2011-09-13

Onírico Nick Carter

UN EJERCICIO DE SURREALISMO Dicen que los surrealistas, con los señores Breton y Apolllinaire a la cabeza, eran devotos del contemporáneo folletín. Aserto que no ha de extrañar a nadie que frecuente a Harry Dickson, El Hombre de las Dos Cabezas, Mack Wan, Los vampiros del aire o el seminal Zigomar. Su norma ordena que sólo lo extraordinario merece ser narrado, lo que deviene muchas veces en feliz tour de force, capaz en su frenesí de generar imágenes de innegable poder fascinador.


Valgan como muestra estas ilustraciones interiores de uno de los títulos más populares, Últimos episodios de Nick Carter, traducción de los originales norteamericanos publicados en España hacia 1920.

Pocas veces asistirán a un desfile de prodigios tan notable. Demonios, hombres en llamas, barbudos gigantescos, señores vestidos de pollo. Imágenes absurdas y fantásticas que dinamitan en su fascinación por lo extravagante el equilibrado buen gusto burgués del momento. Y hasta el de ahora, si me apuran. Evocaciones de lo Profundo, del mundo onírico que tanto gustaba, ya digo, a los surrealistas; estampas en las que la realidad salta por los aires ante la irrupción de lo irracional. Su trazo tosco y primitivo le va como anillo al dedo para acentuar aún más la sensación de extrañeza. ¿Qué historias alumbrarán estos dibujos? Intenten imaginarlas, a ver si son capaces de explicar semejante despliegue de imaginación perturbada...

14 comentarios:

Irma Vep dijo...

Por cierto que el tal Carter era tambien un favorito de Jean Paul Sartre, quien lo leía con fruición en su juventud y con insana nostalgia años más tarde

El Abuelito dijo...

...No es de extrañar, pues sabido es que el folletín es de los mejores remedios que hay contra las murrias existenciales...

Anónimo dijo...

Fantástico post. Ahí está el realismo fantástico cuarenta años antes que en la narrativa sudamericana. Gracias.

El Abuelito dijo...

Gracias, señor Anónimo. Menos mal que hay gente capaz de ver esas cosas...

Luis Miguez dijo...

Huy, Abuelito, para el "buen" gusto burgués de ahora, estas imágenes son directamente inimaginables. Y para el malo, también...

C. Rancio dijo...

Abuelo, usted lo sabrá: ¿no hay películas checas sobre Nick Carter?

El Abuelito dijo...

Sí, hay una incluso estrenada en España. Aquí se tituló "Nick Carter, aquel loco, loco detective". Es comedia un pelín chiripitiflaútica, que desde luego renuncia a captar el espíritu del folletín original, pese a la aparición de inventos raros, una planta carnívora y otros elementos más nada desdeñables...
Los die hard fans como yo, desde luego, no le tenemos un gran aprecio, pero como curiosidad se puede ver... No frecuerdo si hablaron de ella en Circo Meliés; a lo mejor hasta la tengo grabada y no me acuerdo tampoco... Qué cabeza, dios mío qué cabeza...

Lazoworks dijo...

Tengo algunas novelillas protagonizadas por Nick Carter. Aunque en este caso están escritas por Guillermo López Hipkiss y están bastante alejadas del fantástico. Son de la serie Popular Molino y son de los años 30. Mire que estas novelas me pirran, pero debo reconocer que estas ilustraciones que ha posteado me llaman poderosamente la atención.
Saludos abuelito!

Anónimo dijo...

¡Qué imágenes! ¿No recuerdan a los collages de Max Ernst... y a los su discípulo Chumy Chumez?

El Abuelito dijo...

Es cierto... La conexión con Max Ernst acentúa el nexo con lo surreal... ¿Quién podría, por otra parte, olvidar aquel maravilloso libro de Chumy, "Una biografía?". Cualquiera de estas imágenes podría, en efecto, pertenecer a él...

Fernando R. Genovés dijo...

Quien todavía dude sobre si situar el tebeo, el comic o el folletín entre las bellas artes, debería no perderse este post, Abuelito.

En general, la ilustración abre un amplio campo al mundo onírico y surrealista. Piénsese, por ejemplo, y entre otros, en Topor. Pero, componer historias gráficas desde esa perspectiva e inspiración resulta verdaderamente admirable.

Salucines

El Abuelito dijo...

Especialmente, don Fernando, como al revés de lo que sucede con Topor -en el que siempre existe una intención expresa- aquí el dibujante no ha tratado sino de representar de forma veraz y realista ls escenas que en cada folletín se van sucediendo... Claro que si su ojo es inocente el nuestro no, siendo mucho más pródigo en otorgar significados...

angeluco10 dijo...

No digo nada nuevo pero me han entusiasmado estos dibujos.

Sergio dijo...

Verdaderamente surrealista, gracias por descubrírmelo.