jueves 10 de diciembre de 2009

Mosaico criminalista

AVENTURAS Y DETECTIVES

Revolviendo trastos el otro día me di de bruces con estas revistas de la española editorial Hymsa, publicadas muy poquito antes de la fecha fatal de julio de 1936. Un semanario que nadie en su sano juicio dejaría de comprar, repleto de relatos, artículos y casos verídicos... luminoso mosaico criminalista, tal como titula una de sus secciones.



Casi todo lo publicado en Aventuras y detectives proviene de Gran Bretaña. Patria del género policial, siempre ha sabido conservar en sus formas y motivos lo mejor de la tradición folletinesca, que ya saben como son los ingleses con estas cosas de respetar el pasado. Mundo, pues, de enmascarados, ladrones, asesinos corteses, damiselas y auténticas ratas del Támesis.


A ver quién es capaz de resolver este enigma... Hay premio!


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Puro aroma Edgar Wallace



Don Emilio Freixas el Grande, único dibujante español del semanario

Emociones garantizadas a plazo fijo, todos los jueves del año

Ilustraciones sublimes de anónimos autores, elaboradas minuciosamente con planteamientos cercanos al del grabado: viéndolas no es difícil explicarse el estilo tenebroso y oscuro de algunos de los dibujantes ingleses amamantados en su infancia por títulos como este. Piensen quienes los recuerden en W. R. Bunn, el creador gráfico del maravilloso Spider de Fleetway, o en Eric Bradbury, responsable de plasmar las barrabasadas de Mytek, el Robot Gorila Gigante...

Levantiscos latinos y circunspectos británicos


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Una estética irresistible para el paladar del vicioso del pulp. Niebla, pasadizos, hombres vestidos de frac, muchachas atadas en baúles, elucubraciones sobre el poder de médiums y videntes, sombras que se arrastran, vudú, pistoleros y enigmas criminales. Exquisitas excentricidades tan propias de las Islas...
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El Rey de la Falsificación es español, un bribón de elegante aspecto y maneras encantadoras...

lunes 7 de diciembre de 2009

Mysterious island

THE MYSTERIOUS ISLAND
Director: Lucien Hubbard. Con Lionel Barrymore, Jane Daly, Lloyd Hugues, Montagu Love. USA, 1929

Por fin han pasado por Canal Desván esta Isla Misteriosa de 1929, que llevaba ya treinta años y ochenta y tres días esperando paciente para verla. La espera ha merecido la pena, porque se trata de un filme con elevado sentido de la maravilla, que anuncia en sus modos las aventuras fantásticas de Harryhausen o las incursiones que en los setenta realizase Doug McClure en los mundos perdidos de Edgar Rice Burroughs.



Encima se cuenta con un presupuesto de gran producción, actores de primera con el colosal Lionel Barrymore a la cabeza, efectos especiales pintorescos y esmerados y una puesta en escena con la perfección que corresponde a su artífice, el director artístico Cedric Gibbons, garantía de un acabado impecable y personal.

Mezcla precisa de aventura y ciencia ficción, la película nada tiene que ver con la novela de Julio Verne, por más que así lo proclame. Narra la historia de una aristócrata millonario que vive en su isla consagrado a explorar los fondos marinos. No es de extrañar tal manía, porque entre inmersión e inmersión ha ido hallando fragmentos del esqueleto acorazado de un hombre submarino y enano, señal de que una civilización subacuática se localiza en las cercanías.

La trama se cruza con una invasión de cosacos que saquean la isla mientras el submarino hace su primer viaje. Una bella muchacha y un audaz ingeniero proletario, más un par de traiciones y arrebatos, dan lugar al melodrama con el que discurre agradable el tiempo hasta que llega el momento de descender a las profundidades.
Un desfile de prodigios aguarda a los sufridos expedicionarios. El Pueblo del Abismo es una raza de pigmeos palmípedos y acorazados, sin nariz y de ojos redondos, habitantes de enormes cavernas submarinas. Tras atacar en multitud al submarino con un ariete, son espantados por la irrupción de un dinosaurio, lagarto con apliques de goma que camina bajo el mar como si tal cosa. Un pulpo gigante rematará la faena.
Aunque el argumento es deslavazado, como a trompicones, el ritmo no decae nunca y estéticamente La isla misteriosa es un verdadero festín. La fascinación por la máquina, desplegada en planos de émbolos, válvulas, manivelas; el mundo sumergido con sus cuevas de cartón; los paisajes pintados; las cuidadosas maquetas; las metálicas escafandras con que deambulan por un territorio encantado; los extraños habitantes de lo insondable... Todo cuanto pueda hacer estremecer nuestras agradecidas carnes aparece sin tacha en este título fundamental del fantástico silente más cercano al pulp.

