2008-05-10

Night monster

NIGHT MONSTER
Director: Ford L. Beebe. Con Ralph Morgan, Bela Lugosi, Leif Erickson, Lionel Atwill. USA, 1942.

Lo que se presenta aparentemente como una producción más de asesinatos en mansión misteriosa, esa variante tan de moda entre las series B de los treinta y cuarenta, va convirtiéndose ante el pasmo del espectador en el más extravagante de cuantos whodunit hayan podido llevarse a cabo. Fortuna inenarrable.

Canónicamente aparecen todos los lugares comunes del subgénero, bien colocados en su sitio para mayor eficacia: casa laberíntica, mobiliario decimonónico y pesado, personajes estrafalarios, muchacha medio loca, mayordomo altivo y siniestro, neblinas a manta, ama de llaves posesiva, chófer lúbrico y pendenciero, pareja enamorada, crímenes y hasta un incendio final estilo Rebeca (1940).

Ford L. Beebe, veterano realizador de seriales, dirige lo que anuncian como una película de Bela Lugosi y Lionel Atwill, cuando ambas luminarias no tiene sino papeles secundarios, uno mayordomo y otro cirujano engreído, excelentes pero desaprovechados por completo.
Ralph Morgan, que hace de paralítico mutilado, se los come a los dos con una interpretación grandiosa. Y es que el señor Morgan es talento a reivindicar, secundario de lujo y estrella del fantástico pobretón: fabricante de robots en The monster and the ape (1945), vampiro chupasangre en Condemned to live (1935) o monstruo acromegálico en The monster maker (1944).
Ea, señores, den por hecha una realización sin alardes, funcional y beneficiada por contar con los maravillosos técnicos y escenarios de la Universal, y vean el argumento que en esta ocasión condensa por sí solo la esencia de la película, entre lo codificado y lo gloriosamente bizarro.

Sin piernas, sin brazo izquierdo y parapléjico, el millonario Ralph Morgan rabia impotente en su esplendorosa mansión contra los médicos que le intervinieron, y a quienes ha invitado a pasar el fin de semana con él. Lo que no saben estos doctores es que el potentado ha aprendido las artes yogi-mágicas de su huésped Ardeth Singh, un indio con turbante capaz de materializar un esqueleto desde su tumba en Sicilia hasta el mismo salón de su casa, y merced al mismo método, se hace crecer por las noches unas piernas ectoplásmicas de hombre lobo (?) y venga a pasear por sendas neblinosas y a estrangular a cuanta persona crea que algún día le hizo daño.

Extraño, eh? Y sin embargo el filme es más atmósfera que otra cosa, lleno de diálogos, de sombras y de oscuras amenazas, inolvidable para cuantas personas de buen gusto amen esta estética brumosa y alegremente desquiciada.