-------------------------------------------------------------------------------------EL AUTÉNTICO BARBERO ASESINO
Ni Timoteo Burton y sus musicales bochornosos, ni el atildado y llamicoso Tod Slaughter en su versión cinematográfica de 1936... Ninguno ha dado con la verdad...
Ni Timoteo Burton y sus musicales bochornosos, ni el atildado y llamicoso Tod Slaughter en su versión cinematográfica de 1936... Ninguno ha dado con la verdad...
Aquí les presento un pliego de cordel, de aquellos que vendían los ciegos en las plazas o colgados de una pinza en selectas esquinas de las calles decimonónicas. Cuenta nada menos que la historia de Sweeny Todd, el barbero asesino que mataba a sus clientes degollándolos y lanzando sus cadáveres a un sótano cuidadosamente disimulado. Y de su alianza con el comercio de pasteles cárnicos de al lado, encargado de sacar tajada -nunca mejor dicho- de las atrocidades del peluquero...
Según los datos que proporciona esta publicación madrileña sin fechar, estos dos buenos pájaros eran de París, y su criminal alianza fue descubierta en 1415 nada menos. Bernabé Cabard era el rapabarbas, y Pedro Miquelón el curioso pastelero de carne humana. Y la historia, igualita a la que ha seguido contándose varios siglos más tarde...
Vean algunos textos del pliego (de 32 páginas en total), y la ilustración que a modo de portada llevaba. Reflexionen pues sobre las raíces de la ficción, hondas de veras como pueden comprobar.
















Ralph Morgan, que hace de paralítico mutilado, se los come a los dos con una interpretación grandiosa. Y es que el señor Morgan es talento a reivindicar, secundario de lujo y estrella del fantástico pobretón: fabricante de robots en 








El pretexto es aquí la candidez de un pipiolo millonario, deseoso de partir a África en busca de una ciudad perdida, a quien para meter algo de sensatez en la cabeza su tío embarca en una aventura artificial y macabra que tiene por marco la casa de un supuesto señor Satán. Hasta allí será conducido junto a su novia una noche de tormenta y vivirá experiencias de pesadilla que le harán valorar la paz -y el dinerito- de los que dispone en el hogar familiar. Todo basado en una novela de Abraham Merrit, el mismo de 



























