2012-01-27

Mandrágora

ALRAUNE

Director: Henrik Galeen. Con Paul Wegener, Briggitte Helm, Ivan Petrovitch. B/N. Alemania, 1928.
Conocerán muchos de ustedes, quiero pensar, el mito de la Mandrágora, aquel que tanto agrado suscitó entre alquimistas y filósofos del Antiguo Régimen: creación de vida artificial, cuento prometeico por el que el hombre se iguala a Dios, semilla de todos los Frankensteines y su variada prole. Oigamos las palabras que le dedica el sabio Juan Eduardo Cirlot en su prodigioso Diccionario de Símbolos:
"Planta a la cual se atribuían virtudes mágicas por tener las raíces una figura parecida a la humana. Es una imagen del alma, en su aspecto negativo y minimizado, en la mentalidad primitiva". Añadiré yo que la mejor forma de fecundar una de estas plantas para obtener un homínido es recoger el semen de un ajusticiado en la horca y derramarlo a medianoche sobre la raíz en cuestión. Dicen que después de proferir horrendo aullido, vida consciente y ambulante se insufla en ella. 
Hans Heinz Ewers, decadente escritor alemán de quien pueden saberlo todo si pinchan AQUÍ y van al sapientísimo Magazine de Entreguerras del Signor Formica, tomó esta primigenia idea para urdir una fábula morbosa y enfermiza que convirtió en novela titulada precisamente Mandrágora. Es la historia que sirvió de base al filme que hoy les traigo a colación. 
Don Pablo Wegener, ese actor prodigioso de físico desbocado a quien todos ustedes conocen por ser El Golem (1920), es en este Alraune científico ensoberbecido empeñado en dilucidar hasta qué punto la herencia genética pesa sobre nuestras vidas. Para comprobarlo no se le ocurre mejor cosa que inseminar artificialmente a una prostituta con la semilla de un criminal condenado a muerte. El resultado es una niña a la que, como a la mandrágora botánica fecundada por el esperma de un ahorcado, faltará la llama de la vida.
O al menos eso se cree el perturbado Wegener. Deseoso de comprobar hasta qué punto mandan en la criatura los degenrados cromosomas de sus padres, manda el científico que la mocita sea educada en un internado monjil; sus malos instintos, ay, no tardan en aflorar. Fugada de semejante institución se convierte en perdición de los hombres, arruinando a un estudiante, un mago de circo y un domador de fieras. Cuando su mismo “padre” la pretenda, Mandrágora jugará con él hasta volverle loco de celos, castigo por haber querido igualarse a dios... como le sucedía a Erich Von Stroheim en el remake de 1952, del que ya les conté hace tiempo AQUÍ.
El filme recrea a lo grande el mito de la Mujer Fatal devoradora de hombres. Que no quiere decir otra cosa que hembra que ejercita su sexo –motor subterráneo de la película- en completa libertad. Cosa que como ustedes sabrán, provoca pánico en los corazones de los pobres machitos, soñadores de un dominio que se nos niega. Melodrama fantástico, un exceso de moraleja le impide convertirse en pieza mayúscula. Y un sentido del ritmo algo moroso, con perdón de don Henrik Galeen...

12 comentarios:

Vivaldo Moore dijo...

Gracias, Abuelito,por informarme sobre esta película de la que todo desconocía.

Si le interesan las historias con mandrágoras, le recomiendo efusivamente "La mansión de las rosas", novela de Thomas Burnett Swann, que supo sacar la vieja Bruguera y no sé si luego se reeditó. TBS fue un autor exquisito que merecería más fama.

Un saludo.

вℓoo∂ʏƆαρρʋccɛттo dijo...

Buen artículo, contundente y claro.

No tenía conocimiento de estas obras anda que ya les hecharé un ojito.

Ferdinand Von Galitzien dijo...

Éste Herr Graf aún recuerda extasiado ( ¡y ciertamente han pasado ya muchos años desde entonces!.. ) la sensualidad Prusiana y el desparpajo Teutónico que exhibe Frau Helm en éste, ciertamente, magnífico filme... MEIN, MEIN GOTT!.

Herr Graf Ferdinand Von Galitzien

SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT dijo...

Gran filme, impagable Wegener, pero que Herr Graf y Galeen me perdonen, la versión sonora que se rodó dos años después con Brigitte Helm repitiendo rol me parece superior, por lo menos más malsana, no sé si es por los inquietantes chirridos del incipiente, todavía, añadido sonoro, o porque ya hay en ella como un cierto miasma nazi -sé que alguien ha llegado a trabajarse los subtítulos en español aunque yo me la bebí a palo seco... ¡sin saber alemán!- y eso que Richard Oswald podía llegar a ser lento a veces... ¡Y qué ingenua parece la versión norteamericana comparada con las alemanas!

angeluco10 dijo...

Una película muy visceral,al menos en la interpretación de Wegener pero ése final,ayayay,ése final,podría haber sido mucho más poderoso.

El Abuelito dijo...

Don Vivaldo, leí hace tiempo la novela de Burnett Swan, con gusto desde luego... lo que me recuerda otra mandrágora, la que aparece en "Isabel de Egipto", personaje secundario en la obra alucinada y fascinante del romántico germano Ludwig Achim von Arnim, que también editase Bruguera en la colección Libro Amigo. Un título capital y casi secreto del fantástico, hoy felizmente recuperado por la necesaria Valdemar.

El Abuelito dijo...

Frau Helm nunca deja de exhudar sexo, señor Conde, dicho sea con todos los respetos... Hasta en la algo plomiza Atlántida de Pabst ha de ser ella quien salve la función...

El Abuelito dijo...

Desconozco, Signor Formica, la versión de Richard Oswald... ¿Acaso está disponible en la mula o en una de las amenazadas páginas de descargas? ¿Puede decirme su título exacto, para que pueda comenzar mis pesquisas? Se lo agradecería...

El Abuelito dijo...

Don Angeluco, tiene usted toda la razón: ese final como atenuado no casa con el tono pasional, ardiente del resto del filme... habrá que ver ese remake sonoro que comenta el Signor Formica, a ver qué tal lo resuelve...

El Abuelito dijo...

...Acabo de descubrir en Cine Clásico la versión de Richard Oswald, subtitulada además en español... eso sí, con apenas tres fuentes en la mula... ya veremos cuando acaba de bajar... ¡Gracias, Signor Formica!

SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT dijo...

Yo la guardo con subtítulos externos en español, la pongo en mis compartidos por si sirve de algo (si no, quedo a su disposición para darle acceso a mi nube en dropbox); no sé si dejé claro que la fotografía deja mucho que desear. Pero eso le da un interesante aire de incunable. Espero por otra parte que los de Cine Clásico continúen con su prodigiosa tarea de colgar enlaces. Aquello es una mina.

El Abuelito dijo...

...una mina de oro que de momento sigue ofreciendo generosos frutos... a verhasta cuándo la dejan...