2010-03-29

Cosas que dan mucho miedo

MARCELINO PAN Y VINO
Director: Ladislao Vajda. Con Pablito Calvo, Antonio Vico, Juan Calvo, José Marco Davó. España, 1955.

A ver, ahora que nos bombardean los cristianos con sus rituales y sus folclores, díganme: ¿quién entre ustedes, monaguillos vergonzantes, no ha pasado alguna vez terror, del bueno, del fetén, al ver en la tiniebla infantil de la iglesia esos santos, esas pústulas, ese aroma a incienso pasado y sudor de monja que encoge el estómago más curtido? Embutidos en sus ridículos trajes de marinerito, les veo tragando saliva al mirar de reojo a aquella señora que desde un altar lateral les contemplaba con los ojos arrancados en la mano; al Tío Barbas ese de la capucha con llagas en las piernas que se las lamía un perro; la Muerta sin Tetas que aparece con una cuchilla y los senos sangrantes en una bandeja, o la carne momia, cual Pata del Mono, del brazo incorrupto de San Vicente que todos ustedes pueden ver y gratis en la catedral de Valencia; por no hablar de ese ser tan español que sale vestido de verdugo inquisidor cada Semana Santa medio empipado y dispuesto a tomar la calle con sus cofrades... ¡Menuda nómina de figurantes para una película de terror la de estos católicos, oiga! ¡Me río yo del maricón de Clive Barker! ¡Y además de los que dan miedo del de verdad, que veinte siglos de experiencia manteniendo acojonado a medio mundo les avalan!

Hay otro fantástico, pues. El del cine pío y el del milagro. El gore cristiano de los martirios, la fantasía macabra del desdichado Marcelino o el terror sobrenatural que a todo mortal sensato inspira La Señora de Fátima. Cine de la imaginación. Voluntad de hacer creer lo imposible con tres pesetas, tal cual hacen los Corman de turno con sus cangrejos y pepinillos gigantes, solo que si uno lo piensa, con más mala leche.

Y si no, para muestra un botón: la joya del horror Marcelino Pan y Vino.

Cuenta la triste historia de una criatura abducida desde su nacimiento por una secta de fanáticos encapuchados que educándole en sus rigores y extravagancias terminan por volverle completamente loco. Habla solo, vive en solitario encierro, echa mierda sobre los viandantes y en su primera salida fuera del convento en cinco años casi hace trizas el pueblo. El pobre acaba por delirar y en vista de que su suerte le ha predestinado para fraile o para guardia civil, decide que lo más sensato es morirse de una vez.





Paradigma del cine de estampita (¡aquí el milagro consiste en matar a Marcelino! ¡Menuda cabronada!) contiene momentos insólitos en abundancia (los monjes todos ya son bizarros de por sí) con decorados expresionistas y hallazgos de auténtico terror (ese Cristo amigo de Marcelino es siete veces más macabro que cualquier psicópata de ahora mismo, con las manos perforadas cerniéndose sobre el infante y esa voz de ultratumba que meliflua trae la muerte). Iluminación y fotografía magistrales y dirección ampulosa como la historia requiere, que no en vano es de don Ladislao Vajda. Inolvidables los planos del fiambre con el ídolo crucificado, y el del final, una toma fija de la tumba del niño... Un clásico del fantástico- mal rollo a redescubrir.

27 comentarios:

angelpito injurioso dijo...

¡Ya esta arreglada la cosa,pues!.Aqui en mi provincia(Huesca)tenemos al patron(San Lorenzo)que fue asado a la parilla,menos mal que luego se pasaron a la cruz,que es mas facil de hacer.

El Abuelito dijo...

"San Lorenzo en la parrilla - le decía a los judíos - Darme la vuelta, cabrones - que tengo los huevos fríos"
Esta es coplilla cantada en Aragón por las gentes descreídas y sin vergüenzas...

MR-MONSTER dijo...

jejejeje.Interesante coplilla.Me elgra saber que el problema solucionado.Ami en su dia me paso lo mismo.Un saludo

Luis dijo...

