2009-11-02

Tres prodigios olvidados

Las fronteras de la literatura popular son anchas, y van harto más allá de lo que es el genuino pulp americano. Un material este particularmente problemático en la posguerra española, mal visto por la censura, por lo que los editores deben recurrir a explorar otras tierras donde obtener presas que satisfagan una demanda que hoy envidiamos sin paliativos. Buen ejemplo son estos tres títulos fantásticos de la colección de Hispano-Americana La Novela Quincenal, correspondientes al malhadado año de 1941.

El primero, La redoma mágica, es obra ese señor calvo que fuma un puro cuyo retrato figura algo más abajo, F. Anstey. Escritor satírico victoriano, colaborador del Punch, la revista decana del humor británico, en esta novela cuenta y se burla de un joven que tiene la fortuna de convertirse en amo de un Genio de las Mil y Una Noches.
Pese a que el djinn le colma de riquezas, convierte en palacio su modesto apartamento, transforma en burro a su suegro y hasta le fabrica odaliscas a medida, todas loquitas por él, la desgracia acompaña cada una de las acciones del desdichado poseedor de la redoma.
Tres veces fue la historia llevada al cine con su título original, The brass bottle: en 1914, 1923 y 1964, esta vez con Tony Randall, el actor camaleónico que facturase mis queridas Siete caras del Doctor Lao. Yo no he podido ver ninguna de las versiones, si alguno de ustedes lo ha hecho, haga el favor de contarnos su experiencia.

La segunda que les traigo es muestra canónica de ortodoxia pulp. Una acelerada historia de mad doctor, con cadáveres ambulantes, coches que andan solos, siniestros laboratorios y mujeres en peligro.
Sumamente disfrutable, Lugosi o George Zucco no hubiesen desdeñado llevarla a la pantalla. Lástima que a nadie se le ocurrió.
Y el tercero: nada menos que don Arturo Conan Doyle, la más Grande Persona con Bigote de todos los tiempos. Es este Misterio de Cloomber magnífica muestra de su narrar, relato empapado de enigmas inquietantes, aventura de tintes sobrenaturales, maldiciones exóticas y misterios de magia negra. Un Doyle de los grandes, de los que están pidiendo a gritos reedición.
Todas las cubiertas de esta colección, lo mismo que las ilustraciones interiores, son obra de Antonio Cobos, un artista agudo y fino capaz de componer imágenes congeladas de las que desde el kiosco gritan al público. Si quieren ver todas las portadas de esta serie simpar, pinchen aquí y por arte de birlibirloque aparecerán en el Kiosco virtual del señor Don Jorge. Un lugar, no lo duden, de lo más recomendable...

4 comentarios:

Altés dijo...

Si señor. Una de esas colecciones que merece ser repasada con atención, con mayor razón ahora que Don Jorge nos ofrece una integral de la misma. La finura de Cobos ayuda a soportar la deliberada falta de originalidad de Hispano-Americana, en cuyo patrón de portada trató de imitar descaradamente a nuestra "Revista Única", la impar y genuina "Biblioteca Oro".

angelpito injurioso dijo...

Otro mad doctor:
http://www.youtube.com/watch?v=ywukfQqKX-g

El Abuelito dijo...

Un maravilloso cortometraje, don Ángelpito, y es que hay que ver cuánto le gustaba a Tío Walt la cosa del miedo de bromas...

PAblo dijo...

Lo que se aprende en este blog, madre mía.

Impacientes Saludos.