2009-12-03

Vampiros y bombas atómicas


Nuestra simpar Galería de
Grandes personas con bigote presenta a
GABRIEL ARNAO "GABI"

Historietista de raza, forjado desde la infancia misma frente al tablero de dibujo, don Gabriel Arnao creó un mundo singular, cruce entre su querencia por el mundo del género con su devoción hacia el humor absurdo de maestros como Segar, Tono, Mihura o Cabrero Arnal.
En plena posguerra se pone a trabajar en el tebeo del Movimiento, Flechas y Pelayos, que entre consigna y consigna publica una nada desdeñable cantidad de buenas historietas. Alivio de un semanario cargante y sobrado de doctrina.

Estas dos obras magnas, en las que interviene su personaje principal Sherlock López, aparecieron en el citado título en 1945 y 1949. Evocación deliciosa del mundo de tinieblas de la Universal, en el que asoman ecos directos del expresionismo, de The Old Dark House (1933), de Nosferatu y de todas las casas encantadas, verdaderas o falsas, que en el cine han sido. Vampiros, pasadizos, complots maléficos, geometrías imposibles de la mano de un esteta limpio, sintético y apasionado. Más que suficiente para aplaudir su ingreso hoy en el Olimpo del Desván...

13 comentarios:

angelpito injurioso dijo...

Tengo en mi desvan algunos tebeos de este personaje que se publicaron en Bruguera.

Sr. Feliú dijo...

¿Serían conscientes los editores de "Flechas y Pelayos" de que su lema, "Por el imperio hacia Dios", campeaba inmediatamente debajo de "El caserón del horror"?
por lo demás, tiene usted razón, los diálogos son perfectamente mihurescos, desde los desvanes donde aparecen los cadáveres que no aparecen en otro sitio hasta ese transeúnte caníbal que es igual que usted y que uno pero más bajito.
Intento recordar dónde vería yo alguna de estas aventuras de Sherlock López. ¿Sería en "Trinca"?
Su nieto, Sr. F.

El Abuelito dijo...

Sí, en Trinca se publicaron algunas páginas, muy posteriores a estas de aquí, claro. Y también en Bruguera, como dice don Angelpito, me parece que en la revista Zipi y Zape...

Anónimo dijo...

Está claro que alguien debería reeditar al señor Gabriel Arnao.
Guardo como oro en paño su clásico "El cubil de las brujas guapísimas", protagonizado por Jim Erizo y sus dos tíos. Esto sí era de Trinca, un albumcito más que encantador.
En fin, no puedo contenerme más: ¡NECESITO TENER "VAMPIROS Y BOMBAS ATÓMICAS"! ¿Para cuándo un integral de SHERLOCK LÓPEZ? ¿Por qué les pasan cosas malas a las personas buenas?

Abrazos a todos,
Alberto López Aroca

El Abuelito dijo...

Don Alberto, si tiene usted interés en recibir en su ordenador personal una versión electrónica de "Vampiros y bombas atómicas", no dude en mandar un mail expresando su deseo a abuelitogum@hotmail.com ¡Mejor que los reyes magos! ¡Ya verá!

Sap. dijo...

¡Claro! En el tebeo "Trinca" de felice memoria es donde aprecié el singular trazo, la genial síntesis de las criaturas del señor Arnao. Gracias a todos por la evocación.
Y hablando ya de síntesis... ¿ha contemplado Ud, querido Abuelito, el incorporar a su galería de grandes personas con bigote a Josep Coll, el maestro del movimiento?

El Abuelito dijo...

¡Madre mía, qué bien que me lo recuerde, señor Sap! Vaya si ha de paracer don Coll por aquí. Cuando las fuerzas me lo permitan, alcanzaré a abrir el armario -bloqueado por toneladas de tiempo y polvo- donde guardo la colección de TBO... ¡Le daremos el repaso! ¡Vaya que sí!

Anónimo dijo...

Que yo sepa, como serie, en:

"Las extrañas aventuras de Sherlock López y Watso de Leche" (en Flechas y Pelayos, en 1943; en Tres Amigos, en 1961; en Trinca, en 1971; en Sacarino, en 1975)

JC
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El Abuelito dijo...

Siempre es de agradecer su erudición clarificadora, don Jesús... gusto de saludarle!

Sap. dijo...

¡Cáspita y sulfuro! Entro a corroborar que si el trazo de Gabi ya es bueno, los textos son de una calidad extraordinaria, literatura de primerísimo orden.

corsariosinrostro dijo...

Estimado abuelito, ¿podria enviarme esos vampiros y bombas atomicas ya sabe donde?

El Abuelito dijo...

¡Delo por hecho, Corsario...!

Anónimo dijo...

Reeditar la obra de Gabi es necesario para no perder el humor de la postguerra.
Imprescindible buscar entre sus lineas surrealistas la situación de esa época.

María Rodríguez