jueves 3 de diciembre de 2009

Vampiros y bombas atómicas


Nuestra simpar Galería de
Grandes personas con bigote presenta a
GABRIEL ARNAO "GABI"

Historietista de raza, forjado desde la infancia misma frente al tablero de dibujo, don Gabriel Arnao creó un mundo singular, cruce entre su querencia por el mundo del género con su devoción hacia el humor absurdo de maestros como Segar, Tono, Mihura o Cabrero Arnal.
En plena posguerra se pone a trabajar en el tebeo del Movimiento, Flechas y Pelayos, que entre consigna y consigna publica una nada desdeñable cantidad de buenas historietas. Alivio de un semanario cargante y sobrado de doctrina.

Estas dos obras magnas, en las que interviene su personaje principal Sherlock López, aparecieron en el citado título en 1945 y 1949. Evocación deliciosa del mundo de tinieblas de la Universal, en el que asoman ecos directos del expresionismo, de The Old Dark House (1933), de Nosferatu y de todas las casas encantadas, verdaderas o falsas, que en el cine han sido. Vampiros, pasadizos, complots maléficos, geometrías imposibles de la mano de un esteta limpio, sintético y apasionado. Más que suficiente para aplaudir su ingreso hoy en el Olimpo del Desván...

martes 1 de diciembre de 2009

Más allá hay monstruos


EXOTISMO COLONIAL


Gracias a los cromos todos pudimos aprender tempranamente que el mundo es ancho, y sobre todo, ajeno. Lejos de la celda de colmena donde transcurre nuestro devenir, acecha una realidad de narices perforadas, colmillos retorcidos y rostros atroces y perplejos.


Nunca fue el otro tan Otro como en la iconografía de la aventura colonial. Bien lo atestigua este selección de diversos cromos de los denominados de Razas Humanas, mosaico de seres de un Más Allá al alcance del intrépido viajero. Blanco, por descontado.


Exotismo de baratillo, del de verdad de la buena. Visiones ingenuas y asombrosas hoy políticamente incorrectas, colorines arrebatados pergeñados por dibujantes anónimos, cronistas gráficos de un mundo que no es el nuestro.

Los modelos llegaron desde:
- Vida y color, Álbumes Españoles, 1965
- Cine, Maga, 1976
- La naturaleza y el hombre, Maga, 1967
- Enciclopedia de curiosidades, Ferma, 1966

viernes 27 de noviembre de 2009

Love from a stranger / The mad doctor

Grandes personas con bigote presenta a
BASIL RATHBONE
en un Programa Doble ESPECIAL PSICÓPATAS

LOVE FROM A STRANGER (A night of terror)
Director: Rowland V. Lee. Con Basil Rathbone, Ann Harding, Binnie Hale. Gran Bretaña, 1937.

THE MAD DOCTOR
Director: Tim Whelan. Con Basil Rathbone, Ralph Morgan, Ellen Drew, Martin Kolseck, John Howard. USA, 1941.

Pocos caballeros enmostachados han desfilado por esta galería que puedan compararse en porte y distinción al invitado de hoy, ilustre conocido de todos ustedes. Don Basilio Rathbone, aparte de transmutarse en Sherlock Holmes, encarna a un buen número de villanos ejemplares que, mira por dónde, suelen llevar siempre bigote.

Fino, recortado, de estilo francés, raya transversal en un rostro vertical como pocos, trazada, no sin insolencia, como crucial rasgo de identidad. Un personaje que luce semejante adorno facial no puede ser nunca de fiar. Y la desconfianza genera turbación.

Esa es la palabra que define la actuación magna de don Basilio en los dos filmes que pasaron ayer en Canal Desván. Recital Rathbone, manjar que nunca empacha de sabor irrepetible. El carisma de este hombre es difícil de definir; más allá del indiscutible genio, su figura larguirucha y ese rostro impasible un punto burlón parecen destinados a eclipsar cualquier otra presencia que ose aparecer en pantalla.