Vaya sinopsis de "Marcelino Pan y Vino" que se ha marcado usted. Deberían ponerla en el IMDB, para referencias.

Parado Amancebado dijo...

¡Pero qué grande es Vd. abuelito, qué grande!

Sr. Feliú dijo...

Con este afán desmitificador tan propio de la juventud iconoclasta, tengo que advertirles que Cristo tenía la voz de José María Oviés, que había doblado a Groucho Marx cuando las películas de los hermanos se estrenaron por primera vez. Fue también la voz española habitual de Spencer Tracy y Walter Pidgeon. Seguro que usted, venerable Abuelito, lo recuerda en vera efigie como el director de la compañía de cómicos de "Los farsantes".
No conocía la versión cromo pero sí una que tuve ocasión de leer varias veces durante la infancia: un libro de tamaño grande y tapas duras en cuya portada figuraba el rostro de Pablito Calvo y la mano del Cristo con el pan. O así lo recuerdo yo. Tenía uno gemelo, también del falangista Sánchez Silva, titulado "Luiso (María, matrícula de Bilbao)" con el que Vajda hizo también película que venía a ser un "Capitanes intrépido" castizo.
Y dicho esto, sí, Vajda fue siempre mucho Vajda.
Su (penitente) nieto, Sr. F.

El Abuelito dijo...

El libro que usted recuerda, señor Feliu, era la edición de la (también falangista) editorial Doncel, en su célebre colección La Ballena Alegre (nombre, al parecer, de una cafetaría donde se reunían José Antonio y syus adláteres a conspirar durante la República); el ateísmo incipiente de mis progenitores y su poca simpatía hacia cuanto oliese a Falange me libraron de recibirlo en algún cumpleaños, en lugar de los Salgaris y Vernes que me amamantaron... Lo recuerdo muy bien, así como la grima que me daba incluso entonces, como si más que libro infantil se tratase de aburrida homilía...
Lo que ignoraba es que la voz que dio vida a Rufus T. Firefly y tantas otras encarnaciones con bigote fuese la misma del malvado cristo de madera de este filme. Magníficamente rodado, y mucho más entretenido que el posterior que usted menciona, protagonizado por Alberto Closas con el título alternativo de "El alevín"... Al libro de Luiso le tenía yo especial manía, porque no se llamaba Luis, como todo el mundo, y además parecía una cosa como pobre frente a las espléndidas visiones de los océanos salgarianos... menos mal que tampoco llegó a caer en mis manos, aunque ahora bien me gustara echarle una hojeada...

Anónimo dijo...

Tiene Vd. toda la razón, Abuelito. En la iglesia no hay más que hijos de puta y cabrones. Propongo quitarles a los cristianos todos sus derechos y masacrarlos en un buen holocausto. Es lo que se merecen. Está Vd. de acuerdo conmigo, ¿no, Abuelito?

El Abuelito dijo...

Hombre, don Anónimo, tanto como eso no, porque después habrían de seguir los musulmanes, los hebreos y sabe dios cuantas gentes de religión más... y tanta sangre, la verdad, no creo que valga la pena. me conformaría con que viviesen sus creencias como los budistas, sin afán de proselitismo ni ganas de imponer sus costumbres por la fuerza. Aunque me temo que eso entra en contradicción directa con la esencia del creyente... ¡Qué le vamos a hacer!

Anónimo dijo...

¿Por la fuerza? Afortunadamente hoy en día a los cristianos los tenemos atados bien en corto y no pueden decir ni mu sin que les caigamos a collejas, los muy cabrones. En cuanto a los budistas, mucho ojito con esos fascistas rapados, porque durante siglos mantuvieron sometidos a los campesinos, exprimiéndoles la sangre. Menos mal que mis queridos Jemeres Rojos cortaron por lo sano a estos explotadores de mierda.

El Abuelito dijo...

Carambola, entre Buda y Pol Pot no dudo en elegir al primero... más que nada porque sé positivamente que los jemeres se me pelarían al instante, parásito social como soy...

Sap. dijo...

