2011-10-13

Exotismo colonial



ORO, GARRA Y SALACOT

Pocas cosas hay tan confortantes como dejarse mecer por las innúmeras fantasías que los años -los siglos más bien- del colonialismo trajeron consigo. Reflejan aquellas páginas ahora amarillentas un mundo ordenado en el que el lector -blanco, que no están hechas para otros- es monarca indubitable. Tocado con su sempiterno salacot, atraviesa tierras exóticas entre fieras, nativos fieles o traidores, tesoros ocultos, mujeres más o menos equívocas y peligros naturales, consciente siempre de su superioridad. Canta esta literatura la epopeya del dominio blanco, ajena al remordimiento que hoy acompaña inevitable los hechos históricos. Asumiendo éstos, puede uno dedicarse, y yo así lo aconsejo, a degustar historias excelentemente urdidas por más que sea imposible ya compartir la cosmovisión de sus héroes.

Personajes elegantes, de los que atraviesan la jungla sin perder la compostura, cambiándose para la cena y haciendo gala de los más exquisitos modales.

Bien sea en islas sudamericanas plagadas de tesoros ocultos, como en el ejemplar relato de Valentine Williams, o presidiendo safaris africanos al estilo del impoluto Doctor Sibelius, del autor alemán oculto tras el seudónimo de Livingston Hahn.




Edison Marshall, de quien Altés habló muy sabiamente en su imprescindible BLOG, es autor consagrado a la aventura, fruto carismático de su tiempo. Pueden verlo satisfecho tras abatir un tigre de Bengala, que el triunfo sobre lo salvaje, arrumbadas conciencias ecológicas, es médula de todas estas novelas. Puntería y precisión caracterizan sus libros tanto como sus cacerías, nunca aburridas, siempre vigorosas.



Sea en las selvas de Sudamérica o entre las arenas del desierto egipcio, el objetivo del héroe es invariablemente la conquista. Fortuna, riqueza, poder que se consiguen mediante la fuerza, la nobleza y la astucia, obteniendo lo que de un modo natural le está destinado. Como en las obras de Rex Beach, normalmente más consagradas al Oeste, o en las del británico Louis Tracy, descubridor de tesoros enterrados hace siglos a despecho de bebereberes rebeldes e insidiosos musulmanes.



Este caballero de singular dentadura es un escritor hoy muy reivindicable, don Reginald Campbell, hijo del Imperio Británico que frecuentó lugares tan ignotos como Thailandia o Siam, criando elefantes e imponiendo su autoridad sobre díscolos nativos. Pocos como él han sido capaces de captar las esencias de la aventura colonial, fundamentalmente inglesa, con tal despliegue de energía y conocimiento. Esa misma virtud es la que impide que se reediten sus textos, empapados como no podría ser de otro modo por valores muy pero que muy mal vistos.

Y no será porque hoy, no vayan a creerse, no se practique el colonialismo, el dominio y la rapiña que con tan buen pulso narrativo cantara Campbell en sus novelas. Ahíto de culpa, Occidente precisa de la hipocresía, desahogando su mala conciencia a base de venerables ONGs, que bien podrían cumplir en la ficción contemporánea el papel otorgado antes a estos hombres de salacot y pistola en cartuchera, tan sinceros como equivocados, y sin embargo tan disfrutables...



16 comentarios:

Anónimo dijo...

Aunque hoy vengan enseguida a la memoria las "hazañas" de Leopoldo de Bélgica y sus epígonos, es verdad que el mundo del papel ajado no tiene porqué entrar en aspectos tan reales. Si no, no hay evasión, que es al cabo la médula de la narrativa aventurera.
Enhorabuena por el cambio en la calidad de las imágenes, magníficas.

Llosef dijo...

¡Maravillas sin fin! Otro montón de lecturas que apuntar. Y no conocía el blog Acotaciones. ¡Otro descubrimiento más! Visito su blog, Abuelito, y no sé cómo agradecerle que consiga que me sienta como uno de estos incansables exploradores penetrando en terrenos tan fascinantes como peligrosos (peligrosos porque uno lo deja todo por seguir estas sendas, jajaja). Aunque voy en la retaguardia, ¡voy con los mejores!