Programa Doble Especial Psicópatas que comenzó con una película inglesa, Love from a stranger. Imagínese qué tribulación le embargaría si siendo usted una chica de clase trabajadora le tocase la lotería, conociese a un apuesto y gentil caballero, casara con él y descubriese que el señor es un serial killer que lleva despachadas a tres esposas más antes que usted. Qué porvenir tan negro...

Basil borda al loco despótico de modales encantadores y carcajada vesánica que en juego cruel gusta atormentar a su víctima antes de acabar con ella. Menos mal, porque el peso del filme descansa casi por entero sobre sus espaldas, entre una puesta en escena de austeridad monacal y unos modos teatrales que lastran como plomo su desarrollo.

Imposible reconocer en esta realización rutinaria y plana al director brillante y personal de Son of Frankenstein y La Torre de Londres, otras dos colaboraciones de Rowland V. Lee con don Basilio. Encuadres vulgares, ausencia de atmósfera, abuso de planos medios, cámara inmóvil, interminables parrafadas... ¡demasiadas faltas se quiere hacer perdonar!
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Con la segunda que echaron, la producción de la Paramount The mad doctor, antes que nada hay que deshacer un malentendido: se trata de un doctor que está loco, no de un doctor loco como arquetipo. Aquí no hay laboratorios, redomas, ayudantes jorobados o catacumbas. Basilio es un psiquiatra desequilibrado, que se limita a repetir las mañas de Barbazul de su personaje del título anterior.

La ambigüedad preside este cuento de inquietudes y recelos. Sospechosa se presenta la profesión de psiquiatra, como de manipulador mental rodeado de palabrería intelectual y confusa, frente al modelo de normalidad que representan los simplones personajes positivos.

Extraña es también la relación de Rathbone con su escurridizo criado, cómplice en sus crímenes, que tanto se disgusta al saber que su amo se va a casar por amor... con una mujer. Ambiguo, por último, el romance que Basil sostiene con su víctima, una joven paciente a la que trata entre el sincero apasionamiento y la secreta pulsión de dominar, sin que nunca lleguen a conocerse sus verdaderas intenciones.

Hecha un poco al socaire de la moda del psicoanálisis que tanto gustó, el actor da en The mad doctor una nueva lección de cómo crear inovidables malvados. En narración ágil y bien estructurada, lo suficientemente cinematográfica como para saber sortear un exceso de diálogos, despliega Rathbone su talento. Psicópata con clase, sin ironía y de cualidades reptilescas; hombre atormentado también, que hasta logra que lleguemos a compadecer su dañina existencia. El Mal, casi con mayúsculas...

miércoles 25 de noviembre de 2009

Floresta varia de cosas por venir

CIEN MIL REINCIDENCIAS
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Ayer, me parece que era, llegaron a cien mil las visitas giradas a este Desván. Qué quieren, la vanidad es pecado muy a mano, y deseo, incurriendo en ella, decírselo a ustedes para agradecerles su atención.

Gran satisfacción es para este Apóstol del Saber Viejuno, convencido de la necesidad y trascendencia de una misión que no es otra que la de desasnarles. Ni se les ocurra pensar que el contenido del Desván está llegando a su fin, quedan cientos de cajas por abrir, píldoras de conocimientos excéntricos cuya atenta lectura hará de ustedes verdaderos graduados en Undeground Arcaico, que no me dirán que no es títulación lucida y útil.
Recreen la vista con esta selección de prodigios venideros, que poco a poco han de ir apareciendo todos por este rincón. Las cuatro esquinas de mi realidad, que de la que hace ruido allá en la calle no quiero desde hace tiempo saber nada...
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¡¡Viva lo rancio!! ¡Vivan los antifaces de diseño! ¡Vivan los chistes de Frankenstein! ¡Viva el exceso y la desmesura! ¡Vivan los fantasmas de naftalina! ¡Vivan los gorilas! ¡Vivan los Tarzánidos! ¡Vivan los muertos que andan! ¡Viva Mischa Auer! ¡Vivan los gabachos enmascarados! ¡Vivan los cavernícolas con bigote! ¡Vivan los elefantes mareados! ¡Viva Celtiberia ! ¡Vivan las chicas de la jungla! ¡Viva el celuloide antiguo! ¡Viva el papel amarillento!
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¡¡¡Arrenegada sea la realidaaaaaad ... SU realidad, que esta es la míaaaa!!!

lunes 23 de noviembre de 2009

Traca contra los frailes

REPÚBLICA Y CLERIGALLA Es 1931, acaba de proclamarse la República Española. Y hay que ver qué mal les ha sentado el hecho a las todopoderosas órdenes y estamentos religiosos que campan a sus anchas por la Piel de Toro...

