2010-05-14

Mad Love

MAD LOVE
Director: Karl Freund. Con Peter Lorre, Frances Drake, Colin Clive, Isabel Jewell. USA, 1935

¡Hasta el hipo se me ha quitado, nada más salir los títulos de crédito, con ese reparto escrito en el cristal de una ventana que una mano rompe ante nuestras narices en contundente puñetazo! Y no digamos cuando la primera imagen muestra una recua de demonios atendiendo al público del Teatro de los Horrores, metiéndonos sin transición ni piedad en el expresionismo más sombrío y la gloria estética de la barraca de feria.

Sombras, sí, reflejos huidizos protagonistas de la película, metáforas de lo enfermo que se adueña del filme fotograma a fotograma. Ya conocerán la historia de Las manos de Orlac, con el cirujano que trasplanta a un pianista accidentado las manos de un asesino; lo menos cuatro versiones he visto yo este año.

Mad Love es un remake, pero condimentado y aderezado con especias tan fuertes que la convierten en exquisito manjar para los degustadores del cine insano. El ingrediente principal, Don Peter Lorre. Icono de lo perturbado, compone un papel sexual hasta el desquicio, insinuando orgasmos con sus ojos de sapo, tocando solitario el órgano mientras echa las babas frente al maniquí de cera de su adorada, o disfrazándose de monstruo resucitado con manos de acero.

Le acompañan Francis Drake, el hermoso objeto de sus repugnantes atenciones; Colin "Dr. Frankenstein" Clive, la viva imagen de la tribulación y el tormento haciendo de músico desdichado; y una criada dipsómana con un loro al hombro que guarda la casa del galeno y les da de comer moscas a sus plantas carnívoras.

Y qué decirles de la fotografía, de la puesta en escena, de la cámara viviente. Pues que fabrican una tras otra imágenes tan poderosas que sobrepasan a cualquier espectador de pura hermosura. Una joya genuina, cosecha de los años treinta, la mejor era que el fantástico ha dado. Para elevar sus espíritus, y hasta sus cuerpos, qué voy a decirles yo, que la he visto todo el tiempo levitando de rodillas frente a la Telefunken...

2010-05-11

Las rotundas muchachas valencianas

LAS XIQUETES DE LA CHALA
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Se lamentaba hace bien poco un nieto de los que andan desasnándose leyendo este compendio de sabiduría barata que irregularmente les ofrezco, de que hacía tiempo que no les alegraba a ustedes la cosa pícara que, como jóvenes que son, tanto parece gustarles.
La primavera llega al Desván con estas imágenes del Extraordinario de Pascua La Chala, revista de humor sicalíptico editada en Valencia. Este ejemplar es de marzo de 1932.
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Verán que está redactado en dialecto vernáculo, fácil de comprender: no creo se les escape la comicidad de grueso calibre, equívoca y rotundamente carnal, tan propia de aquellas tierras levantinas.
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Es Enrique Pertegás -con el seudónimo Tramús- el autor de las imágenes donde aparecen esas muchachas orondas y lozanas, hasta un punto que hoy verán ustedes antiestético, a no ser que amen, como debe ser, el exceso y la demasía. Pertegás dibujó también durante la República para La Traca, metiéndose sin piedad con los curas; el firmar con otro seudónimo dicen que le libró de ser pasado por las armas cuando las gentes de don Francisco Franco entraron en Valencia. Gracias a ello existen hoy cientos de páginas maravillosas publicadas en Jaimito, el longevo tebeo de humor de la posguerra.
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No tuvo tanta fortuna el autor de estos tres últimos dibujos, Modesto Méndez Álvarez, un habitual de TBO y otros semanarios prebélicos. Demasiados pecados gráficos contra la ortodoxia: fue fusilado el mismo año de 1939 por las tropas franquistas. Siniestra imagen que cierra una época breve de tolerancia y cachondeo que tardaría mucho en volver a darse por estos pagos...

2010-05-06

Terror en el TioVivo

En 1958, de la mano del colectivo de dibujantes independizados de Bruguera y en su propia publicación, el TioVivo, llegó este Especial Terror a los desprevenidos kioscos. No siendo, como no hemos sido, muy dados por estos pagos a lo fantástico, ya la coplilla de Bisturín da el tono por el que historietas y chistes van a discurrir: lo macabro, la crónica negra tan española, la chufla de aire costumbrista y descreído, aunque sea con temas hoy tan intocables como el de la llamada "violencia de género":


Cifré, Peñarroya, Conti, Escobar, nombres que todos deberían venerar, aportaron su esfuerzo. Línea limpia y depurada para historietas más gruesas de lo que aparentan. Para el final les he dejado esta simpática Serie de Suicidios, un tema que parece del agrado de los artistas pese a la prohibición expresa de la Autoridad Competente de representarlos en un tebeo. Durmiendo debía estar el censor cuando tales imágenes pasaron ante sus ojos de mala persona. Suerte que tuvimos.
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2010-05-03

Himmelskibet

HIMMELSKIBET (Un viaje al planeta Marte)
Director: Holger-Madsen. Con Alf Blutecher, Frederick Jacobsen, Lilly Jacobson, Philip Bech. Dinamarca, 1918.