WOLFVILLE dijo...

Ah, ese glorioso sello "Biblioteca Oro". Cuantas maravillas, cuantas horas robadas para meterse en esas gloriosas páginas con el texto a dos columnas.

Sublime.

El Abuelito dijo...

Así es, don Anónimo. Lo contrario sería negarse a degustar prácticamente toda la ficción occidental de los últimos diecinueve siglos, lo que desde luego no es cualquier cosa...

El Abuelito dijo...

Llosef, si va usted en la retaguardia del safari, dígamelo porque me paso hacia sus filas, harto más divertidas que la mayoría... Todo está salvado mientras queden junglas por descubrir...

El Abuelito dijo...

Don Pablo Molino fue hombre ilustre, demasiado olvidado como tantos otros, alfabetizador a base de narraciones impecables y divertidas, responsable de difundir aventura y pulp a niveles inauditos hoy en esta piel de toro...
Y la Biblioteca Oro es joya porincipal en la producción de Molino...

Sidhe dijo...

¡¡Sin palabras!! ¡Qué buenas imágenes!

Alfonso Montaño dijo...

Nosotros somos los porteadores africanos de "Trader Horn", y el Abuelito el capataz.
¿Alguien quiere hacer el papel de cazador? Yo me pido: no el de la susodicha peli, ni el del ubicuo Stewart Granger o el de las de Tarzán, sino el de Victor Mature de la película "Safari" cuya faz levantando una ceja recuerda a alguno de los de las portadas de Molino. A ver si cazamos algo.

angelpito injurioso dijo...

Me hace bastante gracia que muchos de los escritores que trataban estos temas nunca habían salido de casa,otros si,como comentas.Hoy en día con la ventana al mundo que es Internet,la tele y las facilidades para viajar,la cosa no tiene tanto merito.

El Abuelito dijo...

Aunque no infinito, el Desván es amplio, doña Sidhe; espero poder seguir ofreciéndole durante testimonio de estas -preciosas- estéticas olvidadas...

El Abuelito dijo...

Joroba, don Alfonso, qué suerte tiene usted!! Nunca he podido ver ese título de Mature, y mira que me gustaría, pues combina a este icónico actor -bien que él mismo declarase no serlo- y un periplo por las junglas de juguete de Hollywood, las que más pueda preferir...

El Abuelito dijo...

Hoy en día, don Angelpito, con tantas fuentes al alcance de la mano, cualquiera te hace una novela sobre la Siberia del siglo XII... lo que bien pensado no está nada mal, aunque uno prefiera, antiguo que es, al escritor de rifle y salacot...

Alfonso Montaño dijo...

Tiene usted que ver la peli "Safari", pues reúne todo aquello que le agrada, Abuelito; por ejemplo ¡APARECE EL MAU-MAU!!. Uno de sus enlaces:
http://www.filmaffinity.com/es/film798114.html.
Tiene motivos adicionales para verla: el director es Terence Young (el de las pelis de James Bond), la muchacha es Janet Leight (la de "Los vikingos" o "Psicosis", con su exuberante poitrine)...; y tiene una canción muy pegadiza, titulada "Safari"; la canta un negro sentado en el capó del jeep que va recorriendo la sabana. Un abrazo de su nietuco sevillano, Alfonso.

El Abuelito dijo...

¡¡Regaitas, don Alfonso, me conoce usted mejor que mi madre!! ¡El Mau Mau, un negro cantarín, Juanita Leigh y Víctor Mature! ¡Mejor todavía que comer con los dedos!! ¡A por ellaaaaa!!!

Lorenzo "el Retronauta" dijo...

Juraría que he leído algunas de esas de la Biblioteca de Oro de 5 pesetas.
Que viejo soy, no había caído.

PD: Puede que sea porque ya soy abuelito yo también...;-P

El Abuelito dijo...

Alguna habrá caído en sus manos; yo mismo en Mallorca recuerdo haber visto toneladas, ambos abuelos (los de verdad) las leían y andaban siempre por casa...