Es el humor de esta revista satírica, La Traca, el del hombre harto, exabrupto tosco y grosero contra seres e instituciones en las que no puede menos que ver fomento de la opresión, de la ignorancia, de la superstición. Así lo muestran los chistes -ilustrados en su mayoría por Suau- entresacados del nº 16 de la publicación, correspondiente a agosto de 1931.

Los adalides que la fe inquisitorial siempre ha encontrado en España no tardarán en despertar, cansados de consentir tanto desmán y tanto ataque a sus privilegios, que no es humor precisamente lo que le sobra a la clerigalla.
Más o menos como hoy, pero a lo bestia: cuando se cambien las tornas, el señor Carceller, editor de La Traca, será colocado frente a un pelotón de fusilamiento y ejecutado, por rojo.
Dibujos burdos, sí, pero la mar de necesarios. Hasta imprescindibles, diría yo...

martes 17 de noviembre de 2009

The adventures of Fu Manchu

THE ADVENTURES OF DR. FU MANCHU
Serie de televisión dirigida por William Witney y Franklin Adreon. Con Glen Gordon, Lester Mathews, John George, Laurette Luez, Clark Howard. USA, 1956

Hay días en que, si uno no fuera tan viejo, hasta le daría por creer en dios. ¡Pues no han empezado a pasar en Canal Desván la maravillosa serie televisiva Las aventuras de Fu Manchú, emitida en Norteamérica en 1956! Cinco episodios lleva emitidos mi prodigioso aparato de los trece que son en total, parece mentira que tanta dicha sea posible...





Televisión pre-pop, facturada por creyentes en el Género, de los que cumplen escrupulosa--mente cada uno de sus mandamientos. Subterráneos, pasajes secretos, cámaras de tortura, escenarios que remiten a tiempos en los que no caben distanciamien--tos o ironías. Y eso que faltan menos de diez años para que el escepticismo se cuele en el medio y las formas primigenias del folletín queden sólo aptas para parodias tipo Super Agente 86.


Desde su mismo arranque con Fu jugando al ajedrez, todo mantiene un aire de serial antañón, lo que no es raro siendo uno de sus responsables don William Witney, el más grande director de este tipo de filmes y responsable de joyas como Los tambores de Fu Manchu o Las aventuras del Capitán Marvel. Además, asoman caras conocidas para los fans más curtidos, las de los orientales Keye Luke (hijo de Charlie Chan en la serie del detective de Honolulú) y Víctor Sen Young, habitual tanto en esta última como en la del polizonte japonés Mister Moto, que interpretara San Pedro Lorre.

Glen Gordon compone un buen Doctor Fu Manchú. Aunque lejos de la grandeza de Karloff en La Máscara... o de Henry Brandon en The drums..., el oriental de mentiras conserva sus modales exquisitos y sibilinos, esa risita sádica como aguantada entre los dientes y un hablar mascullado, burlón y amenazador. Nunca aparece sin tener al lado a sus acólitos, la escultural Karamaneh y el enano verdugo Kolb. Este lo interpreta el gran John George, un actor diminuto de torva mirada, cuya larga carrera comenzase de la mano de Tod Browning en Garras humanas.



Festín de iconografías muy queridas, es un verdadero placer contemplar el devenir cotidiano de estos tres personajes en sus locas vidas, ora achicharrando a un infeliz, ora hipnotizando a una dama, acuchillando espaldas, desplazándose entre puertas lacadas, dragones de madera, laboratorios y mazmorras siniestras. Siempre los tres juntos, entregados fanáticamente a su causa desde que se levantan hasta que se acuestan.

Los argumentos son felizmente excéntricos, a pesar de su respeto escrupuloso por las reglas que el género impone. Hay robos de convoyes de oro; un extravagante plan destinado a contagiar a Occidente mediante partidas de melones envenenados; tramas para acabar con Naciones Unidas de un plumazo y desatar una guerra atómica... Veinticinco frenéticos minutos por episodio que alcanzan su cumbre en el titulado The Master Plan of Doctor Fu Manchú.