Sabrán ustedes que con esto de que el señor Meliés ha ido hace poco hasta la Luna y el Sol, se ha puesto de moda lo de viajar por el cosmos. Ahora, todavía con la Primera Guerra Mundial dando sus últimos coletazos, son los daneses quienes se han decidido a fletar una nave hacia Marte. Lo malo es que a diferencia del mago francés, estas gentes del norte toman la vida muy en serio, y se piensan que cuanto hacen debe tener grave trascendencia.





Unos señores de frac y de chaqué, el sabio Profesor Planetaros y sus audaces pilotos enteramente vestidos de cuero negro construyen a la manera de Julio Verne el Excelsior, un avión de cuerpo muy gordo con cuatro ruedas y dos grandes hélices capaz de surcar las galaxias. Allá que se sube una escogida tripulación -entre los que se encuentra un revoltoso americano que insta un motín porque no le dejan darle al frasco- y entre unas y otras, van llegando al planeta rojo.

Hasta ahora, todo pasable, imágenes hermosas, interiores bonitos, metálicos y claustrofóbicos llenos de remaches y aparatos, trajes futuristas e ingenuas tomas del avión en el espacio. La desgracia es que los marcianos, a los que encuentran nada más llegar, son un hato de señores de lo más empalagoso que visten túnicas blancas, llevan flores en el pelo, son pacifistas, telépatas y vegetarianos y abominan del vino que los terrícolas les dan a probar.



Pasan la vida en el campo, que Marte parece un escenario de juegos florales, cantando himnos y danzando. Son creyentes, tienen sacerdotes a los que llevan en andas, hablan mucho con Dios y proclaman la fe del amor universal. ¡Qué desperdicio! ¡Cuánto jiperío triste! ¡Y encima se permiten reñir a los terrestres por ser un planeta de viciosos, donde todos fuman, beben y van de tugurios! Filme con mensaje de Perogrullo, estéticamente hermoso, bien fotografiado, contado con parsimonia y en el fondo, enemigo de lo puramente fantástico.
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(Reseña aparecida en el 2000Maníacos nº 38, una fuente de saber casi ilimitada. ¡¡A ver si se lo compran, so rácanos!!)

2010-04-30

Jungle Jim

JUNGLE JIM
Director: William Berke. Con Johnny Weissmuller, George Reeves, Virginia Grey, Lita Barton, Rick Vallin. USA, 1948
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Se pensaba el pobre Juanito Weissmuller que una vez desemabaraza-do de su taparrabos tarzanesco, y después de finiquitar las últimas y muy lamentables películas de la serie (caída ya en una decadencia total de la que Tarzán y la cazadora (1947) y Tarzán y las sirenas (1948) son prueba indiscutible) iba a poder alejarse al fin de las ajardinadas selvas en que había pasado dando tumbos los últimos dieciseis años.

Y no iba a ser así. Siguiendo el destino común a tantos actores del cine de género, Johnny debía apurar su copa de hiel hasta no dejar ni gota. El cuerpo no lo tenía ya para muchas exhibiciones pectorales, avejentado como estaba pese a su buena forma, así que vistiéndole camisa y pantalones los productores decidieron convertirlo en explorador y mandarlo de regreso a los territorios exóticos de mentiras donde había transcurrido su vida.



Ahora se llamaba Jungle Jim, criatura concebida en la historieta por Alex Raymond, que ya contaba con un serial cinematográfi-co de 1936 -la era de oro del personaje-, y que había de vivir en la piel de Weissmuller durante trece filmes nada menos de 1948 a 1954, llegando incluso hasta la televisión dos años más tarde en su última aparición.

Esta que hoy traigo bajo el brazo es la primera de todas. Habita Jim de la Jungla en el pequeño paraje hollywoodense de rocas y arbustos donde deambulan en círculos cuantas expediciones han partido hacia la serie B, y que lo mismo resulta ser el Far West como el norte de África, un bosque europeo o el planeta Marte. No falta su estanque para que se bañen el antiguo campeón de natación y los cocodrilos, ni montañas de stock-shots de otras películas con toda clase de fieras y primates.



Los nativos que moran en tan indeterminado lugar no son nunca negros, sino latinos, orientales, italoamericanos y en general cualquier clase de gente con los cabellos morenos. Acompañado por ellos -a los que se empeña en llamar massais- Jim emprende expedición a la búsqueda de un templo perdido donde la ignota tribu de los brujos se dedica a realizar sacrificios humanos.

Todo de forma harto cansina, sin apenas emoción (ni guión, hay que decirlo), en un ambiente paupérrimo. No es de extrañar, porque produce Sam Katzman, veterano administrador de los estudios ínfimos de Hollywood (los del llamado Callejón de la Pobreza), que hace que incluso Sol Lesser, el extraordinariamente tacaño productor de los últimos filmes de Tarzán aparezca como Rey de la Esplendidez comparado con él.

Triste suerte la de Weissmuller, condenado a convertirse en una versión de segunda mano de sí mismo. Si este filme torpe y depauperado es el título estrella de la serie, mejor no imaginar como han de ser los últimos... aunque saliendo el enano Angelo Rossitto en uno de ellos y gorilas de trapo en varios más lo mismo otro día los veo y se lo cuento, que ya conocen ustedes mis debilidades...