viernes 16 de mayo de 2008

La verdad sobre Sweeney Todd



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EL AUTÉNTICO BARBERO ASESINO

Ni Timoteo Burton y sus musicales bochornosos, ni el atildado y llamicoso Tod Slaughter en su versión cinematográfica de 1936... Ninguno ha dado con la verdad...
Aquí les presento un pliego de cordel, de aquellos que vendían los ciegos en las plazas o colgados de una pinza en selectas esquinas de las calles decimonónicas. Cuenta nada menos que la historia de Sweeny Todd, el barbero asesino que mataba a sus clientes degollándolos y lanzando sus cadáveres a un sótano cuidadosamente disimulado. Y de su alianza con el comercio de pasteles cárnicos de al lado, encargado de sacar tajada -nunca mejor dicho- de las atrocidades del peluquero...

Según los datos que proporciona esta publicación madrileña sin fechar, estos dos buenos pájaros eran de París, y su criminal alianza fue descubierta en 1415 nada menos. Bernabé Cabard era el rapabarbas, y Pedro Miquelón el curioso pastelero de carne humana. Y la historia, igualita a la que ha seguido contándose varios siglos más tarde...

Vean algunos textos del pliego (de 32 páginas en total), y la ilustración que a modo de portada llevaba. Reflexionen pues sobre las raíces de la ficción, hondas de veras como pueden comprobar.

miércoles 14 de mayo de 2008

Instantes publicitarios

¡¡PRONTO... MUY PRONTO EN ESTE DESVÁN!! ¡¡PERMANEZCAN ATENTOS!!

martes 13 de mayo de 2008

Grandes personas con bigote: Lionel Atwill

THE MAD DOCTOR OF MARKET STREET
Director: Joseph Lewis. Con Lionel Atwill, Una Merkel, Nat Pendleton, Claire Dodd

Sirva esta película, última en que Lionel Atwill ejerció de protagonista, como pretexto para introducir a uno de los señores con bigote más admirados en este Desván, luminaria del fantástico, compañero del doctor Frankenstein, de los Tres Mosqueteros, de Sherlock Holmes, del capitán Blood, de Bela Lugosi, de Karloff y de George Zucco...
Sabio loco y criminal por excelencia en títulos bellos y olvidados: The vampire bat, Man made monster, Doctor X, The Sphinx, Murders at the zoo... Poco a poco y quieran o no les iré dando noticia de todos ellos, componiendo a piezas una semblanza de tan grande y desdichado actor.

Atwill se especializó en papeles de villano, con los que al parecer disfrutaba especialmente, y compuso a través de todos ellos un personaje de nombre y fortuna cambiante pero que el fondo es siempre el mismo renacido incesantemente de sus cenizas.

Es el perfecto caballero inglés, elegante y atildado, de modales impecables, frío y decidido, de astuta maldad, consciente siempre de su superioridad sobre el resto de la especie humana. Por eso suele hacer de gentleman, de médico, de gobernador o abogado, personajes circunspectos que ocultan su locura al mundo. El británico toque de crueldad va como anillo al dedo a sus papeles perturbados, y aporta un encanto inédito hasta entonces en el arquetipo de malvado.

Justo antes del escándalo que daría al traste con su carrera relegándolo a los deliciosos infiernos de las producciones paupérrimas rodó Lionel este filme, una serie B de la Universal mezcla de aventura exótica y película de terror hecha con escaso presupuesto y menores pretensiones.

El caso es que el Doctor Benson tiene que salir por piernas de su domicilio en Market Street, NY, cuando se descubre su afición a despachar seres humanos en su búsqueda del perfecto estado de animación suspendida. La mala suerte hace que el barco en que viajaba hacia Nueva Zelanda naufrague, yendo a parar con un reducido grupo de supervivientes hasta una isla perdida donde los nativos le nombrarán primero Dios de la Vida, se convertirán luego en sus súbditos y acabarán por quemarlo vivo cuando se den cuenta de que no es capaz de resucitar a los muertos como presumía el muy ladino. Mal castigo para su pequeño pecado de soberbia.