Nada menos que a Adolfo Hitler en persona tiene escondido el pérfido oriental en el cuarto de al lado. Metidito bajo una sábana, esperando que un cirujano plástico le cambie el rostro y pueda unirse a Fu Manchú para comandar juntos un nuevo amanecer nazi. Menos mal que el doctor Petrie y sir Nayland Smith acuden al quirófano recién abandonado y descubren el siniestro complot, gracias a que el equipo médico se ha dejado sobre la mesa de operaciones un ejemplar de Mein Kampf...

Hitler muta en un hombrecillo de rasgos severos que en cuanto se quita los vendajes se pone a gritar lanzando peroratas nacional-socialistas, antes de ser acribillado en su isla secreta a manos de unos comandos capitaneados por Smith, implacable némesis de Fu Manchú. Genuina ficción pulp hecha con honradez y convicción, lo que no puede decirse de otras que hoy gustan presumir de semejante etiqueta...

lunes 16 de noviembre de 2009

Instantes publicitarios

GRAN ALMANAQUE MANÍACO

No todos los días ocurre: un fanzine que cumple veinte años de publicación y sigue tan fresco, convendrán conmigo en que es cosa excepcional.
El 2000Maníacos, decano del género en Europa y lugar donde nació este Desván desde el que lanzo mis peroratas, ha cumplido dos décadas, dos, de existencia feliz y desprejuiciada. Para conmemorarlo, los muchachos han sacado este número Almanaque, de portada grotesca y faltona, como les gusta, repleto de material del más alto interés.

Como en los números Extras de cualquier publicación que se precie, podrán conocer cómo y quiénes hacen esta su revista, repasar visualmente veinte años de chanza y saber cinéfago, o instruirse una vez más con el repaso en ochenta títulos a la historia del Cine Maníaco, un género que arranca con Segundo de Chomón y llega con buena salud hasta nuestros días.

Ustedes, les guste o no, sólo por estar aquí, ya son algo Maníacos también. Así que hala, escriban a pipoelpayasoborracho@yahoo.es y háganse con este ejemplar. Una inversión para su bolsillo, un almanaque histórico destinado a alcanzar cotizaciones de escándalo en el futuro.
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¡No dirán que el Abuelito no les ha avisado...!

viernes 13 de noviembre de 2009

The Phantom Ship

THE MISTERY OF THE MARY CELESTE
(THE PHANTOM SHIP)
Director: Denison Clift. Con Bela Lugosi, Shirley Grey, Arthur Margetson, Edmund Willard. Gran Bretaña, 1935

Imagino que ustedes, quien más, quien menos, conocen la historia del buque Mary Celeste, aquel que salió del puerto de Nueva York y fue encontrado algo más tarde, sin nadie a bordo y con la comida aún servida en los platos, como si la tripulación se hubiese evaporado. Hasta ahora, yo lo acahacaba a la abducción extraterrestre. Ha tenido que venir este filme para dar con la verdadera clave: la culpa de todo la tuvo Bela Lugosi.

Lo filmó el santo húngaro en Inglaterra, de la mano de la que después sería popular productora Hammer. Tiene la fama este Barco Fantasma de que no es de terror, y no es así: pertenece al género, al menos tanto como la mayoría de los títulos que don Bela grabó para Monogram.

No todos los días tiene uno la oportunidad de degustar un Lugosi inédito. Y menos que cuente con un papel tan a la altura del magno intérprete. Gloriosamente sobreactuado, como siempre, Bela es un marinero triste y desgraciado, prematuramente envejecido, lleno de resentimiento, mutilado, machacado por la vida y fanático religioso. Lee la Biblia y la recita con el mismo tono apocalíptico con que lo hacía en su otro filme inglés, Los misteriosos ojos de Londres (1939), mira siempre de reojo y acumula odio, todo muy en su línea.

Pasiones contenidas, a cargo de un grupo humano reducido -la tripulación del Mary Celeste- entre los que destaca el capitán, indiferente al dolor de sus hombres; su esposa, horrorizada ante el nivel de brutalidad de la vida marina, y un segundo de a bordo sádico y despótico, como está mandado. La presencia de un misterioso asesino desencadena una tragedia anunciada.
Poco a poco el barco se queda vacío, muertos uno a uno sus ocupantes.
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Bela se revela finalmente como el criminal maníaco que presentíamos, un papel muy a su medida. Un whodunit de resabios marineros, con elevado punto de insania. Y modos fríos, casi teatrales, sin asomo de sombras dramáticas o alardes expresionistas, con un lenguaje menos ágil que el habitual en Hollywood. Como nos tiene acostumbrado el cine británico de los treinta, que a mí me encanta...

