2008-03-03

Harry Dickson

LOS ORÍGENES DE HARRY DICKSON, o
de la escritura plástica

Los más avispados entre ustedes conocerán ya, quiero imaginar, a Harry Dickson, el detective de lo sobrenatural que inventó el grandísimo escritor de pulps Jean-Marie Raymond de Kremer, alias Jean Ray, uno de los más exquisitos productos de ese país tan raro que se llama Bélgica. Por si acaso como sospecho abunda la ignorancia, a lo mejor un día que esté de humor les doy la lección correspondiente. Ya veremos cuándo.


Vamos a poner un poco de orden en la historia de la génesis de este colosal aventurero, que es buen ejemplo para enseñarles acerca de los mecanismos creativos de la novela llamada popular al menos en sus momentos más inspirados, cuando todo estaba por explotar y el tópico de hoy se antojaba constante novedad.

Un editor alemán, listo y desprovisto de vergüenza, decide comenzar a publicar en 1906 una colección de folletines de gran formato protagonizados por Sherlock Holmes en aventuras apócrifas y disparatadas en las que se enfrenta a fantasmas, gorilas parlantes y hasta al mismo Jack el Destripador. El caso es que don Arturo Conan Doyle, el padre de Sherlock, agarra un justificado berrinche cuando se entera y como era previsible denuncia el robo de su personaje. La explotation había nacido en la cultura de masas. Loado sea el momento primigenio.


Los tribunales, claro está, dan la razón al escritor inglés y obligan al teutón aprovechado a cambiar el nombre de sus fascículos, que pasan a llamarse Memorias íntimas del Rey de los Detectives y como tales son publicadas en media Europa entre 1906 y 1911 en doscientos treinta folletines, gloria inmarcesible del género y cuna de bizarrías y excesos.


Mucho más tarde, en 1929, un editor belga adquiere los derechos para reeditar las andanzas apócrifas de Holmes, y encarga a Jean Ray que haga las traducciones. Mas el genio, siempre inquieto, desobedece; es más fácil y divertido crear nuevos textos a partir de las ilustraciones que el empresario le proporciona, y que habían pertenecido a la serie Memorias del Rey de los detectives. Ha nacido Harry Dickson. ¿Que sale en portada un esqueleto asustando a una doncella? Pues se busca un argumento en que aparezca espectro semejante y en paz. ¿Que figura un monstruo semi humano revolcándose por el suelo? Pues se inventa un doctor loco creador de hombres simios y a otra cosa. Pura creación instantánea, instintiva y surrealista que conecta de inmediato con los lectores, que entonces, mira por dónde, aún había muchos y al parecer más talentudos que ahora. El desbarre literario surgido de la imagen, memorable método que fructifica en doscientos sesenta y ocho episodios inmortales.




Vean la prueba gráfica de cuanto les digo. Míos son los fascículos en español, que los compraba yo cuando salían allá por 1919, y los otros corresponden a la edición original de Harry Dickson de diez años más tarde, sacados de un libro belga que me trajo un nieto mío de por allí. Y como muestra final del horrendo gusto de los tiempos catastróficos estos de ahora, contemplen para su oprobio la portada de la serie que han sacado hace poco los de ediciones Júcar por estos pagos (1972), compárenla con la original belga e imaginen la maravilla que la colección podría haber sido si se hubiesen conservado las imágenes auténticas. ¡¡Criminales!! ¡¡Sacrílegos!! ¡¡Aborrecidos!! ¡¡Hacerle esto a Jean Ray!! ¡¡Ya no queda respeto con estos jovenzuelos!! ¡¡Ya os daré yo a todos, malospelos!!
















9 comentarios:

ID dijo...

Grande, Ray, grande. Servidor sólo ha tenido oportunidad de leerlo en Júcar y, antologado, en Ediciones Aura, por lo que ahora he echado en falta un mayor tamaño para las evocadoras imágenes con que aquí nos solaza.

Llegué recomendado por Absence y quiero decirle que me gusta este lugar. ¡Que dure!

El profesor Gafapasta dijo...

Gran lectura de mi infancia el Harry Dickson de Ray. Estoy releyendo la serie y llenando huecos. En ediciones Júcar, por supuesto. Sus horribles portadas me llenan de nostalgia.

Un saludote.

mister amnésia dijo...

Pues resulta que las novelas originales (los textos correspondientes con las portadas en las que Jean Ray se inspiraba) se pueden leer en la colección La Biblioteca del Laberinto.Y reproducen las ilustraciones interiores. Pues sí.
Se publicaron en españa en 1914 más o menos.

El Abuelito dijo...

¿La biblioteca del laberinto? ¿Eso qué es? Informe vd., Mr. Amnesia.

C. Rancio dijo...

Son una gente que está sacando cosas que serán de su interés, abuelo:

http://tienda.cyberdark.net/la-biblioteca-del-laberinto-g152.html

mister amnésia dijo...

Pues eso. Van por el tomo II. Cuatro historias por tomo de lectura primaveral.

Anónimo dijo...

Pues como antes no he podido contactar no sé por qué demonios, vuelvo a escribirle para decirle que si me admitiría como nieta y así aprender de usted

El Abuelito dijo...

Estimada nietecita, la tomaré como pupila con sumo gusto. Venga cuando quiera por este desván a tomar unas infusiones de hierbas del campo.

El Abuelito dijo...

Señor Id, he procurado, dentro de mis peleas con este aparato infernal, ampliar hasta donde he podido el tamaño de las portadas. La verdad, no sé hacerlo mejor. Ya quisiera yo, ya. Inconvenientes de tratar con un anciano algo gagá.