Claro que cualquiera se fía de estos salvajes, los mismos con taparrabos de colores que salen en todas las películas hablando un inglés correctísimo y deambulando entre chozas de paja y un jardín que simula la jungla. La verdad, este filme es una nadería, apenas tiene anécdota y todo parece fiarse a la capacidad hipnótica de Atwill y su poder para convertir en atractivo un papel pobre y penoso.

En resumen, un festín sólo apto para fans encallecidos como el que les habla, que tanto agradecen encontrarse con las estéticas viejas y resabiadas y la gozan inmensamente viendo como don Lionel embauca a los indígenas y continúa con sus experimentos en la isla. Plato pobre en ingredientes con fuerte regusto a pulp rutinario y un puntillo rancio.

lunes 12 de mayo de 2008

Dos pares de demonios



...unos muertos, otros vivos. Continúa el desfile inquietante.
Los unos testimonian su paso por este mundo. Vean los cadáveres de Chauchú y su novia, colmilludos, con cuernos y pudibundos taparrabos. Son los últimos representantes de la tribu de los Ju-jús u Hombres Demonios, habitantes antiguos de Haití, exhibidas sus envolturas terrenales a la curiosidad del público según atestigua este estremecedor documento gráfico de 1949.

Los otros, la existencia de un nuevo círculo dantesco en el que el condenado es sometido a eternas sevicias bajo el látigo cruel de la pareja infernal Diomny y Kito, indudablemente dos temibles y poderosos gerifaltes del Hades.

Tiemblen, mortales, Chauchú acecha.
(Diomny y Kito están tomados de una web maravillosa que se llama http://www.lpcoverlover.com/ ... la mejor selección de portadas de vinilo del ciberespacio!!)

sábado 10 de mayo de 2008

Frankenstein fue bolsilibro

Cual si de piezas de Marcial Lafuente Estefanía se tratase, las novelitas de Frankenstein que el americano Don Glut escribiese hacia 1967 comenzaron a editarse por estos pagos en 1971 de la mano de Luis Gasca y su editorial Buru Lan.

Glut, frankeinsteinófilo de pro, ejemplar monster fan, enamorado de las mitologías fílmicas añejas, guionista de tebeos, realizador de cortos devotos añorantes del serial y autor de una colosal monografía sobre el monstruo, concibió una saga que llevaba a la criatura a enfrentarse con gorilas, vampiros, momias, el doctor Jekyll y hasta a visitar el Mundo Perdido, todo con el propósito de ahondar en la senda emprendida por los últimos títulos de la Universal.

Mas estamos en los sesenta, el escritor tiene apenas veinticinco años y quiere vivir bajo el signo de su tiempo. Así que no se le ocurre mejor cosa que transformar al monstruo en... ¡agente secreto!

Como James Bond pero en feo, el Frankenstein de bolsilibro ponía su maltrecha anatomía al servicio del bien para combatir a la organización O.G.R.E., de sospechoso parecido con el KAOS del Superagente 86. Gozosa literatura desvergonzada de la que en España sólo llegaron a aparecer dos títulos.

Esteban Maroto, que tantas pasiones desataba en la década de los excesos estéticos, fue su portadista. Así que de propina les dejo también la cubierta que realizase para la edición de 1974 de El fantasma de la Ópera, el desmadrado folletín de Gastón Leroux. Para que digan que el Abuelito no es moderno!!

Night monster

NIGHT MONSTER

Director: Ford L. Beebe. Con Ralph Morgan, Bela Lugosi, Leif Erickson, Lionel Atwill. USA, 1942.

Lo que se presenta aparentemente como una producción más de asesinatos en mansión misteriosa, esa variante tan de moda entre las series B de los treinta y cuarenta, va convirtiéndose ante el pasmo del espectador en el más extravagante de cuantos whodunit hayan podido llevarse a cabo. Fortuna inenarrable.

Canónicamente aparecen todos los lugares comunes del subgénero, bien colocados en su sitio para mayor eficacia: casa laberíntica, mobiliario decimonónico y pesado, personajes estrafalarios, muchacha medio loca, mayordomo altivo y siniestro, neblinas a manta, ama de llaves posesiva, chófer lúbrico y pendenciero, pareja enamorada, crímenes y hasta un incendio final estilo Rebeca (1940).

