2010-12-06

La Señora Muerte

LA SEÑORA MUERTE
Director: Jaime Salvador. Con John Carradine, Regina Torné, Elsa Cárdenas, Víctor Junco, Isela Vegas. México, 1969.
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Le cupo el mismo destino, y aún peor. Como tantas estrellas de terror de primera hornada, Lugosi a la cabeza, el delgado John Carradine fue veterano del circuito de las productoras pobres de la era clásica; así lo testimonian sus papeles en cintas tan humildes y divertidas como Revenge of the zombies (1943), Return of the Ape Man (1944) o The face of marble (1946). Cuando envejece, su figura se hace más enjuta, el rostro se afila y llena de arrugas transformándose en faz caricaturesca, poco apta para ser lucida en producciones de primera fila.
Siguiendo el camino emprendido por otras viejas glorias como Boris Karloff o Lon Chaney Jr., el Flaco de Oro da con sus huesos en México, donde al igual que los anteriores es acogido como leyenda del celuloide. Del más enloquecido, eso sí...

La industria azteca le hace repetir sus roles de terror una y otra vez, en realizaciones muy pobres donde retoma a su viejo Conde Drácula o frecuenta la compañía de luchadores enmascarados. Durante 1969 rueda varios títulos sin parar, los desatinos Las vampiras y Pacto diabólico anteceden pocos meses a esta historia que traigo hoy al Desván, morosa y desquiciada. En La señora Muerte, como pasa en sus otros filmes del mismo año, el papel de Carradine es tan breve como estelar. E inolvidable, cabe añadir. Y escorado, qué le vamos a hacer, hacia lo cómico.

Y es que el pobre parece tomarse a chufla a su personaje, un sabio loco y asesino de señoras, con ayudante jorobado y laboratorio en cripta, que podría interpretar con los ojos cerrados. O atiborrado de tequila, como sospecho, mientras se le escapa la risa y gesticula sin ton ni son. Es historia de mujer obligada a matar para conservar su belleza, víctima de los malvados designios de Carradine.

Un argumento calcado de la gótica -y excelente- La bruja (1954), aunque como Jaime Salvador no es el hábil Chano Urueta, esta Señora Muerte resulta harto más estomagante, con su look chillón y recargado, su torpe remedo de los modos del giallo y una exasperante lentitud narrativa. Sólo las guasas del descreído John alegran semejante debacle. Mal sabía entonces que todavía le quedaba descender a los infiernos del cine filipino, donde aún habría de llegar a añorar estos días locos vividos en Méjico...

11 comentarios:

miquel zueras dijo...

Daba grima ver a un shakesperiano actor como John que había trabajado con Whale, Ford y Fritz Lang pasear por esos subproductos como había terminado poco antes Karloff. Claro que como él mismo decía: "No hay malas películas, sólo malos actores". Si tuviera 20 años menos supongo que Tarantino lo habría reivindicado. Borgo.

Sr. Feliú dijo...

Hasta Keaton pasó por el cine mexicano, en "El colmillo de Buda" (1949) y en "El moderno Barba Azul" (1946), dirigida también ésta por Jaime Salvador.

Era el prolífico don Jaime un barcelonés exiliado en México, hermano de Julio Salvador al que usted bien conoce por sus títulos policiacos y por su asociación con Conrado San Martín.

El mayor de los hermanos Salvador escribió veintitantas películas para Cantinflas y, con Buñuel, "Susana/Carne y demonio (1950) y "Una mujer sin amor" (1951). Su debut en la dirección en México le suena seguro: "El jorobado" (1943), según la novela de Paul Feval.

Vivaldo Moore dijo...

Hay algo en la actuación de Carradine que hace disfrutables hasta sus peores películas, me parece. Hay una bastante tardía que filmó para Troma, "Monster in the Closet" (1986), que es un buen ejemplo de esto que digo.
Curiosamente, aunque los hijos de Carradine padre son (o fueron, en el caso de David) buenos en lo suyo, ninguno puede ser vinculado con el modo de actuar de éste. Sin embargo, existe hoy un actor que podría ser pensado como su heredero: Stephen McHattie. No sé si usted es de la misma idea, Abuelito.

El Abuelito dijo...

Señor Zueras: ¡un salacot de regalo! ... su señor tío bien debió de quererle, demostrando al mernos su buen gusto y su comprensión del espíritum infantil... Y sí, cuando uno ve a Carradine, ya no en estas, sino en alguno de seus títulos filipinos, no puede evitar acordarse de sus papeles en "La diligencia" o "El hombre que mató a Liberty Valance"... Por eso los mejicanos, dicho sea en su honor, le trataban con venaración y respeto, como debe ser...

El Abuelito dijo...

Señor Feliu: a pesar de haber visto "El moderno Barba Azul" -con sus selenitas de pega y sus viajes interplanetarios incluidos- desconocía el parentesco de don Julio y don Jaime... Una más a la cuenta de los golpistas del 36, expertos en desbaratar, entyre otras cosas, talentosas familias...

El Abuelito dijo...

Señor Moore, en honor a la verdad desconocía quién es el sr. McHattie... ya sabe que lo de ahora no es mi fuerte. Visto su físico, coincido con usted; otro que podría haber sido el nuevo Carradine es Adriano Brody, pero le falta, a no dudar, ese "pathos" son que el Flaco de Oro sabía engalanar a los más insignificantes personajes... Brody es políticamente correcto, a no poder serlo más, justo lo contrario que el fundador de la estirpe Carradine.. que menuda estirpe es!

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo, Abuelito, ¡menuda estirpe!

En cuanto a McHattie, mi sugerencia de él como sucesor de Carradine Sr. va más allá del parecido físico, tiene que ver, también, con los papeles que elige y su modo de actuar. Si encuentra un poco de tiempo para perder, le recomiendo ver el capítulo llamado "Butterfly" de esa tontería televisiva que es "Haven". McHattie actúa un predicador alcohólico que sólo otro actor habría hecho con semejante pahos y casi al borde del derrape, usted puede inmaginar quién.

Sap. dijo...

¡Por los dioses, Abuelito! ¡Isela Vega en el reparto! Fue esta señora azteca la propietaria de un par de melonazos memorables; uno de los primeros pares de tetas cinematográficas que turbaron hondamente mi candidez infantil.

Hala, rememorado el nombre, me voy ahora mismo a buscar más información sobre la doña y sus glándulas.
Gracias.

Don fofo dijo...

Como siempre, es un lujo disfrutar de lo que el abuelito saca de sus polvorientos baúles para aterrar a los niños del barrio.

Saludos!

El Abuelito dijo...

Don Fofo, no conocía su blogo... me voy a verlo ahora mismo y le enlazo!

Don fofo dijo...

Se desplegara la hilachenta y apolillada alfombra roja entonces para tan ilustrada visita. Y por supuesto se hará lo propio con el enlace.

Saludos!