miércoles 11 de noviembre de 2009

Un diamante de color negro

"DIAMANTE NEGRO"

Hace años que, empecinado como estoy en desasnarles, he tomado sobre mis hombros la tarea de descubrirles la verdadera historia del cómic español, muy diferente de aquella que les han contado.
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Albergo en este sentido grandioso proyecto que pronto será realidad palpable. Mientras tanto, unas gotas aquí, otras allá, les enseño algunas de las cosas que se hicieron durante los cuarenta años de despotismo católico-militar.
El último hito en este sentido es un SUPER MEGA COLOSAL ARTÍCULO sobre los TEBEOS DE MIEDO ESPAÑOLES, elaborado por quien les habla y publicado en el último nº de la revista Mondo Brutto.
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Es un dossier largo como día sin pan, un tamaño excesivo para este Desván. Cómprense la revista, cojones, que la letra no muerde y no tienen más que pedirla pinchando AQUÍ o dirigirse a su librería contracultural habitual. Allí viene todo, TODO lo que usted quería saber sobre el tebeo de terror viejuno e ibérico. No falta detalle.
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Se habla largo y tendido de esta colección de los primeros años cuarenta, Diamante Negro, facturada por el estudio madrileño de esclavos de López Rubio, compuesto por aprendices de dibujantes que trabajaron mucho y cobraron muy poco. Víctor de la Fuente, White, Alfredo Ibarra o Jano, el cartelista de cine, entre otros.
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Mirada apasionada sobre el cine fantástico la que proyecta la serie, cross over imposibles entre Fu Manchú y el Hombre Invisible, Drácula y Jaime el Invencible, o el Cobra, el justiciero enmascarado del serial El misterioso Doctor Satán, luchando contra la bella Fah Lo Sue, maestra de la tenebrosa secta Si-Fan.
Alardes de ingenuidad y devoción folletinesca con que los niños se alimentaron, y muy a gusto, entre pan de maíz, luz de petromax, cine de jornadas y sucedáneos de chocolate.

lunes 9 de noviembre de 2009

Misterios de magia negra / El beso de ultratumba

Los Programas Dobles del Abuelito presentan
ESPECIAL GÓTICO AZTECA

MISTERIOS DE LA MAGIA NEGRA
Director: Miguel María Delgado. Con Nadia Haro Oliva, Carlos Riquelme, Aldo Monti, Angelines Fernández. México, 1958

EL BESO DE ULTRATUMBA
Director: Carlos Toussaint. Con Ana Bertha Lepe, Sergio Jurado, Enrique Lucero. México, 1963.

Sabrán ustedes por viejos, y si no yo se lo corroboro, que la fuerza del prejuicio es muy superior en todos los casos a la de la razón. Adora el ser humano aferrarse a convicciones no demostradas, certidumbres en las que -por tontas que sean- encuentra siempre consuelo. "Cría-te la fama y échate a dormir", que dice el refrán.

Viene esto a cuento de la tremenda injusticia que suele cometerse con el fantástico facturado por México, que muchos de ustedes tachan sistemáticamente de bufo, grotesco y de broma, como si todo fuese igual, y como si la patria de Santo y los luchadores enmascarados no fuese capaz sino de producir cine subdesarrolla-do, del que les da mucha risa cuando lo ven entre sus amigotes. Risa, por lo demás, engreída, irrespetuosa y reveladora ¡ay! de sus propias carencias como cinéfagos.