¡Por supuesto, Abuelito! Era el terror absoluto cuando viendo al Marcelino, la de Fátima, Bernadette o Fray Escoba surgía esa musiquilla que anunciaba "el milagro" y los infantes de entonces nos cagábamos pata abajo; y es que con dos mil años de experiencia metiendo miedo, cualquiera puede.

Lazoworks dijo...

Jajaja! Como he disfrutado con la reseña Abuelito! ¡Que risas! Ya sabía yo que para Semana Santa tenía usted que preparar algo!
Creo que la vi de muy pequeño (fui a los Maristas, fijese usted, así he salido) y, tiene toda la razón: cine de horror del "puro"!! Jajaja!
Esta película era en la que le picaba un escorpión al niño, ¿no?
En fin, felicidades por el post, buena semana Santa y... sea bueno!!

angeluco10 dijo...

Entre el Sr Feliú y el abuelito vaya hartazgo de sapiencia que me he dado,que con la mente abierta aunque sin comulgar con ruedas de molino se aprende mucho y bien.

miquel zueras dijo...

¡Nos la ponían en el cine del colegio año tras año por Semana Santa! Agh. Francamente prefiero al Vadja de "El cebo" y "Carne de horca", pero esas no las pasaban. Borgo.

Anónimo dijo...

Cine de terror, malsano, rancio y putrefacto.
Gracias por la antológica reseña.

Luis dijo...

Por cierto que, la Ballena Alegre esa, me imagino que es ese mismo lugar donde también se forjó aquel turbio asunto del planeta Ummo... Vaya lugares oscuros hay...

El Abuelito dijo...

Efectivamente, don Luis, es el mismo... y es que hay sitios que mejor no frecuentar...
Eso sí, la colección de libros así llamada mantenía un nivel de calidad, especialmente en lo referente a las ilustraciones, mucho más que aceptable, con ediciones perfectamente presentadas y concebidas...

Anónimo dijo...

"Luiso (María, matrícula de Bilbao)" (Master Feliú)

Fue texto ofical para tercero de Bachillerato en la asignatura Formación del Espíritu Nacional. (Tuvo su propio trasvase al cine en 1960... con el sr. Vajda).

Junto al "Marcelino...", del mismo autor el cuento más famoso fue el terrible "La Burrita Non".

De acuerdo en que era falanfista..., pero con un punto de... ¿sensibilidad?

Me parece.

JC
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Anónimo dijo...

Y los cromos eran de Goñi... que no es moco de pavo inclusero.

JC
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El Abuelito dijo...

Precisión grande la suya siempre, señor Cuadrado, y más cuando se trata de reivindicar la memoria del magnífico ilustrador Lorenzo Goñi...
Sensibilidad y hasta pía cursilería, diría yo...

Anónimo dijo...

Va a ser que el tierno hígado de marcelino no pudo con el vinazo que los frailes le soltaban para desayunar, comer y merendar, y terminó con las alucinaciones y el coma etílico.

El Abuelito dijo...

A lo mejor... y en ese caso, yo quiero saber donde destilaban los monjes ese licor espirituoso, que para evadirse bien de la realidad seguro que no hay mejor cosa...

Vivaldo Moore dijo...

Maravilloso texto, Abuelito, me ha alegrado el Viernes Santo, fecha contra la que desde que soy vegetariano no sé cómo reaccionar. Gracias.

Sap. dijo...

¡Lorenzo Goñi! El sordo genial. El mejor ilustrador que ha habido del Siglo de Oro en general y de la picaresca en particular.
¿Para cuándo un monográfico, Abuelito?

PEPE CAHIERS dijo...

No hay nada más terrorífico que las pinturas religiosas. Una vez visité el museo de Santa Teresa en Avila y me pareció una muestra del delirio más oscurantista que se pueda uno imaginar. Si visitas un cementerio cristiano,de darás cuenta que, a pesar de sus creencias, ellos mismos han construido un monumento a la desesperación.

LA GUARIDA DEL EREMITA

Rambo dijo...

Primer artículo que leo y ya me enganchó usted abuelito. Tengo que conseguir la peli, a mí todos los íconos cristianos siempre me aterraron; tanto es así que les debo gran parte de mi pelotudez.