Ford L. Beebe, veterano realizador de seriales, dirige lo que anuncian como una película de Bela Lugosi y Lionel Atwill, cuando ambas luminarias no tiene sino papeles secundarios, uno mayordomo y otro cirujano engreído, excelentes pero desaprovechados por completo.
Ralph Morgan, que hace de paralítico mutilado, se los come a los dos con una interpretación grandiosa. Y es que el señor Morgan es talento a reivindicar, secundario de lujo y estrella del fantástico pobretón: fabricante de robots en The monster and the ape (1945), vampiro chupasangre en Condemned to live (1935) o monstruo acromegálico en The monster maker (1944).
Ea, señores, den por hecha una realización sin alardes, funcional y beneficiada por contar con los maravillosos técnicos y escenarios de la Universal, y vean el argumento que en esta ocasión condensa por sí solo la esencia de la película, entre lo codificado y lo gloriosamente bizarro.

Sin piernas, sin brazo izquierdo y parapléjico, el millonario Ralph Morgan rabia impotente en su esplendorosa mansión contra los médicos que le intervinieron, y a quienes ha invitado a pasar el fin de semana con él. Lo que no saben estos doctores es que el potentado ha aprendido las artes yogi-mágicas de su huésped Ardeth Singh, un indio con turbante capaz de materializar un esqueleto desde su tumba en Sicilia hasta el mismo salón de su casa, y merced al mismo método, se hace crecer por las noches unas piernas ectoplásmicas de hombre lobo (?) y venga a pasear por sendas neblinosas y a estrangular a cuanta persona crea que algún día le hizo daño.

Extraño, eh? Y sin embargo el filme es más atmósfera que otra cosa, lleno de diálogos, de sombras y de oscuras amenazas, inolvidable para cuantas personas de buen gusto amen esta estética brumosa y alegremente desquiciada.

jueves 8 de mayo de 2008

Heroínas del sufrir

De la serie Las glorias del folletín, hoy presentamos...

HEROÍNAS DEL SUFRIR - 1ª Entrega

A poco que conozcan ustedes el mundo este de la cultura popular impresa, se habrán percatado de que si en los relatos de aventuras el héroe ha de abrirse paso hacia el triunfo haciendo gala y uso de su fuerza, la mujer alcanza la redención a base de demostrar su capacidad de sufrimiento. Así estamos desde los griegos por lo menos.

Nunca se expresó con tanta claridad esta verdad como en los folletines. Vean sino esta galería de imágenes que les traigo directamente desde los años veinte y treinta del eterno siglo XX, que sirven para inaugurar una nueva sección de este caótico Desván. Heroínas del sufrir es su redundante título.
Poco a poco les iré suministrando imágenes de la triste existencia de tantas protagonistas de papel, conmovedoras hasta la lágrima, que llorar las penas ajenas siempre ha sido placer inefable.

Hoy traigo Mujer... eterna víctima!, de la editorial catalana Garrofé, con esa desdichada que se queda con el fruto de su pecado mientras el causante de su desgracia se refocila en brazos de otra;
las penalidades de la escolar Margari, que queda cieguecita en esta colección de tebeos ilustrada por Jaime Juez para Toray en 1948;
¡Abandonada... en su noche de bodas!, del especialista francés Marcel Priollet, con tremebunda escena de cementerio;
un ejemplar del folletín social Las aves de rapiña, con el grimoso Don Trinidad pugnando por acercar sus labios al rostro de la joven Jesusa;
una más de Priollet, también publicada hacia 1930 por Garrofé, con acosador lúbrico y amostachado, Vendida... en la flor de su juventud;
y por fin la portada y contraportada de Mari-Cruz (con un subtitulado censurado por franja de tinta negra que rezaba "La golfilla de la calle"), huérfana explotada por buhoneros borrachos e inmisericordes a despecho de su noble origen, tal como cuenta Don Fernando Alburquerque en esta novela por entregas de la madrileña editorial Castro, probablemente aparecida en la inmediata posguerra.
Piquen encima y verán arte del bueno, nietucos. Mañana más.

martes 6 de mayo de 2008

Seven footprints to Satan

SEVEN FOOTPRINTS TO SATAN

Director: Benjamin Christensen. Con Thelma Todd, Creighton Hale, Sheldon Lewis, Angelo Rossitto. USA, 1929.