Pues no, no todo el mad mex es cutrecine apto para la carcajada de los señoritos del primer mundo. Existe una tradición gótica azteca que nada tiene que envidiar a la británica de Hammer, y que continúa y desarrolla los modos gloriosos del ciclo clásico de la Universal en cerca de medio centenar de títulos de genuino miedo. Colosal error y signo de ignorancia es tomarlo a chufla. Y para muestra, el programa doble que echaron ayer en la Noche Temática del Canal Desván.
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Dos perlas en blanco y negro, excelsamente fotografiadas, atmosféricas y opresivas como está mandado. Empezó la sesión con Misterios de la Magia Negra, una historia de brujería dirigida por Miguel María Delgado, solvente profesional responsable de unas cuantas películas de Cantinflas.
Un sabio calvo, con blanca perilla y gafas, experto en cosas extrañas y antiguas, acude a solazarse una noche al teatro y allí cree encontrar en el escenario a una bruja del siglo XV realizando magia en directo. Números de dominio mental que incluyen la crucifixión en vivo de su ayudante, una especie de gnomo grimoso medio alopécico. Sortilegios malignos, desenterramientos y crímenes a distancia se sucederán después.
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Horror de cripta, telaraña y catacumba, muestra canónica del Gótico Azteca que exagera hasta el extremo la iconografía del cine norteamericano de décadas anteriores. Juegos de sombras, ídolos, interiores polvorientos, bruja con lechuza, calaveras, diálogos grandilocuentes y altares sacrificiales, muchachas en peligro, hechizos y muertos vivientes: todo abunda en profusión deliciosa, eficazmente dosificada y muy lejos del ridículo por el que alegremente toman ustedes toda la filmografía mad mex.

De complemento pusieron El beso de ultratumba, un cuento moral de terror psicológico, un poco como Luz que agoniza, de Cukor, llevada al paroxismo y con elementos sobrenaturales.

Aquí, un sinvergüenza engatusa a una niña rica para dar el braguetazo y vivir sin dar golpe. La cosa le sale mal, pues ya contraídas las nupcias, la novia resulta estar arruinada y valer únicamente la cantidad que estipula su seguro de vida.

El canalla lleva a la atribulada moza a vivir en un caserón en ruinas, tratándola a coces y haciéndola trabajar como una esclava. Para mayor abundamiento, le proporciona cada susto de perder el aliento, hasta dejarla medio loca. Ella todo lo acepta con atontada resignación...

La vieja casa de campo hace las veces de castillo en sombras, espacio muy bien manejado que acentúa el carácter gótico de una historia cruel. Veinte minutos finales modélicos de miedo puro y duro, contados con montaje preciso y acertadísimos encuadres, culminan, espectro incluido, esta fábula de antaño, narrada como al amor de la lumbre.

jueves 5 de noviembre de 2009

Las alegres muchachas del Can Can

SPANISH PIN-UPS

Pin Ups del 1958 español, chicas recatadas con la falda por debajo de la rodilla, justo el punto tolerado por los sicarios censores del Tirano. Y aún así, logran respirar sexo, tal es la habilidad de sus artífices.
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CAN CAN la publicó Bruguera, jugando en el límite de lo permitido -muy, pero que muy poco- con la cosa picante y sexy, en un país pacato por decreto.

Sus portadas lucían bellas mozas, vestidas a la última moda. Su sensualidad se adivina más que se percibe, en un juego que tiene mucho de perverso...

Hala, miren que ricamente muerden la sandía, le ofrecen una manzana, pellizcan la castaña, se turban con el arte moderno o contemplan desengañadas la antaño potente manguera. Mujeres de hoy que van en Vespa, tocan la trompeta y toman combinados en bares de moda...
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Amas de casa aparentemente ingenuas, secretarias, estudiantes entregadas al dulce juego de la seducción. Desfilan de la mano de Bosch Penalva, de Carlos Freixas, de Antonio P. Carrillo y José Luis Macías. Creadores de belleza todavía no marchita, con más de cincuenta años a cuestas.

lunes 2 de noviembre de 2009

Tres prodigios olvidados

Las fronteras de la literatura popular son anchas, y van harto más allá de lo que es el genuino pulp americano. Un material este particularmente problemático en la posguerra española, mal visto por la censura, por lo que los editores deben recurrir a explorar otras tierras donde obtener presas que satisfagan una demanda que hoy envidiamos sin paliativos. Buen ejemplo son estos tres títulos fantásticos de la colección de Hispano-Americana La Novela Quincenal, correspondientes al malhadado año de 1941.

El primero, La redoma mágica, es obra ese señor calvo que fuma un puro cuyo retrato figura algo más abajo, F. Anstey. Escritor satírico victoriano, colaborador del Punch, la revista decana del humor británico, en esta novela cuenta y se burla de un joven que tiene la fortuna de convertirse en amo de un Genio de las Mil y Una Noches.
Pese a que el djinn le colma de riquezas, convierte en palacio su modesto apartamento, transforma en burro a su suegro y hasta le fabrica odaliscas a medida, todas loquitas por él, la desgracia acompaña cada una de las acciones del desdichado poseedor de la redoma.
Tres veces fue la historia llevada al cine con su título original, The brass bottle: en 1914, 1923 y 1964, esta vez con Tony Randall, el actor camaleónico que facturase mis queridas Siete caras del Doctor Lao. Yo no he podido ver ninguna de las versiones, si alguno de ustedes lo ha hecho, haga el favor de contarnos su experiencia.

