptación" realizada por Julio Ribera en el nº1 de Robin y el Murciélago.

EL (FALSO) BATMAN ESPAÑOL
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Era 1948. Por estos pagos a los que ni siquiera los tebeos mejicanos de Novaro habían llegado, nadie tenía ni puñetera idea de quién era Batman, el héroe de Bob Kane. Y es que aunque a los jovenzuelos les parezca mentira, hasta que Timoteo Burton no puso sus arteras manos sobre el Hombre Murciélago, el común de los españoles desconocía su existencia.
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Así que ni cortos ni perezosos dos jóvenes casi imberbes decidieron, a la hora de crear un tebeo con que ganar el pan para sus familias, copiar sin más viñeta a viñeta las aventuras de prensa dibujadas por Bob Kane, firmándolas con su nombre: Julio Ribera a los pinceles y el misterioso seudónimo de Walter Benson a la máquina de escribir. Robin y el Murciélago llamaron al invento, por aquello de no ser demasiado descarados usurpando hasta el nombre...
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Mas pronto se cansaron de copiar sin más. Era mucho más divertido, pensaron, parir aventuras apócrifas, aunque con ello el carácter de los héroes originales quedase alterado de arriba abajo. Si éstos no usaban armas, sería por tontos o por cobardes, cosa que sus émulos españoles no eran en absoluto. Así que ahí lo tienen, un Robin ultraviolento lanzando plomo alegremente, junto a un Batman que despacha a sus enemigos con granadas de mano...
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No se enteró Bob Kane de la jugada, que para entonces España no era más que un país exótico y subdesarrollado impensable como mercado. La serie no tuvo además nada de éxito, pese a las divertidas zurras que el Murciélago y su levantisco amigo proporcionaban a chinos y encapuchados. Otros tiempos eran, ya les digo...