Mostrando las entradas para la consulta heroínas del sufrir ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta heroínas del sufrir ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

2008-05-08

Heroínas del sufrir

De la serie Las glorias del folletín, hoy presentamos...
HEROÍNAS DEL SUFRIR - 1ª Entrega

A poco que conozcan ustedes el mundo este de la cultura popular impresa, se habrán percatado de que si en los relatos de aventuras el héroe ha de abrirse paso hacia el triunfo haciendo gala y uso de su fuerza, la mujer alcanza la redención a base de demostrar su capacidad de sufrimiento. Así estamos desde los griegos por lo menos.

Nunca se expresó con tanta claridad esta verdad como en los folletines. Vean sino esta galería de imágenes que les traigo directamente desde los años veinte y treinta del eterno siglo XX, que sirven para inaugurar una nueva sección de este caótico Desván. Heroínas del sufrir es su redundante título.
Poco a poco les iré suministrando imágenes de la triste existencia de tantas protagonistas de papel, conmovedoras hasta la lágrima, que llorar las penas ajenas siempre ha sido placer inefable.

Hoy traigo Mujer... eterna víctima!, de la editorial catalana Garrofé, con esa desdichada que se queda con el fruto de su pecado mientras el causante de su desgracia se refocila en brazos de otra;
las penalidades de la escolar Margari, que queda cieguecita en esta colección de tebeos ilustrada por Jaime Juez para Toray en 1948;
¡Abandonada... en su noche de bodas!, del especialista francés Marcel Priollet, con tremebunda escena de cementerio;
un ejemplar del folletín social Las aves de rapiña, con el grimoso Don Trinidad pugnando por acercar sus labios al rostro de la joven Jesusa;
una más de Priollet, también publicada hacia 1930 por Garrofé, con acosador lúbrico y amostachado, Vendida... en la flor de su juventud;
y por fin la portada y contraportada de Mari-Cruz (con un subtitulado censurado por franja de tinta negra que rezaba "La golfilla de la calle"), huérfana explotada por buhoneros borrachos e inmisericordes a despecho de su noble origen, tal como cuenta Don Fernando Alburquerque en esta novela por entregas de la madrileña editorial Castro, probablemente aparecida en la inmediata posguerra.
Piquen encima y verán arte del bueno, nietucos. Mañana más.

2010-10-10

Heroínas del sufrir - 2ª entrega

Humillación, explotación, soledad

Descenso hacia los abismos de la miseria
Burla, engaño, mentira, la inocencia escarnecida

Arrojados a las tinieblas de la calle


La lubricidad nunca satisfecha del poderoso

Pérdida, abandono, desvalimiento

Hoy como ayer...

De rodillas, descalza, expiando faltas ajenas


El hombre como bestia lujuriosa

Otra noche de bodas por los suelos...

Tras el espejismo de felicidad futura, la cruel realidad presente...
---------------------------
HORROR A LA VUELTA DE LA ESQUINA

Sabrán que nuestro virtuoso nieto don Sap ha emprendido desde su blogo La vida con esta gente la ambiciosa y noble tarea de redactar un folletín como los de antes, destinados a conmover almas tan encallecidas como las suyas. Su bello título es el de "Merceditas, la hija del indiano".

Aquí traigo yo algunas imágenes procedentes de novelas por entregas de la editorial Castro, aparecidas hacia 1925-27. Pertenecen todas ellas al denostado género lacrimógeno, aquel melodrama desafdorado en que las escenas sensacionales se suceden sin tregua, donde toda calamidad aguarda inexorable a la joven protagonista de turno.

Ya les dije hace tiempo AQUÍ, en la primera de las entradas que el Desván ha dedicado a esta narrativa, que si el héroe cuenta con su fuerza para superar los obstáculos del destino, la mujer opone a éstos su capacidad de sufrimiento. Eso mandan las reglas del romance tradicional.

Relatos estos de un horror por cercano harto más temible que el encarnado por los monstruos y fumanchuses de turno. Cuentos de miedo de hoy, no se dejen engañar por su aspecto, que conciben la vida como un catálogo de tormentos del que no se puede escapar. Caída, abandono, soledad, desvalimiento, el débil aplastado por el fuerte, tal es el destino de los excluidos, cualquiera de nosotros a quien la suerte dé la espalda. Verse inmersos en la sociedad moderna, nada menos, donde existe la certeza de encontrar en el Otro a una bestia depredadora y terrible, siempre dispuesta a despedazarnos...

(Imágenes, en su mayoría, obra del dibujante Alas Pumariño, salvo la primera, de Pérez Durías...)