La segunda que les traigo es muestra canónica de ortodoxia pulp. Una acelerada historia de mad doctor, con cadáveres ambulantes, coches que andan solos, siniestros laboratorios y mujeres en peligro.
Sumamente disfrutable, Lugosi o George Zucco no hubiesen desdeñado llevarla a la pantalla. Lástima que a nadie se le ocurrió.
Y el tercero: nada menos que don Arturo Conan Doyle, la más Grande Persona con Bigote de todos los tiempos. Es este Misterio de Cloomber magnífica muestra de su narrar, relato empapado de enigmas inquietantes, aventura de tintes sobrenaturales, maldiciones exóticas y misterios de magia negra. Un Doyle de los grandes, de los que están pidiendo a gritos reedición.
Todas las cubiertas de esta colección, lo mismo que las ilustraciones interiores, son obra de Antonio Cobos, un artista agudo y fino capaz de componer imágenes congeladas de las que desde el kiosco gritan al público. Si quieren ver todas las portadas de esta serie simpar, pinchen aquí y por arte de birlibirloque aparecerán en el Kiosco virtual del señor Don Jorge. Un lugar, no lo duden, de lo más recomendable...

jueves 29 de octubre de 2009

Sweeney Todd, the demon barber of Fleet Street

SWEENEY TODD
Director: George King. Con Tod Slaughter, Stella Rho, John Singer, Eve Lister, Bruce Seton. Gran Bretaña, 1936.

Me han dicho los modernos que Timoteo Burton, el extravagante oficial de Hollywood, ha rodado una película que se llama igual que esta que les traigo hoy a colación. Que sale Juanito Profundo, y que cantan y lanzan gorgoritos por doquier. Con lo poco que me gustan estas cosas, mejor me ciño a esta más antigua, que es la de verdad; porque desconfío, y mucho, de semejantes experimentos.

La leyenda del barbero asesino y el pastelero de carne humana es más vieja que la picor, como ya les expliqué hace tiempo aquí. Existen al menos dos producciones rodadas en los años del cine silente; en todo caso esta de don Tod Slaughter es la versión más canónica de cuantas se han difundido.

Y eso que es británica, y como saben ustedes, los censores ingleses son por entonces los más severos del mundo en proscribir todo cuanto signifique horror. El realizador debe de hacer virguerías, sugiriendo lo que no puede mostrar, y recreando el clima macabro preciso sin poder filmar en detalle ni uno solo de los asesinatos.

Cuenta para ello con la inestimable ayuda de Tod Slaughter, actor teatral aficionado a los espectáculos granguiñolescos, verdadero divo en su género. Don Tod llegó a adquirir fama enorme en estos papeles de malvado, y viene a ser en las Islas Británicas algo parecido a lo que el inmortal Lugosi representa para los americanos: el icono perfecto de lo perverso. Otros títulos del mismo período - Murder in the Red Barn (1935), The face at the window (1939), Crimes at the Dark House (1940), Horror maniacs (1948)- así lo confirman. Ya irán desfilando por este Desván...
Sweeney Todd le valió el estrellato, como no podía ser menos. Gran parte del peso del filme recae en su interpretación. Compone Tod un maníaco elegante y atildado, de los que dan mucha grima; llamicoso en su trato, muy proclive a la risa descompuesta, a la gesticulación y al exceso. Da gloria pura verle afilar con veneración y esmero su querida navaja, con esa alegría suya que no presagia nada bueno.

El enarcar una ceja, la forma en que agarra el instrumento de degollar, sus modales serviles, esa sonrisa esbozada a medias, todo delata en él al tipo de persona de la que mejor mantenerse alejado. Finos diálogos, irónicos y macabros, horror de resabios góticos y teatrales en el que Slaughter se mueve como pez en el agua, historia victoriana contada con elevadas dosis de humor negro, este Sweeney Todd es pieza básica del fantástico de la década, representante de modos no por olvidados, menos dignos de subir a los altares. Mi panteón ya tiene un nuevo santo. Lleva chistera y usa navaja de afeitar. Y se ríe siempre como para adentro...