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2008-01-25

THE ALLIGATOR PEOPLE

THE ALLIGATOR PEOPLE

Dir: Roy del Ruth.
Int: Beverly Garland, Bruce Bennet, Lon Chaney Jr., George McReady, Richard Crane.
20th Century Fox. B/N. USA. 1959.


Pero qué envidia le tengo. ¡Quién fuese como él! ¡Qué paradigma de actores, qué espejo en que mirarse, jovenzuelos! La serie B se hizo carne y su nombre fue Lon Chaney Jr. Dicen los bienpensantes que su registro era limitado ¿Cómo? ¿Interpretar a Drácula, el Hombre Lobo, Frankenstein, la Momia o el Maestro Satánico es acaso poca cosa? Vale, también hizo a menudo de vaquero malo, de policía rudo y hasta de indio con plumas. Con un físico semejante a ver qué querían. Animalidad que traspira el hombre. Conoció los seriales, las profundidades abisales de las parodias mejicanas, los años de gloria de la Universal y las monster-movies de los 50´s. ¿A que se cambiarían por él? Hombre, uno ya sabe que la decadencia fue larga y penosa, desgracias que pasan, y que tuvo sus más y sus menos con el tema del chufle... pero qué quieren ustedes… ¡Así es la cosa esta de la vida.!
Acabo de encontrármelo en los pantanos de Lousiana. Un caimán de los que por allí abundan se le ha merendado la mano izquierda, así que no tiene más remedio que usar un garfio. Lo ví algo borrachuzo, hecho un Adán sudado y grasiento, siempre de malas pulgas, disparando su revólver y escupiendo blasfemias. Andaba metido en una jarana de sabios locos, mutantes y cocodrilos que no quiera usted saber, ayudando en una clínica llena de pacientes enmascarados. Hombres que entre sueros y rayos los transforman en reptiles o algo así. Lo explican todo en una película: The alligator people. Son asuntos de un mad-doctor que pretende curar gente con glándulas caimanescas, pero en esto del fantástico ya se sabe, se te va un pelín la mano y te sale cada desvarío... El caso es que a pesar de semejante argumento el director Roy del Ruth se las arregla para construir una película casi perfecta, más de creación de atmósfera que otra cosa, lejos del ridículo, más próxima a La mosca (1958) que a The mole people (1956), por citar dos de la misma cosecha. Una historia demencial desarrollada como un cuento gótico en el Bayou, pródigo en escenas surrealistas excelsamente iluminadas. Un tono comedido y pausado, con ejemplar gradación de la intriga, que se quiebra con la aparición final de un monstruo de risa hecho de retales de bolso. Por su culpa, los puretas no le han concedido el lugar que merece entre los clásicos del fantástico ¡Ignorantes descerebrados que desconocen que un ser raro de a peseta no puede sino ennoblecer cualquier realización! ¡Contertulios de Garci, sean anatema!

2009-03-17

El primer Western-Horror

CURSE OF THE UNDEAD
Director: Edward Dein. Con Michael Pate, Kathleen Crowley, Eric Fleming, John Hoyt. USA, 1959

Se habla y no se para -y se hace bien- de las producciones de miedo de la Universal de los treinta, indiscutible cumbre estética del siglo; un poco menos y como con vergüenza de los pastiches y otros frutos de la productora en los cuarenta; y prácticamente nada, y ahí viene la injusticia gorda, de las películas de terror de los cincuenta. "Es la década de la ciencia ficción", sentencia el crítico autosuficiente, que necio y engreído entierra un montón de grandes realizaciones bajo el epígrafe de "fracasos y dislates".




Hora es que se quiten de la cabeza semejante majadería: los cincuenta son buena década de cine de miedo, y además muy a reivindicar, qué diantres! Para eso hay títulos como Cult of the Cobra, The leech woman, The alligator people, The return of Dracula o la conocida Mosca de Vincent Price... exploradoras de caminos inéditos, agotadas las iconografías clásicas y antes de que se produzcan la Revolución Hammer y la de los Muertos Vivientes de 1968, que le dieron la vuelta al género como a un calcetín.

Además las de la Universal, pocas pero siginificativas, se benefician de los grandes técnicos de la casa, en especial los fotógrafos prodigiosos; siguen narrando con luces y sombras dramáticas, su marca de estilo; aunque sea reciclando decorados, hay exquisito gusto en la puesta en escena, que todavía dirigen grandes como Cedric Gibbons, y por si fuera poco todas tienen argumentos con fuerte tendencia al disparate.

La verdadera especialidad de Universal en los cincuenta es el western, así que alguien debió decirse que por qué no mezclar uno de ellos con el tema de los vampiros, que a lo mejor al público aún le asusta lo suyo. Y lo hizo, y funcionó, y de qué manera. Hoy les traigo el resultado, se llama Curse of the Undead y la echaron ayer por la tarde en el Canal Desván.

Un guión bien hilvanado que funciona perfectamente como película de vaqueros, con sus conflictos entre ranchos, sus tiroteos, sus matones, su cacique abusón y sus pistoleros. Vestido enteramente de negro, enguantado y de gatillo fácil, el asesino a sueldo que siempre sale en estos filmes resulta ser el vampiro Drago Robles (Michael Pate, un secundario habitual en el género), que desde hace dos generaciones aterroriza al pueblo matando jovencitas hasta que tiene la mala ocurrencia de enamorarse, con lo mal que sientan estas cosas a los No Muertos...



Mezcla ajustada y exótica que como un cóctel de Chicote se deja beber con el mejor de los ánimos, Curse of the undead es lo que se dice una gran película menor: sin estridencias ni alardes cumple su propósito de entretener asustando, con una atmósfera irreal y opresiva y un ritmo matemáticamente preciso que ya quisieran para sí muchas de las cacareadas producciones actuales.