Uno de los títulos que el danés Christensen hizo en Hollywood, cuando tras ver la hipnótica Haxan (1922) un avispado ejecutivo de la Meca del Cine se lo llevase para allá inmediatamente.

Formidable parodia del cine de casas encantadas, ya frecuentado por el realizador (me lo miran Vdes. en IMDB, que yo no tengo tiempo de explicárselo) y que a partir del éxito de El legado tenebroso (1927, la obra magna de otro emigrante europeo de lujo, don Pablo Leni) inundó las pantallas con cientos de misteriosas mansiones, repletas de criminales ocultos y extravagantes huéspedes. El pretexto es aquí la candidez de un pipiolo millonario, deseoso de partir a África en busca de una ciudad perdida, a quien para meter algo de sensatez en la cabeza su tío embarca en una aventura artificial y macabra que tiene por marco la casa de un supuesto señor Satán. Hasta allí será conducido junto a su novia una noche de tormenta y vivirá experiencias de pesadilla que le harán valorar la paz -y el dinerito- de los que dispone en el hogar familiar. Todo basado en una novela de Abraham Merrit, el mismo de Arde, bruja, arde.
El esquema habitual se lleva al paroxismo con un humor negro y surreal que funciona por acumulación, y que acaba por ahuyentar la escasa lógica que ya de por sí suelen tener este tipo de relatos.
Desde que cruzan el umbral de la casa, los dos jóvenes tropiezan con TODOS los personajes comunes del subgénero, que en desfile atropellado y prodigioso no paran de irrumpir en escena: enanos con barbas gritando avisos apocalípticos, pérfidos orientales, un chiflado esquelético que oficia de mayordomo, chicas encadenadas, pistoleros, un cojo deforme y gigantesco, hombres enjaulados, un auténtico gorila, un ama de llaves estilo Señora Danvers y hasta un magnífico Hombre Simio vestido de chaqué. El climax se alcanza con la aparición de Satán en su trono presidiendo un baile de encapuchados con faldones y damas enmascaradas. El no va más.
Fresca, lozana e hilarante, una extravagancia capaz de satisfacer los paladares más selectos. No sé qué suerte correrá el señor Christensen en Hollywood, pero mucho me temo que haciendo un cine tan descreído y personal no acabe de encontrar su lugar en la industria. ¡El destino del genio, qué quiere usted!

viernes 2 de mayo de 2008

Muñecos infernales


LA BRUJA QUE AMÓ TOD BROWNING

Rescatada de las mismísimas llamas del infierno en el que ardía la Bruja, aquí les traigo la novela en la que se inspiró San Tod Browning para rodar sus Muñecos infernales en 1936.

Abraham Merrit, prolífico pulpero norteamericano, fue el escritor. Es una historia de brujería, con una malvada hechicera camuflada de amable viejecita que fabrica en serie muñecos zombies asesinos gracias a las artes del vudú. Todo mezclado con una trama de gangsters que en el cine no aparece para nada, ni falta que hace.

Esta edición es de la Biblioteca Oro de Molino, de abril de 1935, antes de que se rodase la obra inmortal. Las ilustraciones, no muy perfectas, son de Armengol Terres, y captan todo el espíritu antañón y desquiciado del fantástico, que tanto agradecemos los fans desde nuestro mundo pautado y uterino.

jueves 1 de mayo de 2008

The return of Doctor X

THE RETURN OF DOCTOR X

Director. Vincent Sherman. Con Humphrey Bogart, Wayne Morris, John Litel, Rosemary Lane. USA, 1939

Verán, en esta película no regresa ningún Doctor X que tuviese que ver con la anterior y exitosa producción de Michael Curtiz. Ni hay un sólo personaje en común, ni se alude a la trama de la supuesta primera parte. Embuste que le ha valido demasiado a menudo el menosprecio de los plumillas cinematográficos sin merecerlo en absoluto, porque se trata de un filme la mar de disfrutable y de bien hecho.

Lo que ocurre con esta genuina serie B es que a pesar de estar hecha en la década de los treinta no pertenece ya a la (maravillosa) estética de las sombras del cine de miedo de su tiempo, porque tanto por el desenfadado manejo de esterotipos y lugares comunes como por una realización menos atmosférica y más al servicio de la acción, recuerda -y se anticipa- a los caminos que seguirá el fantástico en los años cincuenta. Que se parece más a The leech woman (1960) o The Woman Eater (1959) que al mentado Doctor X de Lionel Atwill, vamos.

Y eso que la historia va de sangre sintética, la que necesita un Bogart resucitado para seguir viviendo su existencia marmórea y alucinada. Todo por culpa del Doctor Flegg, un hematólogo loco, con monóculo y perilla demoníaca, que le volvió a la vida tras su paso por la silla eléctrica. Vampiro de transfusión, casi tecnológico, capaz de saltarse a la torera los tabúes que afligen a sus congéneres, Bogart, al que el estudio relegó a esta producción en castigo a su indisciplina (¡sandios!) compone alguna escena inolvidable, como su primera aparición en el laboratorio acaricando amenazador un conejito blanco.

Ay, cómo me gustan estos detalles. Véanla sin prejuicios, demonios, y verán qué bien se lo pasan.

lunes 28 de abril de 2008

Nostalgias del Capital


LOS HÉROES DE NUESTRO TIEMPO

Hartos de cow-boys, de piratas, de enmascarados y de exploradores, los escritores de Gato Negro (como se llamaba Bruguera antes de la Guerra) han decidido ofrecernos este verdadero muestrario de los Héroes de Nuestro Tiempo.

Una colección de folletines de los treinta dedicada a glosar las virtudes y proezas del Capital y sus más significados paladines. Ahí los tienen, extraños y como congelados, otorgándonos sus lecciones bajo el tentador título interrogativo ¿Quiere V. ser millonario? Banqueros, traficantes de armas, capitostes del petróleo y otras gentes de Orden señalando la meta de nuestras vidas.

Con ellos, sus iconos: sacos de dinero, libros de contabilidad, fábricas e industrias, ejecutivos frente al télex. Hasta un cañón bien lustroso con su munición, como resumiendo a todos los demás en poderosa metáfora.

(Autores desconocidos. Publicados en 1934 por Gato Negro. Estas son todas las portadas de la colección).

domingo 27 de abril de 2008

Village of the giants

VILLAGE OF THE GIANTS
Director: Bert I. Gordon. Con Tommy Kirk, Beau Bridges, Charla Doherty, Toni Basil y los Beau Brummels. USA, 1965


¡Arrea, que me enterado que estamos en 1965, y que Berto Gordon, nada menos,
se ha hecho todo un psicodélico!
Cómo no creer tales rumores después de ver esta incursión en el gigantismo -ya sabemos que la alteración de los tamaños es la especialidad del señor Gordon-, una historia de ye-yés descerebrados que nada más que piensan en bailar rock n´roll y ritmos modernos de ahora haciendo el tonto todo el tiempo, y que encima osa tomar el nombre de H. G. Wells en vano!

Menudo artefacto pop. Teenagers gigantes que se rebelan contra los adultos en una pequeña ciudad del Medio Oeste, y se dedican a chinchar al personal, pasarse de chulos con el sheriff y sobre todo a danzar en las calles asustando al pueblo entero. Y todo como consecuencia de los experimentos que un niño sabio con gafas de pasta realiza en el garage de sus padres.

La verdad es que la historia no puede ser más tontorrona, lo que no queda mal dadas las intenciones intrascendentes de la peliculita. Claro que divertirá sólo a la gente joven, que a mí me parece más falta de respeto a las canas que cualquier otra cosa.

Pero en fin, escenas como la de los dos patos gigantes irrumpiendo en la pista de la boite para bailar popi ritmos, la de una mujer que pretende matar una colosal araña echándole DDT con un primitivo spray, o la de un pueblerino ávidamente agarrado al escote de una de las gigantas, son cosas dignas de verse. Suficiente para que toque una vez más alabar el desparpajo y la falta de vergüenza de Berto Gordon, incombustible hasta el fin con sus entrañables trucos de baratillo.